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LA EDAD CONTEMPORÁNEA

Históricamente hablando, la Edad Contemporánea constituye el período comprendido entre 1789, fecha en la que se produjo la Revolución Francesa, hasta nuestros días.

La Edad Contemporánea no empezó muy bien para España. En 1805, en la Batalla de Trafalgar la escuadra hispano-francesa fue derrotada ante Gran Bretaña, con lo que significa el fin de la supremacía española en los mares mundiales a favor de Gran Bretaña, mientras Napoleón que había tomado el poder tras triunfar la Revolución Francesa, aprovechando las disputas entre Carlos IV y su hijo Fernando, ordenó el envío de su ejército contra España en 1808, con el pretexto de invadir Portugal y contando con la complicidad de Manuel Godoy, a quien había prometido el trono de una de las partes en las que pensaba dividir el país vecino; imponiendo a su hermano José I en el trono. Ello ocasiona la Guerra de la Independencia Española, que duraría 5 años. En ese tiempo se elaboró la primera Constitución española, y una de las primeras del mundo, en las denominadas Cortes de Cádiz. Fue promulgada el 19 de marzo de 1812, festividad de S. José, por lo que popularmente se la conocía como La Pepa. Tras la derrota de las tropas de Napoleón en la batalla de Vitoria en 1813, Fernando VII vuelve al trono de España.

Durante el reinado de Fernando VII la monarquía española experimentará el paso del viejo régimen al estado Liberal. Tras su llegada a España, Fernando VII deroga la Constitución de 1812 y persigue a los liberales constitucionalistas, dando comienzo a un rígido absolutismo. Mientras tanto la Guerra de Independencia Hispanoamericana continuará su curso, y a pesar del esfuerzo bélico de los defensores de la monarquía española, al concluir el conflicto únicamente las islas de Cuba y Puerto Rico, en América, seguirán formando parte del territorio nacional de España, que a su vez se organizará nuevamente en monarquía parlamentaria. De esta forma ambos procesos revolucionarios darán origen a los nuevos estados nacionales existentes en la actualidad, y el final del reinado de Fernando VII señala también la extinción del Absolutismo en todo el mundo hispánico.

La muerte de Fernando VII abre un nuevo periodo de fuerte inestabilidad política y económica, su hermano Carlos María Isidro apoyado en los partidarios absolutistas, se rebela contra la designación de Isabel II, hija de Fernando VII, como heredera y reina constitucional, y contra la derogación de la Ley Sálica de la dinastía Borbón, que impedía la sucesión de mujeres a la corona, estallando la Primera Guerra Carlista. El reinado de Isabel II se caracteriza por la alternancia en el poder de progresistas y moderados si bien esta alternancia se motiva más por pronunciamientos militares de ambos signos que por una pacífica cesión del poder en función de los resultados electorales.

La revolución de 1868, denominada La Gloriosa, obligó a Isabel II a abandonar España. Se convocaron Cortes Constituyentes que se pronunciaron por el régimen monárquico y, a iniciativa del General Prim, se ofrece la corona a Amadeo de Saboya, hijo del rey de Italia. Su reinado fue breve por el cansancio provocado por los políticos del momento y el rechazo de importantes sectores de la sociedad, además de por la pérdida de su principal apoyo, el mencionado General Prim, asesinado antes de que Amadeo llegara a pisar en España. Seguidamente se proclamó la I República, que tampoco gozó de larga vida, aunque sí muy agitada: en once meses tuvo cuatro presidentes (Figueras, Pi y Margall, Salmerón y Castelar); durante este convulso periodo se produjeron graves tensiones territoriales llegándose a producir fenómenos tan pintorescos como la declaración de la ciudad de Cartagena como “Cantón independiente” y finalizó en 1874 con los pronunciamientos de los generales Martínez Campos y Pavía, que disolvió el Parlamento.

La Restauración proclama rey a Alfonso XII, hijo de Isabel II. España experimenta una gran estabilidad política debida al sistema de gobierno preconizado por el político conservador Antonio Cánovas del Castillo. Se basa en el turno de los partidos Conservador (Cánovas del Castillo) y Liberal (Sagasta) en el gobierno. En 1885 murió Alfonso XII y se encargó la regencia a su viuda María Cristina, hasta la mayoría de edad de su hijo Alfonso XIII, nacido tras la muerte de su padre. La rebelión independentista de Cuba en 1895 induce a los Estados Unidos a intervenir en la zona y tras el confuso incidente de la explosión del acorazado Maine el 15 de febrero de 1898 en el puerto de La Habana, declara la guerra a España. Con la derrota, España perdió sus últimas colonias (Cuba, Filipinas, Guam y Puerto Rico) en ultramar.

El siglo XX comienza con una gran crisis económica y la subsiguiente inestabilidad política. Hay un paréntesis de prosperidad comercial, propiciado por la neutralidad española en la Primera Guerra Mundial. La sucesión de crisis gubernamentales, la marcha desfavorable de la Guerra del Rif, la agitación social y el descontento de parte del ejército, desembocan en el Golpe de Estado del general Primo de Rivera, el 13 de septiembre de 1923. Estableció una dictadura militar que fue aceptada por gran parte de las fuerzas sociales y por el propio rey Alfonso XIII.

Durante la dictadura se suprimen libertades y derechos. La difícil coyuntura económica y el crecimiento de los partidos republicanos hacen la situación cada vez más insostenible. En 1930, Primo de Rivera presentó su dimisión al rey y se marchó a París, donde murió al poco tiempo. Le sucedió en la jefatura del Directorio el general, Dámaso Berenguer; y, después, por breve tiempo, el almirante Aznar. Este período fue denominado Dictablanda.

Decidido a buscar una solución a la situación política y establecer la Constitución, el rey propicia la celebración de elecciones municipales del 12 de abril de 1931, éstas dieron una rotunda victoria a las candidaturas republicano-socialistas en las grandes ciudades y capitales de provincia, si bien el número total de concejales era mayoritariamente monárquico. Hubo manifestaciones organizadas exigiendo la instauración de la República, lo que lleva al rey a abandonar el país. Una vez que el rey abandonó sus obligaciones se proclamó la II República el 14 de abril.

Durante la República se produjo una gran agitación política y social, marcada por una acusada radicalización de izquierdas y derechas. Los líderes moderados fueron boicoteados y cada parte pretendió crear una España a su medida. Durante los dos primeros años, gobernó una coalición de partidos republicanos y socialistas. En las elecciones celebradas en 1933, triunfaron las derechas y en 1936, las izquierdas. La creciente ola de violencia a partir del 1936 incluyó quema de iglesias, la sublevación monárquica de Sanjurjo, la revolución de 1934 y numerosos atentados contra líderes políticos rivales. De otro lado es en el periodo de la II República cuando se realizan reformas para modernizar el país (constitución democrática, reforma agraria, reestructuración del ejército, primeros estatutos de autonomía,…) y se amplian los derechos de los ciudadanos como el reconocimiento del derecho a voto de las mujeres (sufragio universal).

El 17 de julio de 1936 se sublevaron contra el legítimo gobierno de la República las guarniciones de África Española, dando comienzo la Guerra Civil. España quedó dividida en dos zonas: una bajo la autoridad del gobierno republicano y otra controlada por los sublevados, en la que el general Francisco Franco fue nombrado Jefe de Estado. El apoyo alemán de Hitler e italiano de Mussolini a los sublevados, mucho más firme que el soporte de la Unión Soviética y México a la España republicana, y los continuos enfrentamientos entre las facciones republicanas, permitieron la victoria de los sublevados el 1 de abril de 1939.

La victoria del general Franco supuso la instauración de un régimen totalitario. El desarrollo de una fuerte represión sobre los vencidos, obligó al exilio a miles de españoles y condenó a otros tantos a la muerte o al internamiento en campos de concentración. A pesar de que Franco mantuvo al país no beligerante en la II Guerra Mundial, su no disimulado apoyo a las potencias del Eje condujo a un aislamiento internacional de carácter político y económico. No obstante, los condicionamientos de la guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética y sus respectivos aliados hicieron que el régimen franquista sea tolerado por las potencias “occidentales” y finalmente reconocido por las mismas finalizando su aislamiento. Se firmaron acuerdos con Estados Unidos permitiendo la instalación de bases militares conjuntas hispano-estadounidenses en España. En 1956, Marruecos, que había sido protectorado español y francés, adquirió su independencia y se puso en marcha un plan de estabilización económica del país. En 1969, Franco nombró a Juan Carlos de Borbón, nieto de Alfonso XIII, príncipe de España, su sucesor a título de Rey. A pesar de que el régimen mantuvo una férrea represión contra cualquier oposición política, el desarrollo industrial y económico español resultó muy importante durante la dictadura.

El dictador murió el 20 de noviembre de 1975 y Juan Carlos fue proclamado rey dos días después con el nombre de Juan Carlos I de España. Se abrió un periodo conocido como Transición. Culminó con el establecimiento de una Monarquía Parlamentaria en 1978, después de la renuncia a sus derechos históricos realizada por D. Juan de Borbón, padre del rey. Tras las primeras elecciones democráticas, Adolfo Suárez, del partido Unión de Centro Democrático (centro-derecha), fue elegido presidente de Gobierno. Llevó a cabo importantes reformas políticas e inició las negociaciones para la entrada de España en la Comunidad Económica Europea. Dimitió en 1981. Durante este periodo la banda terrorista vasca ETA cometió un gran número de atentados, especialmente contra miembros del ejército y de las fuerzas de seguridad, así como otros de carácter indiscriminado. Durante la sesión de votación de investidura del sucesor de Suárez, Leopoldo Calvo-Sotelo (UCD), el 23 de febrero (23-F), tuvo lugar un intento de golpe de Estado promovido por altos mandos militares. El Congreso de Diputados fue tomado por el teniente coronel Tejero. El intento fue abortado el mismo día, teniendo lugar la intervención del rey Juan Carlos en defensa del orden constitucional. En 1981 se firmó en Bruselas el protocolo de adhesión a la OTAN, dando inicio al proceso de integración en la Alianza que terminó en la primavera de 1982, durante el gobierno de UCD.

En las elecciones siguientes (1982), venció el Partido Socialista Obrero Español, con Felipe González como presidente de gobierno. Se mantuvo en el poder durante las tres siguientes legislaturas. En 1986 España se incorporó a la Comunidad Económica Europea, precursora de la Unión Europea y ese mismo año se celebró un referéndum en el que se consultó al pueblo sobre la permanencia o no en la OTAN. El PSOE defendió el sí. En 1992 España apareció de forma llamativa en el escenario internacional con la celebración de los Juegos Olímpicos en Barcelona, la declaración de Madrid como Ciudad Cultural Europea y la celebración en Sevilla de la Exposición Universal EXPO 92.

Durante este periodo se produjo una profunda modernización de la economía y la sociedad españolas, caracterizada por las reconversiones industriales y la sustitución del modelo económico tardofranquista por otro de corte más liberal —lo que condujo a tres importantes huelgas generales—, la generalización del pensamiento y los valores contemporáneos en la sociedad española, el desarrollo del estado de las autonomías, la transformación de las Fuerzas Armadas y el enorme desarrollo de las infraestructuras civiles. Sin embargo, hubo también una situación de elevado desempleo y hacia el final del mismo se produjo un importante estancamiento económico, que no inició su recuperación hasta 1993 —cuando la tasa de desempleo descendió del 23% al 15%—, y se destapó el caso GAL de terrorismo de estado.

Las elecciones de 1996 dieron la victoria al Partido Popular, con José María Aznar como presidente, cargo que ejerció durante dos legislaturas, obteniendo en las elecciones generales de 2000 la mayoría absoluta.

El siglo XXI empezó con los efectos del 11 de septiembre de 2001, que llevaron a España a implicarse en dos conflictos: la Guerra de Afganistán y la invasión de Iraq. Este último conflicto y la gestión del atentado del 11 de marzo de 2004 en Madrid provocaron un distanciamiento entre el gobierno y parte de la opinión pública española. Todo ello desembocó en la elección de un nuevo gobierno del PSOE, tras las elecciones generales celebradas el 14 de marzo de 2004.

El euro, moneda oficial en la llamada «Zona Euro» de Europa desde 1999, se convirtió en la moneda de cambio oficial el 1 de enero de 2002, reemplazando a la peseta. Los ciudadanos lo empezaron a usar en la vida cotidiana, a pesar de las protestas por la subida encubierta de los precios que supuso este cambio de moneda. Entre 1993 y 2007 se produjo una importante expansión de la economía española, basada fundamentalmente en el sector de la construcción, que quedó amenazada por las consecuencias globales de la crisis económica de 2008.

A finales del siglo XX España recibió a una gran cantidad de inmigrantes de países latinoanoamericanos como Ecuador, Colombia, Argentina, Bolivia, Perú o República Dominicana, así como de diferentes zonas de África, Asia y Europa. El fuerte crecimiento económico de tipo expansivo que ha presentado el país desde 1993 ha requerido una gran cantidad de mano de obra. Según anunció el director del Banco de España en febrero de 2007, España se podría situar como la séptima mayor economía del mundo. El Partido Socialista Obrero Español ganó las elecciones celebradas el 14 de marzo de 2004, convirtiéndose José Luis Rodríguez Zapatero en el quinto presidente del gobierno de la democracia.

Con Zapatero como Presidente del Gobierno se retiran las tropas españolas que permanecían en Iraq. Ello ocasionó un considerable enfriamiento de las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos. Se firmó la Constitución Europea y se realizó el referéndum de la Constitución Europea, en el que los ciudadanos españoles aprueban el tratado. También se aprobó el matrimonio homosexual, entre otras reformas de carácter social prometidas en el programa electoral de los socialistas.

El miércoles 22 de marzo de 2006 la organización terrorista ETA anunció su segundo alto al fuego, roto el sábado 30 de diciembre de ese mismo año con la colocación de una furgoneta bomba en la recién estrenada Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas, atentado en el que dos personas perdieron la vida.

Las elecciones del 9 de marzo de 2008 dieron la victoria de nuevo al PSOE y renovaron el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Los socialistas ganaron los comicios con 169 escaños (5 más que en las elecciones de 2004) frente a los 154 del Partido Popular (6 más que en las elecciones de 2004). Los partidos nacionalistas sufrieron un importante descenso, a excepción de CIU que mantuvo sus 10 diputados. Izquierda Unida perdió su grupo parlamentario propio en el Congreso de los Diputados, al obtener solamente 2 escaños. Las elecciones de 2008 consolidaron y reforzaron el bipartidismo.

-MANIFESTACIONES ARTÍSTICAS

A pesar de la gran figura de Goya, la pintura española del siglo XIX se caracterizó por la continuidad del academicismo (Vicente López, los Madrazo), siendo la pintura de historia el género más reconocido institucionalmente, y su mayor premio, la estancia en la Academia de España en Roma.

En la segunda mitad del siglo XIX, los pintores Mariano Fortuny o Joaquín Sorolla se acercaron a la ruptura impresionista, mientras que en escultura, destaca Mariano Benlliure. En arquitectura, tras estilos historicistas como el neomudéjar, es el eclecticismo quien preside el cambio de siglo y el modernismo catalán quien realiza las aportaciones más avanzadas, especialmente a través de Gaudí.

El primer tercio del siglo XX ha sido denominado Edad de Plata de las letras y ciencias españolas, aunque los artistas más reconocidos, como Pablo Ruiz Picasso, Julio González, Juan Gris, Joan Miró y Salvador Dalí, produjeron su obra en el París de las vanguardias. En el propio país triunfaron Julio Romero de Torres o Ignacio Zuloaga.

En la posguerra, los tebeos se convierten en el medio más popular del país. Un vena satírica puede rastrearse tanto en la Escuela Bruguera, como en las películas firmadas por Berlanga, mientras que otros cineastas como Buñuel trabajan en el exilio. En un terreno más vanguardista, hay que mencionar a Chillida, Sáenz de Oíza o Tàpies, mientras que en el oficial triunfa una arquitectura neoherreriana (Valle de los Caídos). Antonio Gades recupera el baile flamenco.

La muerte de Franco acabó con la censura, y dio lugar a un crecimiento cultural explosivo en algunas artes, especialmente en las audiovisuales y gráficas, como el cómic y el diseño. Por otra parte, etiquetas como arte conceptual, postmodernidad o deconstrucción se han extendido a todo típo de medios: Instalaciones, videoarte, ciberarte e incluso la gastronomía (Ferran Adrià), gozan, igual que el cine, de un gran apoyo, tanto público como privado (ARCO, Guggenheim Bilbao, Premios Goya, etc.). Arquitectos como Santiago Calatrava y bailarines como Nacho Duato alcanzan proyección internacional, y se imponen nuevas formas de ocio, como los videojuegos.

-Tras repasar todo lo concerniente a la Edad Contemporánea, pasemos a las siguientes actividades y vídeos:

http://www.terra.es/personal2/pfigares/historia2.htm#econtemp

http://www.ceipjuanherreraalcausa.es/Recursosdidacticos/SEXTO/Conocimiento/u15/1502.htm

http://www.librosvivos.net/smtc/homeTC.asp?TemaClave=1196

http://thales.cica.es/rd/Recursos/rd98/Historia/03/espana_en_el_s__xix.html

http://www.gobiernodecanarias.org/medusa/contenidosclicescuela2.0/programasflash/Agrega/Primaria/Conocimiento/Edad_Contemporanea/0_ID/index.html

http://213.0.8.18/portal/Educantabria/ContenidosEducativosDigitales/Primaria/Cono_3_ciclo/CONTENIDOS/HISTORIA/DEFINITIVO%20EDAD%20CONTEMPORANEA/misitio9/index.htm

http://www.juntadeandalucia.es/averroes/carambolo/WEB%20JCLIC2/Medio/espacon/index.htm

http://www.almendron.com/historia/contemporanea/contemporanea.htm

http://www.ceipjuanherreraalcausa.es/Recursosdidacticos/SEXTO/Conocimiento/u15/1501.htm

http://cplosangeles.juntaextremadura.net/web/cmedio6/espana_en_la_edad_contemporanea/index.htm

http://www.librosvivos.net/smtc/homeTC.asp?TemaClave=1195

http://www.youtube.com/watch?v=8O5sZsJbEVc

http://www.youtube.com/watch?v=NzRYxBczevQ&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=Kem4hcmNXG8&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=fG3SO8d0Fkg

http://www.youtube.com/watch?v=5GQyY8Fndtg&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=BI6kzJ5DxjI&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=KM4AX7dMMOQ

http://www.youtube.com/watch?v=x5LF5EC5BR4&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=K_XZaeL9E8o&feature=related

LA EDAD MODERNA

La Edad Moderna supone una etapa histórica que comienza con el descubrimiento de América en 1492 y termina con la Revolución Francesa en 1789.

Al final de la Edad Media, con el matrimonio de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, estas dos coronas peninsulares se aliaron, conquistando el Reino nazarí de Granada en 1492 y, posteriormente, el de Navarra en 1512 que continuó siendo un reino, acuñando moneda propia y con aduanas en el río Ebro hasta las guerras carlistas del siglo XIX. Los reyes navarros se refugiaron en sus posesiones allende de los Pirineos y posteriormente se convertirían en reyes de Francia.

También comenzaron una política matrimonial con Portugal que culminó en 1580, cuando Felipe II de España subió a su trono, uniendo por última vez bajo un mismo soberano toda la península Ibérica.

En 1492, se decreta la expulsión de los judíos que no hubiesen aceptado la conversión al cristianismo, imitando a Felipe IV de Francia. El 12 de octubre de ese mismo año Cristóbal Colón, en nombre de los Reyes Católicos, llega, por primera vez, a América con sus naves (en memoria de este hito se estableció el doce de octubre como el día de la Fiesta Nacional de España, antiguamente denominada también de la Hispanidad). Empieza la carrera por la exploración y conquista de las tierras americanas, a la que se unirían posteriormente otros países como Portugal, Francia e Inglaterra comenzando la colonización europea de América partiendo a islas del Caribe hasta mesoamérica a cargo de Francisco Hernández de Córdoba y después Hernán Cortes. La Monarquía Española se convierte, en un proceso iniciado al final de la Reconquista, en la nación más poderosa e influyente del mundo. Durante el reinado de los Reyes Católicos se inicia también una tímida expansión norteafricana, conquistándose varias ciudades, entre ellas Melilla (1497).

Tras la muerte de Isabel la Católica, en 1504, su hija Juana la sucede en el trono de Castilla. Juana estaba casada con Felipe I, al que llamaron el Hermoso, hijo del Archiduque de Austria y Emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico. Felipe muere muy joven y a Juana se la incapacita por loca. Su hijo Carlos I de España hereda las Coronas de Castilla y Aragón, además del sacro Imperio Romano-Germánico y las posesiones de la Casa de Borgoña. En su madurez, decide retirarse a la vida religiosa recluyéndose en el Monasterio de Yuste (Cáceres) en 1556. Su hijo Felipe II hereda la Corona Hispánica con todas sus posesiones y su hermano Fernando I de Habsburgo el Sacro Imperio Romano-Germánico.

Felipe II de España se corona rey de Portugal en 1580 con el nombre de Felipe I de Portugal. El ordinal «segundo» lo mantuvo para respetar la vía castellana (Felipe I de Castilla fue Felipe el Hermoso). Durante su reinado se producen la gran victoria de Lepanto en 1571 con la que se consiguió frenar la expansión de los turcos en el Mediterráneo y la desastrosa aventura de la Grande y Felicísima Armada en 1588.

España, y en mayor medida Castilla, dada la prohibición de comercio para la Corona de Aragón, sigue prosperando bajo la dinastía Habsburgo, gracias al comercio con las colonias americanas; pero al mismo tiempo sostiene guerras contra Francia, Inglaterra y las Provincias Unidas.

Cuando el último rey de la dinastía de los Habsburgo, Carlos II de España, murió sin descendencia; Felipe de Borbón, sobrino nieto de Carlos II y nieto del rey de Francia, Luis XIV, le sucedió en el trono con el nombre de Felipe V de España, siendo aceptado y jurado por todos los territorios de España. A los pocos años de reinado, se produce la Guerra de Sucesión Española.

Entre 1707 y 1716, los Decretos de Nueva Planta de Felipe V suprimen o reducen los fueros y costumbres de los reinos y territorios que habían luchado contra él en la Guerra de Sucesión.

Algunos quieren ver en estos decretos una unificación legal de España, pero, por un lado, los decretos, al ser diferentes para Valencia, Aragón (donde primero fue igual que el de Valencia, pero luego fue modificado), Baleares y Cataluña, afectaron de forma diferente a cada territorio, y además, tanto Navarra como las Provincias Vascongadas y el Valle de Arán, que no habían faltado a su juramento de lealtad a Felipe V, siguieron manteniendo sus fueros. En 1713, España firma el Tratado de Utrecht con el que pierde sus posesiones europeas y, por tanto, deja de ser la primera potencia mundial. ‎ El resto del siglo XVIII, fue el siglo de la Ilustración. Fernando VI y Carlos III, hijos y sucesores de Felipe V, hacen una política de renovación que modernizó España, en lo que se conoce como Despotismo Ilustrado. En este siglo, si bien España continúa siendo una importante potencia, Francia y el Reino Unido pasan a ocupar un protagonismo cada vez mayor en el escenario internacional.

-DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA

Cristóbal Colón, en representación de los Reyes Católicos de Aragón y Castilla, realizó cuatro famosos viajes desde Europa a América en 1492, 1493, 1498 y 1502. En el primero de ellos llegó a América el 12 de octubre de 1492, a una isla de las Bahamas llamada Guanahani, cuya exacta localización aún se discute. En el tercer viaje llegó a territorio continental en la actual Venezuela.

A partir del tercer viaje de Colón, descubrimientos y conquista progresaron conjuntamente. Durante los veinte años que separan 1499 de 1519, cuando empieza la empresa magallánica, tuvieron lugar los llamados «viajes menores o andaluces», capitulados por la corona con otros nautas quebrando el discutido monopolio colombino. En el primero de estos participó Américo Vespucio a quien se ha atribuido ser el primer europeo en proponer que las tierras a las que Colón había llegado no eran en realidad parte de Asia, sino de un continente desconocido para los europeos.

Los Reyes Católicos, particularmente la reina Isabel, deciden ayudar a Colón en su proyecto de llegar a Asia por Occidente. El 13 de abril de 1492, Cristóbal Colón firma con los reyes las llamadas Capitulaciones de Santa Fe, documentos por los cuales se autoriza y financia la expedición de Cristóbal Colón a las Indias por el mar hacia occidente. Además se le conceden a Colón una serie de prebendas y títulos, entre ellos: Almirante, Gobernante, Virrey y 10% de las riquezas. También se firman varias provisiones y cédulas para que ayuden a Colón en aquellas villas y puertos de mar a las que se dirija Colón. Una provisión es dirigida a la villa de Palos por una sanción impuesta a algunos de los vecinos de esta villa.

El 23 de mayo de 1492, a las puertas de la Iglesia de San Jorge de Palos, en presencia de Cristóbal Colón, fray Juan Pérez y las autoridades locales, se da lectura a la Real Provisión, firmada por los Reyes Católicos, en la que se ordenaba a ciertos vecinos de la villa palerma poner a disposición de Colón dos carabelas totalmente armadas y aparejadas.

Pero la marinería de la zona, que no era obligada por la real provisión, no estaba dispuesta a formar parte de la expedición con un desconocido, como lo era Colón para aquellos hombres. Independientemente de la mayor o menor credibilidad de las ideas colombinas, los hombres de Palos nunca secundarían al genovés a no ser que le acompañara algún navegante respetado en la villa. Con la oposición de los vecinos y de los marineros, Colón recurre a una de las provisiones expedidas por los monarcas en la que se le concede permiso para reclutar marineros entre los encarcelados, aunque finalmente esto no será necesario.

En estas circunstancias, y gracias a la ayuda de los franciscanos del monasterio de La Rábida y a Pero Vázquez de la Frontera, viejo y respetado marino de la zona, Colón conoce a Martín Alonso Pinzón, rico armador y líder natural de la zona gracias a sus muchas navegaciones tanto por el atlántico como por el mediterráneo, y por las que había amasado fortuna y fama.

Contrata unas naves, la Pinta y la Niña, ya que sabía que eran muy veleras y “aptas para el oficio de navegar” porque las tenía arrendadas, y aporta de su hacienda personal, medio millón de maravedís, la tercera parte de los gastos en metálico de la empresa. Convence a sus hermanos Francisco y Vicente, además de a los hermanos Niño, destacada familia marinera de Moguer, con los cuales se consigue animar y enrolar a toda la marinería necesaria para la empresa, hombres de Palos, del vecino Moguer, de Huelva, del resto de la comarca e incluso de fuera de Andalucía. Marinería que ahora sí se arriesgaba a aquella navegación, ya que el hecho de que Martín Alonso Pinzón, con sus hermanos y con los Niño, estuvieran a la cabeza de dicha armada era una garantía para los hombres de la zona del Tinto-Odiel.

Ultimados los preparativos la expedición parte del puerto de Palos de la Frontera, el 3 de agosto de 1492. La escuadra colombina estaba formada por las carabelas Pinta, Niña y la nao Santa María. La Pinta y la Niña fueron elegidas por los hermanos Pinzón y costeadas por el concejo de Palos, en cumplimiento de la anteriormente citada real provisión. La tripulación estaba formada por unos 90 hombres aproximadamente.

La expedición se dirigió hacia las Canarias, donde Colón visitó a Beatriz de Bobadilla y Ossorio, gobernadora de La Gomera, y además en Gran Canaria se hicieron reparaciones en la Pinta en el timón y en las velas. Finalizadas las reparaciones, desde la isla de Gomera continuaron su travesía por el Atlántico el 6 de septiembre.

El viaje no resultó fácil para nadie de hecho hubo conatos de amotinamiento, pero gracias a la presencia y las dotes de mando de Martín Alonso Pinzón se consiguieron resolver estas situaciones. Cuando ya se habían agotado todos los cálculos y previsiones realizadas por Colón, se oyó desde la Pinta el famoso grito de Rodrigo de Triana «¡Tierra a la vista!», dos horas después de la medianoche del 12 de octubre.

La isla estaba habitada por el pueblo Lucayo o Taíno. El texto arriba citado, señala la primera oportunidad en la que los europeos utilizaron el término “indios” para denominar generalizadamente a los pobladores de América, palabra que deriva del error que cometieron al pensar que la isla Guanahani se encontraba en la zona oriental del continente asiático, que los europeos de entonces confundían con India.

Los taínos habían organizado una sociedad agraria, relativamente avanzada, basada en el cultivo del maíz, la mandioca y el algodón, incluyendo otros importantes cultivos como el maní (cacahuete), la pimienta, la piña, la batata y el tabaco. El propio Colón relata en su diario que cultivaban calabazas y algodón y que poseían casas y “huertas de árboles”. Taínos y españoles intercambiaron productos pacíficamente, pero aquellos no tenían posesiones de oro, principal producto que buscaban los españoles. Sin embargo, a pesar de la buena relación entre taínos y españoles, Colón ya pensaba en Guanahani, en la posibilidad de esclavizarlos.

Arribaron después a la isla de Cuba, bautizada con el nombre de Juana, y posteriormente a La Española. El 25 de diciembre encalló la carabela Santa María y con sus restos mandó construir un fuerte llamado Navidad, en el que dejó una pequeña guarnición.

En su primer viaje Colón capturó varios indígenas que fueron llevados cautivos a España, donde los reyes católicos ordenarían primero venderlos como esclavos y luego liberarlos. El 16 de enero de 1493, con las dos naves restantes, la Pinta y la Niña, emprendieron el viaje de retorno. Durante la travesía las dos naves se separaron por culpa de una fuerte tempestad, en la que los tripulantes de la Niña al verse a punto de naufragar, realizaron el denominado voto colombino. Finalmente Colón, con la Niña, consigue arribar a duras penas en Lisboa, Martín Alonso Pinzón hace lo propio en el puerto de Bayona. Las naves, por fin, llegaron a Palos el 15 de marzo con pocas horas de diferencia, y Colón marchó a Barcelona para informar a los reyes de su descubrimiento, mientras que Martín Alonso Pinzón falleció a los pocos días del regreso, siendo enterrado seguramente en el monasterio de La Rábida según era su voluntad.

La llegada de Cristóbal Colón a América está considerada como uno de los hechos más importantes de la historia universal por las consecuencias que tuvo y debe relacionarse con el primer viaje alrededor del mundo realizado por la tripulación de Fernando de Magallanes pocos años después, que abrió paso a la conquista del mundo por parte de Europa.

La llegada de Cristóbal Colón supuso el comienzo de la conquista de América, cuya primera campaña fue la de Cuba por Velázquez, a la que siguió la del Imperio Mexica por Cortés, la del Inca por Pizarro, etc, hasta su finalización definitiva tras los decretos de Felipe II de abolición de la conquista. A partir de aquí comenzará la llamada colonización de América, abierta por holandeses, franceses, etc, cuya diferencia radica en el hecho de no establecerse por campañas, sino por factorías de interés comercial (contrario a la Monarquía Hispánica, con deseos de crear otras Españas en todos los sentidos, tanto jurídicamente, administrativamente, etc.)

El contagio de las enfermedades que los europeos llevaron consigo (viruela, tifus, fiebre amarilla, etc.) produjo un colapso de la población americana que produjo un gran impacto en la mortandad. Igualmente vinieron enfermedades de las Américas como la en su día temida Sífilis (que diezmo la población europea desde las posesiones españolas en Italia en 1494).

Los idiomas posteriores que se impusieron obligatoriamente fueron el idioma español y portugués en sus respectivas zonas de influencia y la religión católica paso a ser oficial; se generó una población con altos niveles de mestizaje genético y cultural entre pueblos originarios, africanos subsaharianos, y los europeos.

La principal riqueza generada por los territorios españoles y colonias portuguesas en América fue la extracción del oro y la plata. “En los primeros 150 años de conquista, 17 mil toneladas de plata y unos 200 toneladas de oro arribaron a España”.

Otra importante consecuencia de la llegada de los europeos a América, fue la difusión mundial de los alimentos que habían sido desarrollados por las culturas americanas y que hoy se estima constituyen el 75% de los alimentos consumidos por la Humanidad, entre ellos el maíz, la papa (o patata como se denomina en España), la batata, la calabaza, el tomate, el chocolate, la vainilla, los ajíes, la palta (o aguacate). Otros productos importantes desarrollados en América son la goma, el tabaco, etc.

Por otro lado, los españoles primero y los europeos después llevaran consigo a América animales tan útiles como los caballos, burros, asnos y ganado, como las vacas castellanas, los bueyes, las ovejas y animales de granja como los cerdos, las gallinas / gallos, conejos… Así como ciertos árboles frutales, la cebada, la avena, el centeno y el trigo de la Península Ibérica y la caña de azúcar de la islas Canarias o Madeira, que tanto éxito tuvo en el Caribe o el mismísimo café de las colonias portuguesas en África.

La llegada de Colón a América causó también una gran expansión de la navegación y el comercio entre pueblos que se volvió mundial.

Los colonos ingleses en América terminaron organizando a partir de 1776 un nuevo tipo de sociedad a partir de conceptos novedosos como independencia, constitución, federalismo y dieron origen a los Estados Unidos que, en el siglo XX, reemplazaría a Gran Bretaña como potencia mundial dominante.

-LAS CULTURAS PRECOLOMBINAS

En la América precolombina se desarrollaron cientos de culturas y decenas de civilizaciones originales a lo largo de todo el continente. Las consideradas altas culturas precolombinas surgieron en Mesoamérica y los Andes. De norte a sur podemos nombrar las culturas Azteca, Mixteca, Maya, Muisca , Mochica, Nazca, Tiahuanaco, Cañaris e Inca, entre otras. Todas ellas elaboraron complejos sistemas de organización política y social y son notables por sus tradiciones artísticas y sus religiones.

Las civilizaciones americanas descubrieron e inventaron elementos culturales decisivos para la humanidad como el número cero, avanzados calendarios, complejos sistemas de manipulación genética como la que generó el maíz y el 75% de los alimentos actuales, sistemas de construcción antisísmicos, así como un dominio en el trabajo de la piedra, sistemas de gestión ambiental de amplias zonas geográficas, avanzados sistemas de riego, nuevos sistemas de escritura, nuevos sistemas políticos y sociales, una avanzada metalurgia y producción textil, etc.
Las civilizaciones precolombinas también descubrieron la rueda, que no resultó de utilidad productiva debido en parte a que en las cordilleras y selvas donde se encontraban, pero fue utilizada para la fabricación de juguetes.

Otro de los elementos comunes de las culturas precolombinas que alcanzó un alto grado de desarrollo fue la edificación de templos y monumentos religiosos, siendo claros ejemplos las zonas arqueológicas de Caral, Chavín, Moche, Pachacámac, Tiahuanaco, Cuzco, Machu Picchu y Nazca, en los Andes Centrales y Teotihuacan, Templo Mayor en la ciudad de México, Tajín, Palenque, Tulum, Tikal, Chichén-Itzá, Monte Albán, en Mesoamérica.

-EL RENACIMIENTO

Al iniciarse la Edad Moderna y con los nuevos descubrimientos que se habían realizado, el ser humano cambió de forma de pensar y de ver la vida. Mientras que la cultura medieval se había centrado en Dios y en el mundo espiritual, la nueva cultura se interesaba sobre todo por el ser humano y por la naturaleza.

A esta cultura se le llamó Renacimiento, porque se produce un “renacer” de las culturas clásicas de la antigüedad: la cultura griega y la romana.

En Andalucía se construyó el Palacio de Carlos V en Granada, obra arquitectónica de estilo renacentista. En España se construye un palacio de grandísimas dimensiones: El Monasterio de El Escorial, cerca de Madrid, construido por Juan de Herrera y que fue la residencia del rey Felipe II.

En pintura destacaron las obras de El Greco que, aunque no había nacido en España, residió en Toledo hasta su muerte.

-EL ARTE DEL BARROCO

En el siglo XVII y la primera mitad del siglo XVIII, y mientras que España se empobrecía, las artes y la cultura se desarrollaron con más esplendor que nunca hasta entonces. A esta época artística se le denomina Barroco.

Los artistas se consagraron a producir obras de arte por encargo de la monarquía y de la Iglesia. Buscaban atraer la atención por la espectacularidad de su obra. Todo se llena de adornos, al contrario de la sencillez renacentista. Los edificios se llenaron de adornos decorativos, como la fachada del Obradoiro de la Catedral de Santiago. Los pintores y escultores crearon sus obras con intenso color y dramatismo, como podemos ver en los cuadros que representan martirios de santos o en las vírgenes dolorosas de los pasos creados para la Semana Santa. A este siglo XVII se le llama El Siglo de Oro, siendo los pintores españoles unos de los mejores de Europa, como por ejemplo Ribera, Zurbarán, Murillo y especialmente Velázquez, que es el más importante.

-EL DESPOTISMO ILUSTRADO Y LA ILUSTRACIÓN

Los reyes Borbones, especialmente Carlos III, adoptaron una forma de gobernar a la que se llamó el despotismo ilustrado. Con esta idea, el rey sigue teniendo todo el poder pero debía buscar el bienestar de la población; su lema era “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”.

Se intentó modernizar el país favoreciendo el comercio, la industria y la investigación. Para ello crearon Manufacturas Reales, o fábricas cuyo dueño era la Corona y Academias, como la Real Academia de la Lengua o la de Bellas Artes y otras instituciones para mejorar el nivel cultural del pueblo.

La Ilustración fue el movimiento intelectural más importante del siglo XVIII. Defendía las libertades políticas, la mayor importancia de la razón frente a la fe y el progreso mediante la ciencia y la investigación. Es por tanto la Ilustración el fundamento de la democracia moderna.

-EL NEOCLASICISMO

Los reyes Borbones mandaron construir nuevos palacios tomando como modelos los franceses y los italianos. Los palacios más importantes son el Palacio Real de Madrid, el de La Granja (Segovia) y el de Aranjuez (Madrid).

Pero otros edificios se construyen según el estilo llamado Neoclasicismo. El estilo neoclásico surge opuesto al Barroco y se inspira en la sencillez del arte clásico de Grecia y Roma.

Este estilo lo podemos contemplar en el Museo del Prado y en el Observatorio Astronómico de Madrid, construidos por Juan de Villanueva.

El pintor más importante de esta época fue el aragonés Francisco de Goya, que continuó la tradición del siglo XVII y fue precursos de muchos rasgos de la pintura moderna. También en sus obras criticó el atraso cultural y social de España.

-LA SOCIEDAD EN LA EDAD MODERNA

La nobleza

Como la estructura estamental no experimentó variaciones, la nobleza no perdió sus privilegios legales ni sus privilegios fiscales, aumentando incluso el número de grandes en España. Sí sufrió, sin embargo, una cierta postergación en el disfrute de altos puestos oficiales.

El clero

El clero, que completaba el estamento de los privilegiados, sintió en mayor medida los ataques reformistas. Se buscó recortar sus privilegios y reducir su número, especialmente el del clero regular. Las riquezas de la Iglesia eran inmensas gracias a sus propiedades y a los demás ingresos que obtenía, por lo que se inició una política de gravámenes y de venta de bienes eclesiásticos.

El tercer estado

El tercer estado, los no privilegiados, que agrupaba al 90 % de la población, tenía una composición muy diversa, ya que, a pesar de tener una única situación jurídica, las diferencias económicas y culturales eran evidentes:

  • El campesinado predominaba y su estado difería según fuese de señorío o de realengo. En Cataluña, su situación era más desahogada gracias a los contratos de arrendamiento a largo plazo y a la progresiva especialización de los cultivos; en Andalucía, las estructuras latifundistas condicionaron su desarrollo y lo redujeron a una situación miserable; en Castilla, el atraso técnico y el aislamiento condenaban al campesinado a situaciones de pura subsistencia.
  • El artesanado seguía sujeto al intervencionismo gremial y a la descalificación social.
  • Las clases medias fueron ascendiendo lentamente en la escala social. En torno a la actividad comercial se fue desarrollando una incipiente burguesía, clase social que fue adquiriendo progresivamente más poder en esta etapa histórica.

-Tras repasar la información esencial sobre la edad moderna, pasemos a visitar los siguientes enlaces:

http://www.clarionweb.es/6_curso/c_medio/cm612/cm61201.htm

http://www.juntadeandalucia.es/averroes/html/adjuntos/2007/09/13/0030/descubrimientos/presentacion.htm

http://213.0.8.18/portal/Educantabria/ContenidosEducativosDigitales/Primaria/Cono_3_ciclo/CONTENIDOS/HISTORIA/DEFINITIVO%20EDAD%20MODERNA/INDEX.HTML

http://www.gobiernodecanarias.org/medusa/contenidosclicescuela2.0/programasflash/Agrega/Primaria/Conocimiento/La_Edad_Moderna/0_ID/index.html

http://cplosangeles.juntaextremadura.net/web/cmedio6/espana_en_la_edad_moderna/index.htm

http://www.juntadeandalucia.es/averroes/carambolo/WEB%20JCLIC2/Medio/esmode/index.htm

http://www.juntadeandalucia.es/averroes/carambolo/WEB%20JCLIC2/Medio/modern/index.htm

http://www.youtube.com/watch?v=6-XEkCNSAAs

http://www.youtube.com/watch?v=QPrE6E7TrYw&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=3ZQoNIoUkgs&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=5HqngAo4UOI

http://www.youtube.com/watch?v=kLupWjJEo8w&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=7tYkcA3-EiU&feature=related

LA EDAD MEDIA

La Edad Media, Medievo o Medioevo es el período histórico de la civilización occidental comprendido entre el siglo V y el XV. Su comienzo se sitúa convencionalmente en el año 476 con la caída del Imperio romano de Occidente y su fin en 1492 con el descubrimiento de América, o en 1453 con la caída del Imperio bizantino, fecha que tiene la ventaja de coincidir con la invención de la imprenta (Biblia de Gutenberg) y con el fin de la Guerra de los Cien Años.

En el año 409, suevos, alanos y vándalos invadieron la península Ibérica. Pocos años después, en el 416, los visigodos entraron en Hispania como aliados de Roma, expulsando a alanos y vándalos de la península y arrinconando a los suevos en la Gallaecia.

La primera idea de Hispania/España como país se materializa con la monarquía visigoda. Los visigodos aspiraban a la unidad territorial de toda Hispania y la consiguieron con las sucesivas derrotas a los suevos, vascones y bizantinos. La unidad religiosa vendría con la reconciliación de católicos y arrianos y con los concilios de la Iglesia Visigoda, un órgano en el que, reunidos en asamblea, el rey y los obispos de todas las diócesis del reino sometían a consideración asuntos de naturaleza tanto política como religiosa, con vocación de legislar en todo el territorio nacional. Así, San Isidoro de Sevilla en su Historia Gothorum se congratula porque Suintila “fue el primero que poseyó la monarquía del reino de toda España que rodea el océano, cosa que a ninguno de sus antecesores le fue concedida…”. La monarquía visigoda estableció además una capital que centralizaba tanto el poder político como el religioso en Toletum. Sin embargo, el carácter electivo de la monarquía visigótica determinó casi siempre una enorme inestabilidad política caracterizada por continuas rebeliones y asesinatos.

En el año 689 los árabes llegan al África más noroccidental. El año 711, tras la victoria de los árabes frente a los godos en la batalla de Guadalete, se inició la Invasión musulmana de la Península Ibérica, convirtiéndose ésta en un emirato o provincia del imperio árabe llamada al-Ándalus con capital en la ciudad de Córdoba.

El avance musulmán fue veloz. En el 712 cayó Toledo, la primera capital visigoda. Desde entonces, fueron avanzando hacia el norte, y todas las ciudades fueron capitulando o conquistadas. En el 716 controlaban toda la península, aunque en el norte era más bien nominal que militar. Los visigodos resistieron algunos años en más en la Septimania, hasta el 719. A partir de entonces, dirigieron sus esfuerzos hacia el otro lado de los Pirineos, contra el reino Carolingio. Esto permitió revueltas en la poco controlada zona noroeste de la península.

Después de la caída del reino visigodo la península quedó dominada hasta la cordillera Cantábrica, donde estaban los pueblos astures, cántabros y vascones, escasamente sometidos al reino godo; y dada su escasa importancia, no sufrieron demasiado la presión del Islam, que había sustituido en la península Ibérica al poder ejercido por el reino godo. Muchos de los señores godos o hispanorromanos se convirtieron al Islam, conservaron sus posiciones y poder.

En el año 718 en la actual Asturias un noble llamado Pelayo se sublevó contra los musulmanes. La sublevación fracasa y es detenido. Hacia el 722 vuelve a intentarlo y tiene lugar lo que la historiografía denominó la batalla de Covadonga, donde Pelayo y un grupo de astures (entre los que se encontraban, según algunos historiadores, nobles visigodos; el origen de Pelayo es también incierto)vencieron a una expedición de castigo musulmana. Este hito serviría para marcar el momento de fundación del Reino de Asturias y dar inicio al período conocido como la Reconquista, entendido como el restablecimiento del poderío cristiano en la península Ibérica.

Los siglos VIII y IX significarían un creciente poderío musulmán en la península, a pesar de la oposición los núcleos cristianos del norte. A fines del siglo VIII, el omeya Abderramán I, huido de Siria, hace de al-Ándalus, en lo político, un emirato independiente del Califato de Damasco.

En el siglo X, Abderramán III convierte al-Ándalus en califato independiente de Damasco, ya con autonomía religiosa y no sólo política, como hasta entonces. Es una época de pujanza cultural, gracias a las innovaciones en las ciencias, las artes y las letras; con una especial atención que dedicaron al desarrollo de las ciudades. Las ciudades más importantes fueron Valencia, Zaragoza, Toledo, Sevilla y Córdoba. Ésta, durante el siglo X, con al-Hakam II, llegó a ser la mayor ciudad de Europa Occidental, contando con 500.000 habitantes y mayor centro cultural de la época. Sin embargo, la decadencia de los territorios musulmanes empezó en el siglo XI, cuando comenzaron las pugnas entre las distintas familias reales musulmanas y el califato se desmembró en un mosaico de pequeños reinos, llamados de taifas.

Mientras tanto, cerca de los Pirineos aparecieron otros dos reinos cristianos: Navarra y Aragón. Al avanzar la expansión cristiana por la península, el que hasta entonces había sido reino de Asturias, con su capital fijada en Oviedo desde el reinado de Alfonso II el Casto, se transformó en reino de León en 910 con García I al repartir Alfonso III el Magno sus territorios entre sus hijos. Años después, en 914, muerto el rey, sube al trono Ordoño II de León, que aglutina bajo su corona a los territorios de Galicia, Asturias y León, fijando definitivamente en esta ciudad su capital y confirmando su supremacía como reino de León.

El avance de las conquistas hacia el sur y la aglutinación en torno a León de un territorio cada vez más amplio trae consigo el nacimiento de «subunidades» político-territoriales en su interior: es el caso del Castilla. Este será adquirido por el rey navarro Sancho III el Mayor, que lo dejará a su muerte en herencia a su hijo Fernando. Casado este con la hermana del rey leonés, formará una coalición navarro-castellana que, tras una guerra y la muerte del rey de León en la batalla de Tamarón le permitió acceder al trono de éste. Sin embargo, a su muerte los territorios vuelven a ser repartidos entre sus hijos: son el reino de León, el reino de Galicia, Castilla, que también adquiere el rango regio y la ciudad de Zamora. A lo largo de los siglos siguientes, estos territorios pasarán a manos del mismo o de distintos monarcas en sucesivas ocasiones, conformando la Corona de Castilla, con unas únicas Cortes. Los distintos territorios conservaban su carácter de reino y diversas particularidades jurídicas (el rey que aglutinaba bajo su corona todos estos territorios se titulaba Rey de León, de Castilla, de Galicia… añadiendo sucesivamente los de los nuevos territorios que se iban conquistando), sin que sin embargo conservaran una autonomía similar a la de la Corona de Aragón. Asimismo, nacerá de León otra unidad territorial de gran trascendencia posterior: Portugal, que se constituirá como reino. Cabe señalar, por último, como uno de los momentos más destacados los reinados de Alfonso VI y Alfonso VII en León la adopción del título de emperador, el primero como “emperador de las dos religiones”, el segundo como “emperador de España”.

El devenir de los reinos cristianos peninsulares en las décadas siguientes pasará por la constitución de cuatro unidades monárquicas: la denominada Corona de Castilla, concepto que implica la existencia de un solo monarca sobre diversos y distintos reinos y territorios (León y la propia Castilla, además de Galicia y otros); la Corona de Aragón, que se había constituido mediante la unión dinástica en 1137 del reino de Aragón y el condado de Barcelona; el reino de Navarra y el reino de Portugal. Así como toda una serie de reinos de taifa musulmanes.

En el siglo XIII, la Corona de Castilla, la más pujante de las hispánicas, amplió sus dominios hacia el sur peninsular, mientras que la de Aragón añadiría los reinos de Valencia y de Mallorca con el rey Jaime I el Conquistador, y posteriormente formarían parte de esta Corona: Cerdeña, Sicilia y otros territorios del Oriente mediterráneo.

A finales de este periodo, 1402, y en competencia con Portugal, la Corona de Castilla inició la conquista de las islas Canarias hasta entonces habitadas exclusivamente por los guanches. La ocupación inicial fue llevada a cabo por parte de señores normandos que rendían vasallaje al rey Enrique III de Castilla. Este proceso de conquista no concluirá hasta 1496 y será culminado por la propia acción de la corona castellana.

Mientras en la Corona de Aragón, la gran mortandad provocada por la epidemia de la Gran Peste de 1348, así como de las malas cosechas que empezaron con el ciclo de 1333, provocaron una gran inestabilidad tanto social como económica.

A la muerte del Rey Martín I el Humano (1410), los representantes de los Estados que constituían la Corona de Aragón, eligieron en el Compromiso de Caspe a Fernando de Antequera, de la castellana Casa de Trastámara como futuro rey Fernando I en quien recaían por herencia materna los derechos dinásticos. A pesar de una revuelta protagonizada por el Conde de Urgel, Fernando I fue coronado y comenzó el reinado de los Trastámara en la Corona de Aragón.

Después de la expansión por el Reino de Nápoles en el periodo de Alfonso V el Magnánimo, la Corona de Aragón sufrió una crisis en el Principado de Cataluña provocada por las disputas entre Juan II, hijo de Fernando de Antequera, y la Generalidad de Cataluña y el Consejo de Ciento (Consell de Cent), debidas a la detención de su hijo y heredero Carlos de Viana; así como por las tensiones de las clases sociales entre la Busca y la Biga y las revueltas de los campesinos de Remensa, que coincidieron con la Guerra Civil Catalana (1462 – 1472) y debilitaron a Cataluña, que perdió de ese modo la hegemonía en la Corona aragonesa.

En contrapartida Valencia se convirtió en el puerto marítimo que centralizó la expansión comercial de la Corona de Aragón. Muestra de su pujanza es que alcanzó los 75.000 habitantes a mediados de siglo XV. Paralelamente, la capital levantina experimenta un auge cultural conocido como Siglo de Oro Valenciano.

Aragón, sin salida al mar, quedó como proveedor de cereal, ganado y lana del resto de los estados de la Corona. Su economía era fundamentalmente agrícola y los privilegios de los ricoshombres y nobles impidió el desarrollo de una burguesía competente, por lo que su peso en el marco de equilibrios entre los estados de la Corona aragonesa disminuyó.

Con la subida al trono de Fernando el Católico, segundo hijo y heredero de Juan II, (1479) las tensiones sociales se redujeron; con la firma de la Sentencia Arbitral de Guadalupe (1486) se asentó una nueva estructura en el campo catalán para acabar con la conflictividad del medio rural.

Al final de la Edad Media, con el matrimonio de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, estas dos coronas peninsulares se aliaron, conquistando el Reino nazarí de Granada en 1492 y, posteriormente, el de Navarra en 1512 que continuó siendo un reino, acuñando moneda propia y con aduanas en el río Ebro hasta las guerras carlistas del siglo XIX. Los reyes navarros se refugiaron en sus posesiones allende de los Pirineos y posteriormente se convertirían en reyes de Francia.

También comenzaron una política matrimonial con Portugal que culminó en 1580, cuando Felipe II de España subió a su trono, uniendo por última vez bajo un mismo soberano toda la península Ibérica.

En 1492, se decreta la expulsión de los judíos que no hubiesen aceptado la conversión al cristianismo, imitando a Felipe IV de Francia. El 12 de octubre de ese mismo año Cristóbal Colón, en nombre de los Reyes Católicos, llega, por primera vez, a América con sus naves (en memoria de este hito se estableció el doce de octubre como el día de la Fiesta Nacional de España, antiguamente denominada también de la Hispanidad).

-AL ANDALUS

Se conoce como al-Ándalus al territorio de la Península Ibérica  bajo poder musulmán durante la Edad Media, entre los años 711 y 1492.

Tras la invasión musulmana de la península, al-Ándalus se integró inicialmente en la provincia norteafricana del Califato Omeya, para más tarde convertirse en un emirato y posteriormente en un califato independiente del poder abasí. Con la disolución del Califato de Córdoba en 1031, el territorio se dividió en los primeros reinos de taifas, periodo al que sucedió la invasión de los almorávides, los segundos reinos de taifas, la invasión de los almohades y los terceros reinos de taifas. Con el avance de la Reconquista iniciada por los cristianos de las montañas del norte peninsular, el nombre de al-Ándalus se fue adecuando al menguante territorio bajo dominación musulmana, cuyas fronteras fueron progresivamente empujadas hacia el sur, hasta la toma de Granada por los Reyes Católicos en 1492, que puso fin al poder islámico en la península Ibérica.

Entre los años 711 y 715, los musulmanes ocuparon una parte de la Península Ibérica, aunque sin ningún tipo de dominio efectivo al norte del Sistema Central. La parte mediterránea y la más meridional sufrieron un desbordamiento demográfico de las poblaciones locales, que se adaptaron a la nueva situación.

La entrada de los musulmanes en la península se produjo con el desembarco en Gibraltar (Yebel Tárik), el 27 de abril de 711, de Táriq Ibn Ziyad lugarteniente del gobernador de Tánger (Musa ibn Nusair), lideró un ejército de 9.000 hombres. Poco después, el 19 de julio, los visigodos fueron derrotados y su rey Rodrigo murió en la Batalla de Guadalete. La ocupación del sur peninsular con la implantación masiva de poblaciones norteafricanas se produjo rápidamente. La presencia de los invasores musulmanes al norte del Sistema Central era sin embargo prácticamente anecdótica, limitándose a guarniciones desde las que profundizar sus incursiones militares o razzias.

En el año 756 Abd al-Rahmán I llegó a Córdoba y estableció una dinastía que gobernó al-Ándalus hasta 1031. En el 773 Abd al-Rahmán I creó el Emirato de Córdoba, independizándose política y administrativamente del Califato de Damasco, aunque mantuvo con el mismo una unidad cultural, espiritual y moral. Pese a todo, el verdadero organizador del emirato independiente fue Abd al-Rahmán II, que delegó los poderes en manos de los visires. La islamización fue muy rápida y el número de mozárabes (cristianos en territorio musulmán) se redujo considerablemente.

En el año 912, ascendió al trono Abd al-Rahmán III, cuando ya la decadencia política del emirato era un hecho. Intentando acabar con las sublevaciones y conflictos, se proclamó califa en 929, dando paso al califato de Córdoba.

En el año 929, Abd al-Rahmán III estableció el Califato de Córdoba, declarando la independencia religiosa de Bagdad, capital del Califato Abasí. Esta proclamación del califato contenía un propósito doble: En el interior, los Omeyas querían consolidar su posición. En el exterior, consolidar las rutas marítimas para el comercio en el Mediterráneo, garantizando las relaciones económicas con Bizancio y asegurando la subadministración del oro.

Tras la ocupación de Melilla en 927, a mediados del siglo X, los omeyas cordobeses controlaban el triángulo formado por Argelia, Siyilmasa y el océano Atlántico. El poder del califato se extendía asimismo hacia el norte y en 950 el Sacro Imperio Romano-Germánico intercambiaba embajadores con Córdoba. En el año 939 un ejército cristiano liderado por Ramiro II de León derrotó a las huestes árabes enviadas por Abderramán III en una de sus operaciones de castigo (razias) contra el norte. El resultado de la batalla disuadió a los Omeyas de su intención de instalar poblaciones árabes en las inmediaciones del Duero y sus áreas despobladas.

La de los Omeyas es la etapa política más importante de la presencia islámica en la península, aunque de corta duración pues en la práctica terminó en el 1010 con la fitna o guerra civil que se desencadenó por el trono entre los partidarios del último califa legítimo Hisham II, y los sucesores de su primer ministro o hayib Almanzor. En el trasfondo se hallaban también problemas como la agobiante presión fiscal necesaria para financiar el coste de los esfuerzos bélicos en sucesivas campañas contra el norte cada vez más gravosas. Oficialmente, el Califato de Córdoba siguió existiendo hasta el año 1031, en que fue abolido dando lugar a la fragmentación del estado omeya en multitud de reinos conocidos como Reinos de Taifas.

Las taifas fueron hasta 39 pequeños reinos en que se dividió el califato como consecuencia de la fitna o guerra civil. Cuando el último califa Hisham III es depuesto y proclamada en Córdoba la república, todas las coras de al-Ándalus que aún no se habían independizado se autoproclaman independientes. Cada taifa se identificó al principio con una familia, clan o dinastía. Así surgen la taifa de los amiríes (descendientes de Almanzor) en Valencia; la de los tuyibíes en Zaragoza; la de los aftasíes en Badajoz; la de los birzalíes en Carmona; la de los ziríes en Granada; la de los hamudíes en Algeciras y Málaga; y la de los abadíes en Sevilla. Con el paso de los años, las taifas de Sevilla, Badajoz, Toledo y Zaragoza, constituían las comunidades islámicas peninsulares.

La disgregación del califato en múltiples taifas hizo evidente que sólo un poder político centralizado y unificado podía resistir el avance de los reinos cristianos del norte. Así, la conquista de Toledo en 1085 por parte de Alfonso VI anunciaba la amenaza cristiana de acabar con los reinos musulmanes de la península. Ante tal situación, los reyes de las taifas pidieron ayuda al sultán almorávide del norte de África, Yusuf ibn Tasufin, el cual pasó el estrecho y no sólo derrotó al rey castellanoleonés en la batalla de Zalaca (1086), sino que conquistó progresivamente todas las taifas. Pero su brutal ocupación militar termina en fracaso al resistir los castellanoleoneses la toma de la emblemática capital visigoda de Toledo.

Los primeros indicios del malestar andalusí contra los Almorávides, se produjeron en Córdoba en 1121, cuando la población se rebeló contra los almorávides, sólo la intervención de los fakih pudo evitar un baño de sangre. Otras rebeliones se produjeron en distintas ciudades y a partir de 1140 el poder almorávide empieza a decaer en el norte de África por la presión almohade. A la península llegan esas noticias. En 1144 un sufí, Ibn Quasi empieza un movimiento anti almorávide y empiezan a surgir los llamados Segundos reinos de Taifas.

Los almohades desembarcaron desde 1145 en la Península Ibérica, y trataron de unificar las taifas utilizando como elemento de propaganda su agresión a los reinos cristianos y la defensa de la pureza islámica. En poco más de treinta años los almohades lograron forjar un poderoso imperio que se extendía desde Santarém (Centro de Portugal) hasta Trípoli (Libia) y consiguieron parar el avance cristiano cuando derrotaron a las tropas castellanas en 1195 en la batalla de Alarcos.

A pesar de los esfuerzos de los gobernantes, la dinastía almohade tuvo problemas desde un principio para dominar todo el territorio de al-Ándalus, en especial Granada y Levante. Por otro lado, algunas de sus posturas más radicales fueron mal recibidas por la población musulmana de al-Ándalus, ajena a muchas tradiciones bereberes. La victoria cristiana en la batalla de Las Navas de Tolosa (1212) marca el comienzo del fin de la dinastía almohade, no sólo por el resultado del encuentro en sí mismo sino por la subsiguiente muerte del califa al-Nasir y las luchas sucesorias que se produjeron y que hundieron el califato en el caos político dando lugar a los Terceros reinos de Taifas.

A mediados del siglo XIII al-Ándalus quedó reducido al reino nazarí de Granada. En el año 1238, entra en Granada Muhammed I ibn Nasr conocido, asimismo, como Al-Ahmar, “el Rojo” .Es el creador de la dinastía Nazarí (que tuvo 20 sultanes granadinos) y fue el fundador del Reino de Granada que, si bien al principio, confraternizó con los reyes castellanos, tuvo que convertirse, pasado el tiempo, en tributario de los mismos a fin de mantener su independencia.

En las últimas décadas de la dinastía nazarí de Granada estuvo dividida por una guerra civil interna que enfrentó Al-Zagal, Muley Hacen hermano de Al-Zagal, y su hijo Boabdil.

El último rey de la dinastía nazarí fue Boabdil (Abu ‘Abd-Allāh). Su derrota en 1492 por los Reyes Católicos puso fin a la Reconquista, proceso que comenzó en el siglo VIII con Don Pelayo y la batalla de Covadonga. El Reino de Granada fue anexionado a la Corona de Castilla.

-Economía

La llegada de la civilización islámica a la península Ibérica provocó importantes transformaciones económicas. De una economía esencialmente rural se pasó para una economía marcadamente urbana.

Uno de los lugares más importantes de la ciudad musulmana es el suq (zoco) o mercado. Los mercados conocieron un renacimiento en la península durante el periodo islámico. En ellos se realizaba el comercio de productos diversos, principalmente de los productos de metal y de otros productos de artesanía así como sedas, algodón o tejidos de lana. Algunos artículos de lujo producidos en al-Ándalus se exportaban a la Europa cristiana, al Magreb y hasta el Oriente. Los talleres y tiendas donde se producían esos trabajos eran propiedad del Estado.

-Agricultura

En las zonas secas surgió el cultivo del trigo y la cebada. Se siembran también habas y granos, que eran la base de la alimentación de la población. En períodos de baja producción se recurría a la importación de cereales del norte de África. Fue durante esta época que el cultivo del arroz se introdujo en la península, así como el de la berenjena, la alcachofa y la caña de azúcar. Los frutales ocupaban una área agrícola importante; Sintra era famosa por sus peras y manzanas. El actual Algarve se destacaba por la producción de higos y uvas. También destacaba la producción de la miel y aunque su consumo estaba prohibido por el islam, el vino se producía y consumía en grandes cantidades, por lo menos hasta la llegada de los almohades.

-Ganadería

Menor papel económico tendría la ganadería, destaca su importancia en la alimentación, el transporte y menor en las labores agrícolas. La cría de ganado era también una práctica común, en particular de ganado bovino y caprino. Asimismo, los conejos y las gallinas eran muy apreciados en la alimentación. Los musulmanes cruzaron los sistemas hidráulicos de los Romanos con los de los Visigodos y con las técnicas que trajeron del Oriente. A lo largo de los ríos construyeron molinos de agua y para sacar agua de los pozos introdujeron la noria y la picota.

-Minería

No contó con un nivel técnico demasiado elevado, durante este periodo continúa la explotación de los yacimientos mineros de la península, como se hacía desde los tiempos de los romanos. El oro se extraía de algunos ríos, como el Segre, Guadalquivir o en la desembocadura del Tajo. La plata se encontraba en Murcia, Beja y Córdoba, el hierro de Huelva y Constantina. El gran yacimiento de cinabrio era Almadén, el cobre de Toledo y Granada, el plomo de Cabra y el estaño del Algarve.

Canteras de mármol se citan las de Sierra Morena, aunque seguía siendo deficitario al-Ándalus en materiales de construcción suntuario y había que importarlos.

-Otras actividades

La abundante madera de los bosques se usaba para la fabricación de piezas de mobiliário y para la construcción naval y como combustible. En Alcácer do Sal esta actividad era intensa debido a la existencia de bosques en las proximidades. Citar también la recolección de plantas medicinales y aromáticas y frutos dedicados a la alimentación (castañas avellanas…) o productos como el corcho

La pesca y la extracción del sal eran propiciadas por la existencia de una larga línea costera. En cuanto a la pesca, se daba tanto pesca marítima como fluvial. Aunque el pescado no debió de tener un papel importante en la dieta. Las especies más capturadas eran la sardina y el atún, utilizándose para la captura de este último un tipo de red propia, denominada almadraba.

En cuanto a la sal se obtenía tanto de minas de sal gema en la región de Zaragoza como de salinas (lo más habitual) en las regiones de Alicante, Almería y Cádiz. Gracias a la sal se pudo desarrollar una importante industria de salazón que constituyo uno de los objetos de exportación.

La caza podía aportar también tanto carnes (conejos, perdices…), dedicado a abastecer los mercados urbanos, como pieles destinados a la industria peletera (zorro, nutria…) en zonas escasamente habitadas, situadas en la frontera septentrional. Aunque parece destacar mas la caza a modo de diversión, Se caza con aves de presa, siendo importante los tratados sobre el cuidado y adiestramiento de estas aves.

-Sociedad y cultura

La población de al-Ándalus era muy heterogénea. Desde el punto de vista étnico estaba constituida principalmente por hispanogodos; seguidos por los bereberes, que conformaban la práctica totalidad de los ejércitos invasores y los muy inferiores en número líderes locales árabes. Desde el punto de vista religioso la población era o musulmana o dhimmi (cristianos y judíos). Se conoce como muladíes a los hispanogodos cristianos de al-Ándalus que se habían convertido al Islam, mientras que se llama mozárabes a los que conservaron la religión cristiana. Tanto unos como otros adoptaron costumbres y formas de vida musulmanas. La clase dominante estaba formada por árabes, beréberes y muladíes y la clase dominada lo estaba por cristianos y judíos.

La estructura social andalusí estaba condicionada por el origen étnico de cada grupo y por la clase social. Aunque el islam sólo reconoce un tipo de sociedad, la umma o comunidad de creyentes, los juristas islámicos fundaron el estatuto social sobre la condición de hombres libres y esclavos. La estructuración interna de cada grupo respondía al siguiente esquema: nobleza (jassa), notables (ayan) y masa (amma).

Los mozárabes y los judíos gozaban de libertad de culto, pero a cambio estaban obligados al pago de dos tributos: el impuesto personal (yizya) y el impuesto predial sobre el ingreso de las tierras (jaray). Estos dos grupos tenían autoridades propias, gozaban de libertad de circulación y podían ser juzgados de acuerdo con su derecho. Sin embargo, también estaban sujetos a las siguientes restricciones:

  • no podían ejercer cargos políticos;
  • los hombres no podían casarse con una musulmana;
  • no podían tener criados musulmanes o enterrar sus muertos con ostentación;
  • debían habitar en barrios separados de los musulmanes;
  • estaban obligados a dar hospitalidad al musulmán que la necesitara, sin recibir remuneración.

Ciudades como Toledo, Mérida, Coimbra y Lisboa eran importantes centros mozárabes. La convivencia no siempre estuvo libre de conflictos. En Toledo los mozárabes llegaron a encabezar una revuelta contra el dominio árabe. Algunos mozárabes emigraron a los reinos cristianos del norte, difundiendo con ellos elementos arquitectónicos, onomásticos y toponímicos de la cultura mozárabe. Los judíos se dedicaban al comercio y a la recolección de impuestos. Fueron también médicos, embajadores y tesoreros. El judío Hasdai Ibn Shaprut (915-970), llegó a ser uno de los hombres de confianza del califa Abderraman III. En cuanto a su número, se calcula que a finales del siglo XV había unos 50.000 judíos en Granada y unos 100.000 en toda la Iberia islámica.

Es muy difícil calcular la población del al-Ándalus durante el periodo de mayor extensión del dominio islámico (siglo X), pero se ha sugerido una cifra próxima a los 10 millones de habitantes. Los árabes se establecieron en las tierras más fértiles; el valle del Guadalquivir, levante y el valle del Ebro. Los bereberes, ocuparon las áreas montañosas, como las sierras de la Meseta Cental y la Serranía de Ronda, siendo también numerosos en Algarve (un bereber, Said ibn Harun, daría su nombre a Faro), si bien, después de la revuelta bereber de 740, muchos regresaron al norte de África. En 741 llegaron a al-Ándalus un gran número de sirios con el objetivo de ayudar en la represión de la revuelta berber, que acabarían por asentarse en el este y sur peninsular. Hay igualmente fuentes que apuntan hacia la presencia de familias yemeníes en ciudades como Silves. Cabe aún destacar la presencia de dos grupos étnicos minoritarios, los negros y los eslavos.

Los negros llegaron a al-Ándalus como esclavos o como mercenarios. Desempeñaron funciones como miembros de la guardia personal de los soberanos, mientras que otros trabajaban como mensajeros. Las mujeres negras fueron concubinas o criadas. Los eslavos fueron inicialmente esclavos, pero muchos consiguieron progresivamente comprar su libertad. Algunos alcanzaron importantes cargos en la administración y durante el periodo de los primeros reinos de taifas (siglo XI) algunos eslavos formarían sus propios reinos.

Las casas de las clases más acomodadas se caracterizaban por su confort y belleza, gracias a la presencia de divanes, alfombras, almohadas y tapices que cubrían las paredes. En estas casas las noches se animaban con la presencia de poetas, músicos y bailarines.

En las zonas rurales y urbanas existían baños públicos (hammam), que funcionaban no sólo como espacios para la higiene, sino también de convivencia. Los baños árabes presentaban una estructura heredada de los baños romanos, con varias salas con piscinas de agua fría, tibia y caliente. En ellos trabajaban masajistas, barberos, responsables de guardarropa, maquilladores, etc. La mañana estaba reservada a los hombres y la tarde a la mujeres. Con la Reconquista cristiana muchos de estos baños se cerraron al entenderse que eran locales propicios a la conspiraciones políticas, así como a la práctica de relaciones sexuales.

El pan era la base de la alimentación del al-Ándalus, consumiéndose también carne, pescado, legumbres y frutas. Los alimentos eran cocinados con hierbas aromáticas, como el orégano, y especias (genjibre, pimienta, comino…). La grasa usada era el aceite (al-zait), siendo famoso el producido en la región de Coimbra. Los dulces eran también apreciados, como las queijadas (qayyata), el arroz dulce con canela y diversos pasteles hechos con frutos secos y miel, que son aún hoy característicos de la gastronomía de ciertas regiones de la península.

La cultura andalusí alcanzó un alto nivel, hasta el punto de que al-Ándalus se convirtió en referencia para el resto del mundo islámico. El árabe se impuso como idioma culto, aunque gran parte de la población empleaba lenguas romances o hebreo. Esta diversidad lingüística se reflejó en la literatura, concretamente en la moaxaja.

Gracias al uso del papel, que permitía copias económicas, la biblioteca de al-Hakam II en Córdoba (una de las 70 en la ciudad), contenía 400.000 volúmenes, entre ellos, los tesoros de la antigüedad greco-latina y aportaciones originales de pensadores musulmanes como Avempace y Averroes.

-Ciencia

A semejanza de lo que sucedió en el dominio artístico, los árabes y berberes que se asentaron en la península Ibérica el siglo VIII comenzaron por recurrir a los saberes legados por la civilización visigoda. Progresivamente, fruto de los contactos con Oriente (en el contexto, por ejemplo, de la peregrinación anual a La Meca) y del deseo de algunos soberanos del al-Ándalus en hacer de sus cortes centros de saber que rivalizasen con las ciudades del Oriente Medio, se desarrolló en al-Ándalus una ciencia que presentó aspectos de gran originalidad. Así, mientras que el resto de Europa permanecía en la Edad Oscura del conocimiento, al-Ándalus florecía. La ciudad de Córdoba era uno de los centros culturales más importantes del Imperio islámico clásico (y de toda Europa), el otro fue Bagdad.

Todas las disciplinas científicas se impartían en madrasas (del árabe madrasa), en las que el intercambio de estudiantes con el mundo islámico del otro lado del Mediterráneo era importante.

Abderramán II fue uno de los primeros gobernantes que se esforzó por convertir la corte cordobesa en un centro de cultura y sabiduría, reclutando con este objetivo a varios sabios del mundo islámico. Uno de ellos fue Abbás Ibn Firnás, que aunque fue sido contratado para enseñar música en Córdoba, brevemente se interesó por otros campos del saber, como el vuelo; él sería el autor de un aparato volador hecho de madera, con plumas y alas de grandes aves (una especie de ala delta). Decidido a probar su obra, se tiró de un punto alto de la ciudad y según los relatos, consiguió volar durante algún tiempo, pero acabó por despeñarse, sufriendo algunas heridas. En su casa, Ibn Firnas construyó un planetario, en el cual no sólo se reproducía el movimiento de los planetas, sino también fenómenos como la lluvia y el granizo.

En el campo de la astronomía, deben destacarse los trabajos de Al-Zarqali que vivió en Toledo y en Córdoba el siglo XI y que es conocido en Occidente por su nombre en latín, Azarquiel. Se hizo notable por la construcción de instrumentos de observación astronómica, habiendo inventado la azafea, un tipo de astrolabio que fue usado por los navegadores hasta al siglo XVI. Defendió también que la órbita de los planetas no era circular, pero elíptica, anticipándose a Johannes Kepler en este campo.

Al-Zahrawi (936-1013), más conocido como Albucasis, médico de la corte del califa Alhakén, fue un importante cirurjano de al-Ándalus. Es conocido como autor de la enciclopédia Tasrif, en la cual presentó sus procedimientos quirúrgicos (amputaciones, tratamientos dentários, cirugías oculares…). Esta obra sería traducida al latín y usada en Europa en la enseñanza de la medicina durante la Edad Media.

En la botánica y farmacología, Ibn al-Baitar (nacido en Málaga en finales del siglo XIII) estudió las plantas de la península Ibérica, el norte de África y Oriente gracias a los viajes que realizó en estas regiones. Fue autor de la obra Kitab al-Jami fi al-Adwiya al- Mufrada, en la cual listó 1400 plantas con sus respectivos usos medicinales; aunque se basó en los antiguos tratados griegos de botánica, Ibn Baitar presentó el uso medicinal de cerca de 200 plantas hasta entonces desconocidas. Ibn al-‘Awwam, residente en la Sevilla del siglo XII, escribió un tratado agrícola titulado Kitab al-fila-hah, uno de los trabajos medievales más importantes en esta área. En él listaba 585 especies de plantas y 50 de árboles de fruto, indicando cómo debían ser cultivadas.

En el período que se extiende entre el siglo X y el siglo XII surgieron los grandes geógrafos peninsulares, de los cuales destacan Al Bakri, Ibn Yubair y Al Idrisi. al-Bakri trabajó esencialmente con fuentes escritas y orles, sin dejar nunca al-Ándalus. Fue autor del Libro de los Caminos y de los Reinos en el cual listaba todos los países conocidos en la época. El libro estaba organizado por entradas, cada una relatando la geografía, historia, clima y pueblo del país en cuestión. Ibn Jubair, secretario del gobernador de Sevilla, realizó en 1183 la peregrinació a La Meca, habiendo aprovechado la ocasión para describir el Mediterráneo oriental, haciendo referencia a los acontecimientos políticos que aquella región del mundo vivía, expresamente las Cruzadas. Al-Idrisi, nacido en Sabtah (Ceuta), recibió su educación en la Córdoba de los Almorávides, pero tuvo que abandonar la ciudad por motivos de persecución política y religiosa, para instalarse en la Sicilia de los Normandos. En esta isla escribió el Libro de Rogelio, (cuyo nombre deriva del nombre del patrono de al-Idrisi, el rey Rogelio II de Sicilia), donde describía el mundo conocido hasta entonces. Las informaciones de la obra serían plasmadas en un planisferio de plata.

-Filosofía

Al-Ándalus sirvió de puente entre Oriente y Europa para la difusión de las obras de los filósofos clásicos griegos, en especial Aristóteles, que seguramente se habrían perdido a no ser por las traducciones realizadas en al-Ándalus.

El principal pensador de al-Ándalus fue Ibn Rusd (Averroes) (siglo XII). Entre sus obras cabe señalar los comentarios realizados sobre la obra de Aristóteles, del que fue su traductor, de Platón y una enciclopedia médica. Sus ideas influyeron notablemente en el pensamiento renacentista. En la Universidad de París el pensamiento de Aristóteles, en el siglo XIII, llegará fundamentalmente gracias a Averroes.

-LOS REINOS CRISTIANOS. LA RECONQUISTA

1. Los núcleos de resistencia cristiana

Las únicas zonas que no quedaron bajo el dominio musulmán en la península fueron las áreas cantábricas y pirenaicas, en el norte. Nuevos reinos cristianos se formaron entre los siglos VIII y IX: reino astur-leonés, el reino de Navarra y los condados aragoneses y catalanes. Coexistieron durante ochocientos años con Al-Andalus, comerciaron e intercambiaron conocimientos, pero también pelearon por el territorio peninsular.

2. La formación del reino astur-leonés.

Surgió en la primera mitad del siglo VIII, eligieron como rey a don Pelayo, se enfrentó a los musulmanes en la batalla de Covadonga (722). La corte se estableció en Oviedo. Los reyes asturianos fueron ampliando sus tierras. La máxima expansión coincidió con el reinado de Alfonso III, en el siglo X la capital del reino se trasladó a León y el reino pasó a llamarse reino de León.

3. El nacimiento de Castilla

En la época del califato de Córdoba, Castilla, la región oriental del reino, se independizó. Era la zona de defensa frente a las incursiones musulmanas procedentes del valle del Ebro, estaba dividida en condados. La progresiva decadencia leonesa desde finales del siglo X aumentó el poder y la influencia de los condes de Castilla y de los reyes de Navarra, en 1035 Castilla se convirtió en un reino propio.

4. De la Marca Hispánica, a los reinos y condados pirenaicos.

La región pirenaica formó parte del imperio carolingio. Allí, Carlomagno fundó la Marca Hispánica, un territorio dividido en condados, cuya misión era proteger su imperio del avance musulmán. En el siglo IX estas regiones se independizaron. Se formaron tres núcleos: Navarra, Aragón y los condados catalanes.

4.1. Reino de Navarra.

Siglo IX, origen del reino de Navarra, momento de mayor esplendor fue el reinado de Sancho III el Mayor, que llegó a ser el rey cristiano más poderoso de la Península. Incorporó a su reino los condados aragoneses, Castilla y parte de León. Pero su reino se fragmentó a su muerte.

4.2. Condados de Aragón.

Año 922, Aragón quedó bajo el dominio de los monarcas navarros, de los que se independizaron a la muerte de Sancho III.

4.3. Los condados catalanes.

Año 874, Wilfredo el Velloso reunió los condados catalanes, los gobernó con autonomía de los reyes francos y los legó a sus descendientes, época de estabilidad en Cataluña, que consolidó su independencia del poder franco en el siglo X.

5. La organización de los territorios cristianos

El rey tenía la máxima autoridad. Tomaba las decisiones políticas y dirigía el ejército. La corte era ambulante, los consejeros del rey se trasladaban allá donde estaba el monarca. La guerra era una práctica habitual, se construyó una red de fortalezas para defender el territorio. Nobles y jefes militares, se encargaba el control de las tierras repobladas para su defensa. No existía un ejército permanente, los guerreros se vinculaban al rey mediante vasallaje. Los territorios conquistados fueron poblados con campesinos libres a quienes los reyes reconocieron la propiedad de las tierras, empleaban una agricultura atrasada y el comercio casi desapareció.

6. El avance de los reinos cristianos.

6.1. El avance hasta el Duero

Durante los siglos IX y X los reinos cristianos avanzaron por el sur hasta el valle del río Duero. Esta zona no interesó a los musulmanes, el avance cristiano no fue militar, se basó en la colonización de la tierra.

6.2. La conquista de los valles del Tajo y del Ebro.

En el 1031, el califato de Córdoba se disolvió. Cristianos aprovecharon la debilidad de las taifas para extenderse hacia el sur. Para evitar ataques, los reinos musulmanes pagaban parias. Siglos XI y XII, Portugal y Castilla llegaron más allá del río Tajo. Al este, Aragón consiguió conquistar Zaragoza y Teruel, mientras que Cataluña se expandió hasta Tortosa. Los reyes cristianos llamaron a estos avances Reconquista, por considerarse los herederos del reino visigodo. Para favorecer la emigración, los reyes concedían privilegios llamados fueros o cartas puebla a estas villas.

6.3. La conquista del valle del Guadalquivir, Levante y Baleares.

En 1212, la batalla de las Navas de Tolosa abrió el territorio de Al-Andalus a los ejércitos cristianos. Portugal conquistó el Algarve, Castilla se apoderó de Andalucía y Murcia, la Corona de Aragón se expandió por Valencia y Baleares.

La escasez de pobladores convirtió en grandes señoríos gran parte de todo ese territorio.

7. Las tres culturas.

Los reinos cristianos no tenían una población homogénea. En ellos coexistían tres culturas: la islámica, la crsitiana y la judía. Vivían en barrios separados, no se casaban entre ellos y mantuvieron sus costumbres.

  • Los cristianos eran el grupo dominante.
  • Los mudéjares eran musulmanes que permanecían en territorio cristiano. Los reyes respetaron sus costumbres, pero su situación empeoró desde el siglo XIII y muchos emigraron a Granada.
  • Los judíos tuvieron tensas relaciones, sobretodo a partir del siglo XIV, y fueron perseguidos.

Esta diversidad fomentó el enriquecimiento cultural, que tuvo una especial huella en ciudades como Toledo.

8. La Corona de Castilla

En 1230 se produjo la unión definitiva, cuando Fernando III reunió ambos reinos y fundó la Corona de Castilla.

8.1. Gobierno.

La Corona de Castilla estaba constituida por un único Estado, con unas mismas instituciones y una misma ley. El rey castellano gozaba de más poderes que los demás. Tenía potestad para elaborar las leyes, declarar la guerra y juzgar. Las Cortes castellanas no podían legislar. Su facultad consistía en la capacidad de aprobar o negar nuevos impuestos solicitados por el monarca.

8.2. Economía y sociedad.

La economía se basaba en la agricultura y la ganadería. La ganadería dependía de la cría de la oveja merina, exportada a otros países o destinada a la industria textil. Los rebaños circulaban por una red llamadas cañadas. Los ganaderos se reunían en asambleas, llamadas mestas, para resolver las cuestiones de su oficio. La Mesta tuvo un gran poder. La venta de la lana y de paños elaborados con ella hizo que la artesanía y el comercio se desarrollaran mucho. El auge económico provocó el desarrollo de ferias, entre las que destacó la de Medina del Campo.

8.3. El esplendor cultural.

En Castilla hay muestras muy interesantes de estilo románico, las iglesias de San Martín de Frómista ( Palencia ) y San Isidoro de León y parte de la catedral de Santiago de Compostela. También góticos, como las catedrales de León, Burgos y Toledo, edificadas en el siglo XIII.

9. La Corona de Aragón

La Corona de Aragón se creó en el siglo XII, el primer rey fue Alfonso I. Tuvo una expansión por la península Ibérica menor que la de la Corona de Castilla. Alfonso I el Batallador conquistó las tierras del valle del Ebro. Jaime I el Conquistador tomó Valencia, Alicante, Murcia y Baleares. A partir del siglo XIII la expansión por el Mediterráneo fue muy importante, conquistaron Sicilia, Cerdeña y Nápoles.

9.1. Economía y sociedad

La mayoría de la población vivía de la actividad agrícola.

La Coronoza de Aragón mantenía contactos comerciales con muchos países. Los mercaderes contaban con delegaciones o consulados en numerosas ciudades europeas, asiáticas y africanas. En las grandes ciudades, se crearon los cónsulados del mar, que juzgaban las causas relativas a la navegación y el comercio.

9.2. El esplendor cultural

El estilo románico apareció muy pronto, ejemplos son las pequeñas iglesias pirenaicas, como San Clemente de Taüll, y el monasterio de San Juan de la Peña (Huesca).

El estilo gótico tuvo un gran desarrollo, como la iglesia de Santa María del Mar (Barcelona) y la catedral de Palma de Mallorca, las lonjas de Valencia y Palma.

10. El reino de Valencia

10.1. La conquista de las taifas valencianas

La debilidad política y militar de las taifas valencianas posibilitó su conquista por el rey Jaime I entre los años 1233 y 1245. El territorio valenciano pasó a formar parte de la Corona de Aragón.

En 1296, Jaime II se adueñó del reino de Murcia y, en pocos meses, tomó Alicante, Elche, Orihuela y Cartagena.

10.2. Colonización Cristiana

La repoblación valenciana fue un proceso que duró varios siglos, se implantó una nueva sociedad feudal y desaparecieron los vestigios de la civilización musulmana. El reparto de tierras y casas entre los pobladores cristianos se anotó en el “Llibre del Repartiment“, una especie de inventario que incluía las donaciones de casas y tierras hechas por el rey Jaime I en función de la categoría social. Las ciudades fueron masivamente colonizadas por los cristianos, excepto en pequeños barrios llamados morerías. En el campo no sucedió lo mismo, en amplias zonas rurales permaneció la mayoría de la población musulmana.

10.3. El nacimiento del reino de Valencia y su gobiern0

El rey Jaime I creó en las tierras valencianas un nuevo reino autónomo, con sus propias leyes y órganos de gobierno. Estas leyes fueron los Furs (fueros).

El rey estableció un órgano de representación de los diversos estamentos del reino: las Cortes. En ellas se reunían los representates de la Iglesia, de los nobles y de algunas ciudades. Funciones: recibir y prestar juramento al rey, y compartían con él el poder de hacer las leyes.

Otro órgano de gobierno del reino fue la Generalitat, asumió la defensa del sistema foral y del orden interno.

El rey ejercía su poder en el reino de Valencia a través de: el Virrey, a quien correspondía la dirección política y militar del reino; el Batlle o Baile General, encargado de gestionar los bienes del patrimonio real y los impuestos del reino; y el Maestre Racional, controlar a todos los funcionarios que administraban el patrimonio real.

Las ciudades tenían su propio gobierno. Constituido por los Jurats o Jurados que ejercían el poder, y el Consell, que era un órgano asesor o consultivo.

-Tras leer todo lo concerniente a la Edad Media en la Península Ibérica, pasemos a realizar las siguientes actividades y a ver los siguientes vídeos:

http://nea.educastur.princast.es/caballeros/principal.htm

http://ares.cnice.mec.es/ciengehi/c/04/animaciones/a_fc_anim02_2_v00.html

http://www.educa.jcyl.es/educacyl/cm/gallery/Recursos%20Infinity/aplicaciones/maquina_tiempo/popup.htm

http://catedu.es/chuegos/historia/historia.swf

http://www.youtube.com/watch?v=_8cxQ4TPgDk&feature=player_embedded

http://www.youtube.com/watch?v=wOFqnWQRGUk&feature=player_embedded

http://www.youtube.com/watch?v=0l3TnxKs_C8&feature=player_embedded

http://www.youtube.com/watch?v=DrC_BcoItDE&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=vOovE29Katc&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=OtUfFScenWM&feature=related

http://www.juntadeandalucia.es/averroes/recursos_informaticos/proyectos2004/andalucia/FORMATO%20WEB/arabes.htm

http://www.terra.es/personal2/pfigares/historia.htm

http://www.ceipjuanherreraalcausa.es/Recursosdidacticos/QUINTO/datos/02_Cmedio/datos/05rdi/ud15/02.htm

http://www.librosvivos.net/smtc/homeTC.asp?TemaClave=1149

http://www.librosvivos.net/smtc/homeTC.asp?TemaClave=1213

http://www.clarionweb.es/5_curso/c_medio/cm516/cm51601.htm

http://cplosangeles.juntaextremadura.net/web/cmedio5/el_comienzo_de_la_edad_media/indice.htm

http://213.0.8.18/portal/Educantabria/ContenidosEducativosDigitales/Primaria/Cono_3_ciclo/CONTENIDOS/HISTORIA/DEFINITIVO%20EDAD%20MEDIA/Publicar/index.html

http://cplosangeles.juntaextremadura.net/web/cmedio5/el_final_de_la_edad_media/indice.htm

http://www.juntadeandalucia.es/averroes/html/adjuntos/2007/09/13/0030/edadmedia/presentacion.htm

http://www.ceipjuanherreraalcausa.es/Recursosdidacticos/QUINTO/datos/02_Cmedio/datos/05rdi/ud15/03.htm

LA EDAD ANTIGUA

La Edad Antigua es la etapa de la Historia que comenzó cuando el hombre inventó la escritura, aproximadamente en el año 3.000 antes de Cristo y finalizó en el año 476 después de Cristo, cuando las tribus bárbaras procedentes del norte de Europa invaden los territorios dominados por los romanos, conquistan Roma, destronan al último emperador romano y se produce de este modo la desaparición del gran Imperio Romano.

Cuando se inventó la escritura, en esa época existían unas personas llamadas escribas que eran las encargadas de  escribir los acontecimientos importantes que ocurrían en aquella época. Tienes que saber que en aquellos tiempos prácticamente nadie sabía escribir, por lo tanto, los escribas eran considerados gente muy inteligentes, como hoy en día lo son los jóvenes que van a la universidad.  Los más listos llegaban a trabajar al servicio de los reyes.

Los escribas realizaban sus escritos sobre tablas de arcilla, como las de la figura de la derecha, utilizando punzones de cáñamo con los que hacían las hendiduras sobre la arcilla. Pero no escribían letras como las que conocemos hoy en día, sino que trazaban símbolos y dibujos. Cuando terminaban de escribir toda la tablilla, las iban almacenando en estantes, apiladas verticalmente o en cajas y cestas. Gracias a lo que cuentan esos escritos hoy podemos saber qué fue lo que ocurrió en aquellos tiempos.

-Tartessos

En el área de influencia ibérica y a partir del I milenio se va a desarrollar la cultura tartésica caracterizada por su riqueza metalífera. Desde esa fecha hasta el 500 a. C se produciría el auge de la civilización tartésica.

Según algunas fuentes, se estima su área de influencia en la cuenca más occidental del Mediterráneo pero sin especificar un área en concreto. Algunos autores lo ubicarán en la zona del bajo Guadalquivir, concretamente en el área del Golfo de Cádiz.

Los únicos datos seguros que se poseen son las reiteradas referencias que proporcionan las fuentes relativas a Tartessos encuadrado en ámbitos del Mediterráneo más occidental y con una economía basada por un lado en la riqueza en metales y por otro en la actividad comercial.

-Colonización de la Península Ibérica

Las colonizaciones comenzaron en los comienzos del I milenio a. C. en la última fase del contexto de colonización del Mediterráneo por parte de las poblaciones del Meditarráneo oriental. Estas poblaciones habían alcanzado un grado de desarrollo cultura y técnico muy superior a la mayor parte de las poblaciones occidentales y ese desarrollo va emparejado a una necesidad de materia prima cada vez más creciente y que empezaba a faltar en el lugar de origen o empezaban a ser escasas y caras en las rutas ya establecidas. Para satisfacer esta demanda de materia prima se aventuraban cada vez más al oeste para en busca de recursos. Por tanto los primeros colonizadores que llegaron a la península sería fundamentalmente a motivos económicos, concretamente tenían como fin la adquisición de metales, como la plata, el oro, el cobre y también el estaño peninsular como el procedente de las Islas Británicas.

-Colonización griega

La población griega, aparte de la motivación económica, tenía el problema de superpoblación unido, a su vez, a la escasez de tierras, por lo que también buscaban dar salida a gente a otras tierras y a la vez de explotar nuevas tierras de cultivo con lo que abastecer a la población. En un comienzo las colonias griegas tendrían un marcado carácter agrícola y paulatinamente adquirían un carácter mercantil.

Dentro del Mediterráneo occidental las zonas de mayor interés en cuanto a la obtención de metales serían la Península Ibérica y las Islas Británicas, de donde se obtenía estaño para fabricar bronce. Así pues dentro de la Península Ibérica será la zona de mayor importancia minera donde se llevan a cabo los primeros asentamientos por parte de fenicios y griegos, como en el norte de Huelva (cobre), Sierra Morena (plata), Almería y Murcia (plata) y noroeste peninsular e Islas Británicas (estaño), zona hasta la que se accedería a través de dos rutas:

  • Una de carácter marítimo que atravesaría el estrecho de Gibraltar para subir por Portugal hasta llegar a Galicia y desde allí acceder a las islas británicas
  • Una ruta de carácter terrestre que atravesaría el actual territorio francés para desde allí llegar a alcanzar dichas islas británicas.

Si el comercio griego utilizaría indistintamente ambas rutas, el fenicio prefiere utilizar sobre todo la marítima. A partir del s. VIII el comercio griego habría logrado ejercer un control sobre la ruta mercantil que desde las Islas Británicas y a través de territorio francés se internaría por la Península Itálica, un control que se llevaría a cabo por una serie de asentamientos en la zona de la Campania. Por otra parte el comercio griego se vería obligado a mantener contactos con poblaciones etruscas. Por su parte el comercio fenicio va a preferir utilizar la ruta marítima a través de Gibraltar. Si en la anterior ruta el comercio griego se veía obligado a mantener relaciones con etruscos que desempeñarían un papel de intermediarios en el comercio de metales, en esta segunda ruta utilizada por los fenicios dicho papel será desempeñado por tartésicos, así las poblaciones tartésicas van a tener un importante papel en el comercio de los metales en el Mediterráneo más occidental.

Según las fuentes antiguas la colonización fenicia en el Mediterráneo más occidental se enmarcaría hacia fines del II milenio a. C. Sin embargo hoy sabemos que el comercio y la actividad comercial fenicia en la Península Ibérica se inició a partir de inicios mismos del I milenio. Por tanto si hubo contactos en el extremo más occidental del Mediterráneo a fines del II milenio debieron de ser poco activos y se llevarían a cabo más bien en las formas de simples prospecciones; por tanto el comercio fenicio y su actividad colonial concebida como una organización sólidamente constituida es algo que se habrá de situar a partir de inicios del I milenio y no con anterioridad. Un comercio que iniciaría sus primeros contactos en ámbitos sicilianos y Norte de África para desde allí llegar a alcanzar las costas meridionales de la Península Ibérica.

Hay 3 fases dentro de la colonización tanto fenicia como griega:

  1. Fines del II milenio: Más que actividad colonial se llevan a cabo meras prospecciones atestiguadas a través de las fuentes.
  2. Siglos VIII-VI a. C.: Se caracteriza por el predominio del comercio griego en el Mediterráneo pese a la coexistencia de la actividad comercial fenicia.
  3. Desde fines del VI a. C.: Control cartaginés de las rutas del Sur peninsular que impediría al comercio griego desarrollarse sobre dicho ámbito.

-Colonización fenicia

Según las fuentes uno de los primeros enclaves fenicios fundados en la Península Ibérica es Gadir cuya fundación plantea una serie de problemas. Según las fuentes se relacionaría con los primeros contactos llevados a cabo por los fenicios en el Mediterráneo más occidental, sin embargo desde un punto de vista arqueológico no se ha podido comprobar dicho asentamiento de Gadir correspondiente a semejante cronología. Por tanto las fechas altas que las fuentes proporcionan se vinculan a esas primeras prospecciones efectuadas por fenicios en ámbitos del extremo occidental del Mediterráneo, siendo pues la fundación de Gadir posterior al 1100-1200 a. C.al igual que el resto de los establecimientos fenicios fundados en la Península Ibérica encuadrados todos a partir de comienzos del I milenio y nunca con anterioridad a dicha cronología.

En todo el litoral oriental peninsular se llevan a cabo asentamientos fenicios, muchos de los que tendrían en una primera fase un carácter transitorio mientras que otros irían paulatinamente adquiriendo una importancia cada vez mayor hasta llegar a convertirse en destacables núcleos de población. Entre los enclaves fenicios más importantes cabe destacar Malaka, Abdera y Sexi, todos ellos de menor entidad que Gadir. De esta serie de enclaves las excavaciones arqueológicas han permitido constatar una tipología de objetos provenientes de ámbitos orientales del Mediterráneo y helénicos. La presencia de estos materiales de origen griego ha permitido constatar la existencia de todo un comercio de objetos helénicos llevado a cabo por el comercio fenicio o griego, la mayoría de estos hallazgos se sitúan entre los siglos VIII y VII a. C., una serie de hallazgos que evidencian la coexistencia en el Mediterráneo entre dichas cronologías de la actividad comercial de la actividad comercial griega y fenicia. Hay que destacar una cerámica muy característica que aparece solo en enclaves fenicios y nunca en griegos: es la cerámica de barniz rojo. Su origen hay que situarlo en ámbitos del Mediterráneo oriental, en Siria y Chipre, desde donde se importaría a través del comercio fenicio hasta la Península Ibérica.

De notable interés resulta el asentamiento de Almuñécar debido a su importante necrópolis en donde se daría la incineración, como se atestigua a través de las urnas de alabastro encontradas allí. Los hallazgos arqueológicos de esta necrópolis ponen de manifiesto los enormes contactos y relaciones existentes entre la Península Ibérica y el Mediterráneo más oriental. De esta forma a través del comercio fenicio se va a importar hasta la Península Ibérica toda una diversidad de objetos y productos de distinto carácter y naturaleza como el marfil, urnas de alabastro, vasos de bronce…, objetos muchos de los que eran elaborados por los propios fenicios, mientras que otros muchos van a ser adquiridos en ámbitos del Mediterráneo oriental y posteriormente importados hasta la Península Ibérica.

Si en un primer momento la mayor parte de estos objetos serían importados del Mediterráneo oriental, en un segundo momento y de forma paulatina, la mayor parte de ellos van a ser objetos de imitación dentro del territorio peninsular por artesanos indígenas. Entre los materiales imitados destacan los objetos manufacturados, así va a ir surgiendo en la Península Ibérica toda una industria de objetos de imitación realizados en oro y plata frecuentemente de influencia oriental, y buena prueba de esta industria de objetos de lujo son los famosos tesoros del sur peninsular como la Aliseda, Carambolo… Por otra parte estos tesoros permiten constatar la extraordinaria riqueza en metales de la península. Por otro lado aunque los fenicios llevaron a cabo la explotación de los principales yacimientos mineros de la Península Ibérica y que llegaron a comercializar con el resultado de dicha explotación, el comercio fenicio siempre será de puro trueque, de intercambio de productos con ausencia de moneda, será pues el comercio griego el que introdujo la economía de signo monetario a la Península Ibérica.

En relación con la industria del metal va a dar como consecuencia una serie de producciones locales y buena muestra de ello lo constituyen esa serie de tesoros en oro y plata de la más clara influencia oriental. Algo análogo ocurrirá con la producción alfarera, que iniciaría la producción de unos tipos que con anterioridad solo tendría un radio de acción muy localizado. En relación a la agricultura las influencias fenicias han planteado una serie de interrogantes, pero de lo que no cabe duda es de la introducción de unas notables mejoras en cuanto a los rendimientos agrarios debido en gran parte a las nuevas técnicas del trabajo traídas consigo por los fenicios. Las influencias del comercio serán múltiples y se ponen de manifiesto desde un punto de vista estético a través de la cerámica, orfebrería, etc.

-CONQUISTA ROMANA

Se distinguen tres fases:

  • Desde el 218 a. C. hasta el 133 a. C.
  • Desde el 133 a. C. hasta el 29 a.  C.: pausa en la anexión romana de nuevos territorios peninsulares con respecto al periodo anterior pero de intensa actividad político-militar, ya que la Península Ibérica se convirtió en uno de los principales escenarios territoriales de las Guerras Civiles.
  • Desde el 29 a.  C. hasta el 19 a.  C.: se caracteriza por la incorporación de los ámbitos más septentrionales de Hispania. Así la política expansionista en la Península ibérica se inscribiría dentro de las propias directrices de la política que tendría por objetivo la línea del Cantábrico y las anexiones territoriales en la Península Ibérica.

Ya antes de la Primera Guerra Púnica (púnico hace referencia a los cartagineses), entre los siglos VIII y VII a. C., los fenicios (y posteriormente los cartagineses) habían hecho acto de presencia en la parte sur de la Península Ibérica y en la zona de levante, al sur del Ebro. Se asentaron a lo largo de estas franjas costeras en un gran número de instalaciones comerciales que distribuían por el mediterráneo los minerales y otros recursos de la Iberia prerromana. Estas instalaciones, consistentes en poco más que almacenes y embarcaderos permitían no sólo la exportación, sino también la introducción en la Península de productos elaborados en el Mediterráneo oriental, lo que tuvo el efecto secundario de la adopción por parte de las culturas autóctonas peninsulares de ciertos rasgos orientales.

También sobre el siglo VII a. C., los griegos establecerían sus primeras colonias en la costa norte del Mediterráneo peninsular procedentes de Massalia (Marsella), fundando ciudades como Emporion (Ampurias) o Rhode (Rosas), aunque al mismo tiempo fueron diseminando por todo el litoral centros de comercio, pero éstos sin carácter poblacional. Parte del peso comercial griego, sin embargo, era llevado a cabo por los fenicios, que comerciaban en la Península con artículos de y con destino a Grecia.

Como potencia comercial en el Mediterráneo occidental, Cartago ampliaba sus intereses hasta la isla de Sicilia y el sur de Italia, lo que pronto resultó muy molesto para el incipiente poder que surgía desde Roma. Finalmente, este conflicto de intereses económicos (ya que no territoriales, puesto que Cartago no se había demostrado como una potencia invasora) desembocaron en las llamadas Guerras Púnicas, de las cuales la primera de ellas no terminó sino en un inestable armisticio, habiendo generado una animadversión entre ambas culturas que conduciría a la Segunda Guerra Púnica, la cual terminaría 12 años más tarde con el dominio efectivo de Roma sobre el levante y el sur peninsular. Posteriormente, Cartago sufriría la decisiva derrota en Zama que la borraría de la escena histórica.

A pesar de haberse impuesto sobre la potencia rival del Mediterráneo, Roma aún tardaría dos siglos en dominar por completo la Península Ibérica, ganándose con su política expansionista la enemistad de la práctica totalidad de los pueblos del interior. Se considera que los abusos a los que estos pueblos fueron sometidos desde el principio fueron en gran parte culpables del fuerte sentimiento antirromano de estas naciones. Tras años de cruentas guerras, los pueblos autóctonos de Hispania fueron finalmente aplastados por el rodillo militar y cultural romano, desapareciendo en este proceso de choque cultural, aunque no sin antes dejar el indeleble ejemplo de la resistencia feroz ante un enemigo muy superior.

-La Iberia cartaginesa

La familia cartaginesa descendiente de Amílcar Barca inició después de la Primera Guerra Púnica la sumisión efectiva de la península, que se extendió a buena parte de ella, sobre todo al Sur y al Levante. Una sumisión lograda mediante tributos, alianzas, matrimonios, o simplemente por la fuerza.

Según algunos historiadores, el establecimiento de los carthagineses en el sureste de España y la fundación de la ciudad de Qart Hadasht, la actual Cartagena, en 227 a. C. por Asdrúbal tuvo como objetivo principal el control de la riqueza generada por las minas de plata de Cartagena.

La segunda guerra entre Cartago y Roma se inició por la disputa sobre la hegemonía en Sagunto, ciudad costera helenizada y aliada de Roma. Tras fuertes tensiones dentro del gobierno de la ciudad, que concluyeron con el asesinato de los partidarios de Cartago, Aníbal puso sitio a Sagunto el año 218 a. C., y a pesar de que ésta pidió ayuda a Roma, no la recibió. Tras un prolongado asedio y una lucha muy cruenta en la que incluso Aníbal resultó herido, el ejército cartaginés se apoderó de la ciudad, aunque no sin antes haber sido ésta prácticamente destruida por la batalla y posteriormente por sus habitantes. Muchos de los saguntinos prefirieron suicidarse antes de ser sometidos a la sumisión y la esclavitud que les esperaba a manos de Cartago.

Después la guerra continuó con la expedición de Aníbal a Italia. Fue entonces cuando se produjo la entrada de Roma en la Península Ibérica. El motivo que impulsó la invasión fue sobre todo la imperiosa necesidad de cortar los suministros, que procedentes de Cartago e Hispania, contribuían a la expedición de Aníbal que tanto daño estaba provocando en la Península Itálica.

-La invasión romana

Roma envió a Hispania tropas al mando de Cneo y Publio Cornelio Escipión. Cneo Escipión fue el primero que llegó a Hispania, mientras su hermano Publio se desviaba hacia Massalia con el fin de recabar apoyos y tratar de cortar el avance cartaginés. Emporion o Ampurias fue el punto de partida de Roma en la península. Su primera misión fue buscar aliados entre los iberos. Consiguió firmar algunos tratados de alianza con jefes tribales íberos de la zona costera, pero probablemente no logró atraer a su causa a la mayoría. Así por ejemplo sabemos que la tribu de los Ilergetes, una de las más importantes al Norte del Ebro, era aliada de los cartagineses. Cneo Escipión sometió mediante tratado o por la fuerza la zona costera al Norte del Ebro, incluyendo la ciudad de Tarraco, donde estableció su residencia.

Desde 197 a. C. la parte de la Península Ibérica sometida a Roma quedó dividida en dos provincias: la Citerior, al Norte (la futura Tarraconense, con Tarraco por capital), y la Ulterior (al Sur), con capital en Córdoba. El gobierno de estas dos provincias correspondería a dos procónsules. Se acometió después la conquista de Lusitania.

La conquista de la zona central, la región llamada Celtiberia, se acometió en 181 a. C. Se venció a los celtíberos y sometió algunos territorios.

Pero los habitantes de las ciudades sometidas por la fuerza no eran casi nunca súbditos tributarios: Cuando ofrecían resistencia y eran derrotados eran vendidos como esclavos. Cuando se sometían antes de su derrota total, eran incluidos como ciudadanos de su ciudad pero sin derecho de ciudadanía romana.

Cuando las ciudades se sometían libremente, los habitantes tenían la condición de ciudadanos, y la ciudad conservaba su autonomía municipal y a veces la exención de impuestos. Los procónsules (llamados también pretores o propretores), es decir los gobernadores provinciales, tomaron la costumbre de enriquecerse a costa de su gobierno. Los regalos forzados y los abusos eran norma general. En sus viajes el pretor o procónsul, y otros funcionarios, se hacían hospedar gratuitamente; a veces se hacían requisas. Los pretores imponían suministros de granos a precios bajos, para sus necesidades y las de los funcionarios y familiares, y a veces también para los soldados. Las quejas eran tan fuertes que el Senado romano, tras oír una embajada de provinciales hispanos, emitió en 171 a. C. unas leyes de control: Los tributos no podrían recaudarse mediante requisas militares; los pagos en cereales eran admisibles pero los pretores no podrían recoger más de un quinto de la cosecha; se prohibía al pretor fijar por sí solo el valor en tasa de los granos; se limitaban las peticiones para sufragar las fiestas populares de Roma; y se mantenía la aportación de contingentes para el ejército. No obstante, como el enjuiciamiento de los procónsules que habían cometido abusos correspondía al Senado a través del Pretor de la Ciudad, rara vez algún procónsul fue juzgado.

Durante más de un siglo los vascones y celtíberos se disputaron las ricas tierras del Valle del Ebro. Probablemente la celtíbera Calagurris, hoy Calahorra, llevó el peso de la lucha, auxiliada por alianzas tribales; por parte vascona debía existir algún asentamiento medianamente importante situado al otro lado del Ebro, más o menos frente a Calagurris, que obtenía también el apoyo de los vascones de otros puntos. Seguramente los celtíberos llevaron la mejor parte en la lucha, y destruyeron la ciudad vascona, ocupando tierras al otro lado del Ebro.

Pero los llamados «celtíberos» eran enemigos de Roma, y los vascones eran (estratégicamente es lo más razonable) sus aliados. Cuando fue destruida Calagurris por los romanos, fue repoblada con vascones, probablemente procedentes de la ciudad vascona del otro lado del río, destruida tiempo antes por los celtíberos (que habrían ocupado sus tierras al Norte del Ebro), y por vascones de otros lugares.

Cuando el 123 a. C. los romanos ocuparon las islas Baleares, se establecieron en ellas tres mil hispanos que hablaban latín, lo que da idea de la penetración cultural romana en la Península en apenas un siglo.

Julio César invade Hispania como parte de su guerra contra Pompeyo por el poder en Roma. Para entonces, Pompeyo se había refugiado en Grecia, y lo que César pretendía era eliminar el apoyo a Pompeyo en occidente y aislarle del resto del imperio. Sus fuerzas se enfrentan a las pompeyanas en la batalla de Ilerda (Lérida), obteniendo una victoria que le abriría las puertas a la Península. Finalmente, las fuerzas de Pompeyo serían derrotadas en Munda en 45 a. C. Un año más tarde, Julio César sería asesinado a las puertas del Senado de Roma, y su sobrino-nieto Cayo Julio César Octaviano, tras una breve lucha por el poder contra Marco Antonio, fue nombrado cónsul para, posteriormente, ir acumulando poderes que finalmente conducirían a la agonizante república romana hasta el imperio.

Durante el gobierno de César Augusto, Roma se vio obligada a mantener una cruenta lucha contra las tribus astures y cántabras, unos pueblos de guerreros que presentaron una feroz resistencia a la ocupación romana. El propio emperador hubo de trasladarse a Segisama, actual Sasamón, (Burgos), para dirigir en persona la campaña. Roma adoptó con estos pueblos una cruel política de exterminio que supuso la práctica extinción de esta cultura prerromana. Con el final de esta guerra terminarán los largos años de luchas civiles y guerras de conquista en los territorios de la Península Ibérica, inaugurando una larga época de estabilidad política y económica en Hispania.

-Hispania

El término Hispania es latino, el término Iberia es exclusivamente griego. Decir español por iber o por hispanus es cometer una falta de pertenencia pues lleva consigo diferencias de época y de ambiente. En los textos que se conservan de los romanos éstos emplean siempre el nombre de Hispania (citada por primera vez hacia el 200 a. C. por el poeta Quinto Ennio), mientras que en los textos conservados de los griegos éstos emplean siempre el nombre de Iberia.

Poco después de derrotar a los cartagineses en la península, Roma decidió incorporar a sus dominios los territorios entonces bajo su control militar, que por entonces incluía todo el levante desde Ampurias a Cartago Nova y la casi totalidad de Andalucía, tanto el valle del Guadalquivir como la zona de las cordilleras béticas y Sierra Morena al norte. Dicho territorio fue dividido en dos provincias separadas por una frontera que discurriría desde el oeste de Cartago Nova hacia el norte, debiéndose repartir los territorios conquistados desde entonces entre ambas provincias. A una provincia la llamaron Ulterior (la más alejada de Roma) y a la otra, Citerior (la más cercana a Roma). El territorio que cada una de estas englobaba fue variando con el tiempo, a medida que Roma conquistaba nuevos territorios ibéricos.

Así durante los primeros sesenta años del dominio republicano sobre las provincias hispanas, desde la división 197 a. C., hasta el fin de las Guerras Lusitanas y Celtibéricas 137-133 a. C. aproximadamente, las provincias se mantuvieron más o menos estables englobando cada una:

  • Hispania Ulterior: Actual Andalucía en su totalidad, partes del sur de la actual provincia de Badajoz y de la Mancha así como el suroeste de la actual de Murcia. Posiblemente también englobaría las zonas portuguesas al este del Guadiana (Moura, Serpa, etc.) y el Algarve. Su capital fue fijada en Corduba.
  • Hispania Citerior: Norte y este de Murcia, gran parte de Castilla la Mancha, incorporada a lo largo de este periodo, la zona valenciana, Cataluña, el Ebro y el pirineo aragonés, también incorporado durante estos años. Su capital fue Tarraco.

Al finalizar las guerras Celtibéricas y Lusitanas, el dominio romano sobre Hispania fue ampliado sustancialmente: Extremadura y la mayor parte de Portugal (al sur del Duero) fueron incorporados a la Ulterior, con lo que quedaban conformados los territorios de las dos hispanias ulteriores que se crearon en época augustea, la Baetica en los territorios más antiguos y romanizados de Andalucía y la Lusitania en los recién incorporados territorios de Extremadura y el Portugal al sur del Duero y a la Citerior se le incorporó buena parte de la submeseta norte.

En los siguientes cien años de dominio romano, hasta la Guerra con los astures de Augusto, la frontera solo fue ampliada de manera muy limitada, añadiéndose al dominio romano tan solo los territorios que quedaban por incorporar al sur de la cornisa cantábrica.

En el año 27 a. C., el general y político Agripa hizo un cambio. Dividió Hispania en 3 partes, añadiendo la provincia de Lusitania que comprendía casi todo lo que hoy es Portugal (excepto la faja al norte del río Duero) y casi toda Extremadura y Salamanca (actuales).

El emperador Augusto en ese mismo año vuelve a hacer una nueva división que queda así:

  • Provincia Hispania Ulterior Baetica, más conocida simplemente como Baetica, cuya capital era Córdoba, la antigua capital de la Ulterior. Existe una sustancial continuidad entre los territorios turdetanos y de interacción con los fenicio-púnicos, la ulterior primigenia y la posterior Baetica, centrándose todos estos territorios en torno al valle del Baetis (valle del Guadalquivir) y a las dos zonas que lo delimitan, Sierra Morena y los sistemas béticos, es decir, la actual Andalucía. De hecho en autores como Estrabón, se igualan los conceptos Turdetania y Baetica y se nombra a los habitantes de la Baetica aún como turdetanos (y turdulos). La provincia incluía en un principio la actual Andalucía y la zona sur de la actual Badajoz. Pocos años después, hacia el 4 a. C. Augusto decidió rectificar la frontera entre la Baetica y la tarraconense, añadiendo el este de Jaén, el norte de la provincia de Granada y la zona almeriense excepto el poniente, a la provincia Tarraconense. El río Anas o Annas (Guadiana, de Wadi-Anas) separaba la Bética de la Lusitania en ciertos tramos, mientras que en otros la frontera Baetica discurría bastante alejada del margen izquierdo del Anas.
  • Provincia Hispania Ulterior Lusitania, cuya capital era Emerita Augusta (Mérida).
  • Provincia Hispania Citerior Tarraconensis, o sencillamente Tarraconense cuya capital era Tarraco (Tarragona). Los territorios incorporados en las guerras conta los cántabros y astures, fueron incorporados a esta provincia.

Llegando el siglo III de nuestra Era, el emperador Caracalla hace una nueva división que dura muy poco tiempo. Divide la Citerior otra vez en 2 creando la nueva Provincia Hispania Nova Citerior con Asturiae-Calleciae (actual provincia de León). Esta nueva provincia, cuya creación se relaciona con la intensificación en la explotación de las minas de oro del noroeste peninsular, duró poco tiempo y en el 238 quedó restablecida la Citerior Tarraconensis en su unidad.

Posteriormente, con la reforma administrativa del Imperio que lleva a cabo Diocleciano (284-305), se dividió la antigua Tarraconense en tres provincias: Gallaecia, Cartaginensis y Tarraconensis, cuyos límites exactos se desconocen pues no constan en ninguno de los documentos conservados. Sin embargo, la innovación más importante fue la creación de las llamadas diócesis. Una de ellas fue Hispania cuya capital estaría probablemente en Emerita Augusta. Las cinco provincias antes citadas (Lusitania y Baetica más las tres en las que se había dividido Tarraconensis) fueron integradas en la diócesis, junto con Mauretania Tingitana, al otro lado del estrecho. A finales del siglo IV, las Islas Baleares constituyeron también una provincia independiente (Balearica), desgajándose de la Tarraconensis entre el 365 y 385 d.C.

-PROCESO DE ROMANIZACIÓN

Se entiende por romanización de Hispania el proceso por el que la cultura romana se implantó en la Península Ibérica durante el periodo de dominio romano sobre ésta.

A lo largo de los siglos de dominio romano sobre las provincias de Hispania, las costumbres, la religión, las leyes y en general el modo de vida de Roma, se impuso con muchísima fuerza en la población indígena, a lo que se sumó una gran cantidad de itálicos y romanos emigrados, formando finalmente la cultura hispano-romana. La civilización romana, mucho más avanzada y refinada que las anteriores culturas peninsulares, tenía importantes medios para su implantación allá donde los romanos querían asentar su dominio, entre los cuales estaban:

  • La creación de infraestructuras en los territorios bajo gobierno romano, lo que mejoraba tanto las comunicaciones como la capacidad de absorber población de estas zonas.
  • La mejora, en gran parte debido a estas infraestructuras, de la urbanización de las ciudades, impulsada además por servicios públicos utilitarios y de ocio, desconocidos hasta entonces en la península, como acueductos, alcantarillado, termas, teatros, anfiteatros, circos, etc.
  • La creación de colonias de repoblación como recompensa para las tropas licenciadas, así como la creación de latifundios de producción agrícola extensiva, propiedad de familias pudientes que, o bien procedían de Roma y su entorno, o eran familias indígenas que adoptaban con rapidez las costumbres romanas.

-Los municipiosAunque la influencia romana tuvo gran repercusión en las ciudades ya existentes en la península, los mayores esfuerzos urbanísticos se centraron en las ciudades de nueva construcción, como Tarraco (la actual Tarragona), Emerita Augusta (hoy Mérida) o Itálica (en el actual Santiponce, cerca a Sevilla).Los municipios romanos o colonias se concebían como imágenes de la capital en miniatura. La ejecución de lo edificios públicos corría a cargo de los curatores operatum o eran regentados directamente por los supremos magistrados municipales.Para emprender cualquier obra a cargo de los fondos públicos era necesario contar con la autorización del emperador. El patriotismo local impulsaba a las ciudades a rivalizar para ver cuál construía más y mejor, animando a los vecinos más pudientes de los municipios. La sed de gloria hacía que sus nombres pasasen a la posteridad asociados a los grandes monumentos.

Las obras públicas acometidas con fondos particulares no estaban sometidas al requerimiento de la autorización del emperador. Los urbanistas decidían el espacio necesario para las casas, plazas y templos estudiando el volumen de agua necesario y el número y anchura de las calles. En la construcción de la ciudad colaboraban soldados, campesinos y sobre todo prisioneros de guerra y esclavos propiedad del estado o de los grandes hombres de negocios.

-Obras militares

El campamento romano era el centro principal de la estrategia militar pasiva o activa. Podían ser temporales, establecidos con algún propósito militar inmediato, o concebidos para acantonar a las tropas durante el invierno; en este caso se construían con argamasa y madera. También podían ser permanentes, con el objeto de someter o controlar una zona a largo plazo, para lo cual se solía utilizar la piedra para construir sus fortificaciones. Muchos campamentos se convirtieron en la práctica en centros estables de población, llegando a convertirse en verdaderas ciudades, como es el caso de León. Fue uno de los muchos destacados, como por ejemplo el Sagunto.

Una vez establecida una colonia o un campamento estable, la necesidad de defender estos núcleos conllevaba la construcción de potentes murallas. Los romanos, durante los siglos II y I a. C. erigieron importantes murallas, habitualmente con la técnica del doble paramento de sillares con un relleno interior de mortero, piedras y hormigón romano. El espesor del paño podía oscilar entre los cuatro hasta incluso los diez metros. Tras el periodo de la paz romana, en que estas defensas eran prescindibles, las invasiones de los pueblos germánicos reactivaron la construcción de murallas.

Son destacables en la actualidad los restos de murallas romanas existentes en Zaragoza, Lugo, León, Tarragona, Astorga, Córdoba, Segóbriga o Barcelona.

-Obras civiles

La civilización romana es conocida como la gran constructora de infraestructuras. Fue la primera civilización que dedicó un esfuerzo serio y decidido por este tipo de obras civiles como base para el asentamiento de sus poblaciones y la conservación de su dominio militar y económico sobre el extenso territorio de su imperio. Las construcciones más destacadas por su importancia son las calzadas, puentes y acueductos.
Ya fuese dentro o fuera del entorno urbano, estas infraestructuras se convirtieron en vitales para el normal funcionamiento de la ciudad y de su economía, permitiendo el abastecimiento de la misma de aquello que le resultaba más esencial, ya fuera el agua por vía de los acueductos o los suministros de alimentos y bienes a través de la eficiente red de calzadas. Además, cualquier ciudad de mediana importancia contaba con un sistema de alcantarillado para permitir el drenaje tanto de las aguas residuales como de la lluvia para impedir que ésta se estancara en las calles.
Dentro de las infraestructuras de uso civil que los romanos construyeron con intensidad durante su dominio en Hispania, destacan por su importancia las calzadas romanas, que vertebraron el territorio peninsular uniendo desde Cádiz hasta los Pirineos y desde Asturias hasta Murcia, cubriendo los litorales mediterráneo y atlántico a través de las conocidas «vías». Por ellas circulaba un comercio en auge, alentado por la estabilidad política del territorio a lo largo de varios siglos.
De entre estas vías, las más importantes eran:

  • Vía Lata, hoy conocida como Vía de la Plata
  • Vía Augusta, la calzada romana más larga del Imperio Romano en España, con 1500 km y varios tramos.
  • Vía Exterior

Para señalizar las distancias en estas vías se colocaban los llamados miliarios, que en forma de columna como el de la imagen o de grandes piedras, marcaban la distancia desde el punto de origen de la vía en miles de pasos (millas).

Actualmente la mayor parte del recorrido de estas vías se corresponde con el trazado de las actuales carreteras nacionales o autopistas de los actuales estados de España y Portugal, lo que confirma el acierto romano en la elección óptima del trazado de las mismas.

Los puentes romanos, complemento indispensable de las calzadas, permitían a éstas salvar los obstáculos que suponían los ríos, que en el caso de la Península Ibérica pueden llegar a ser muy anchos. Ante este desafío que la geografía presentaba a Roma, ésta respondió con las que tal vez sean las más duraderas y fiables de sus construcciones. Aunque también se construyeron una gran cantidad de puentes de madera sobre los cauces menores, hoy conocemos por «puente romano» a las construcciones de piedra.
-Infraestructuras urbanas
Dentro del entorno urbano destacan las termas y alcantarillados; y también son remarcables las construcciones destinadas al ocio y la cultura, como los teatros, circos y anfiteatros.
La cultura romana rendía culto al cuerpo, y por consiguiente, a la higiene del mismo. Las termas o baños públicos se convirtieron en lugares de reunión de personas de toda condición social, y su uso era fomentado por las autoridades, que en ocasiones sufragaron sus gastos haciendo el acceso a las mismas gratuito para la población. Aunque hombres y mujeres compartían en ocasiones los mismos espacios, las horas de baño eran diferentes para unos y otros: las mujeres acudían por la mañana mientras los hombres lo hacían al atardecer. En aquellas que disponían de secciones separadas para hombres y mujeres, al área destinada a éstas se le daba el nombre de «balnea».
Los romanos comprendieron desde el principio de su auge como civilización que una ciudad debía tener un sistema eficiente de eliminación de desechos para poder crecer. Para ello construyeron en la todas las ciudades de cierta importancia los conocidos sistemas de alcantarillado que aún hoy siguen cumpliendo su función original. En Mérida, por ejemplo, el alcantarillado romano se ha usado hasta hace pocos años, y su trazado sirve todavía como referencia para conocer cómo era la antigua ciudad romana. En otras ciudades como León se conservan vestigios de estas infraestructuras, y en Itálica sirven como ejemplo al visitante en los días lluviosos de la perfección del sistema de drenaje de las calles para evitar su encharcamiento.
El teatro era una de las actividades de ocio favoritas de la población hispano-romana, y al igual que con otras edificaciones de interés público, ninguna ciudad que pudiera recibir tal nombre se privaba de poseer uno. Tal es así que el teatro de Augusta Emerita fue construido prácticamente al mismo tiempo que el resto de la ciudad por el cónsul Marco Agripa, yerno del emperador Octavio Augusto. En total se conservan restos de al menos trece teatros romanos en toda la Península.
La cultura romana poseía unos valores respecto a la vida humana muy diferentes de los que hoy imperan en Europa y, en general, en el mundo. El sistema esclavista, que hacía posible que un hombre perdiera su condición de «hombre libre» por diversos motivos (delitos, deudas, capturas militares, etc.), y por lo tanto se viera privado de todos sus derechos, propiciaba un nuevo espectáculo que aunque hoy sería denostado como salvaje y brutal, en aquella época constituía uno de los atractivos más poderosos de la vida urbana: la lucha de gladiadores. No sólo los esclavos participaban en este tipo de luchas (si bien la inmensa mayoría de los gladiadores lo eran), sino que también había quien hacía carrera como gladiador por dinero, favores o gloria. Incluso algún emperador se atrevió en ocasiones a bajar a la arena para practicar este sangriento «deporte», como en el caso de Cómodo. Estas luchas se llevaban a cabo en los anfiteatros.
-EL FIN DE LA DOMINACIÓN ROMANA
Desde el siglo III al V, diversos pueblos germánicos habían cruzado la península ibérica, fundamentalmente los suevos, los vándalos y los alanos, y aunque se les llama germánicos, lo cierto es que los alanos eran de origen asiático. Hacia el 409 ó 410, se tienen noticias de la entrada por los Pirineos de un número no determinado de suevos (unos 30.000 aunque no hay consenso entre los historiadores), el pueblo germánico de mayor complejidad cultural, ocupando el noroeste de la península, lo que es Gallaecia.
El emperador Flavio Honorio en el 418 los aleja del rico Mediterráneo.
Los suevos ocuparon entonces buena parte de la península, con capital en Emérita Augusta, la actual Mérida. Los vándalos los derrotaron en Mérida pero, hacia 429, pasaron a África. Los alanos, que ocuparon el centro y el este de la Península, acabaron siendo absorbidos por la población hispanorromana. En esta situación el Imperio romano de Occidente había recuperado el dominio al menos nominal de la Península, excepto la zona dominada por los suevos, que afianzaban su reino en el occidente.
Hacia el año 438 el rey suevo Requila emprende una decidida actividad de conquista del resto de Hispania, adueñándose de la Lusitania, la Carthaginense y la Bética. Su sucesor, Requiario, aprovechará las perturbaciones para avanzar hacia la zona de Zaragoza y Lérida. Tal acción impulsó al Imperio romano a pedir nuevamente a los visigodos, a través de su rey Teodorico II, la ayuda precisa para controlar Hispania.
Las tropas visigodas cruzan los Pirineos y en el 456 capturan al rey Requiario, quedando el resto de los suevos en lo que hoy se conoce como Galicia. El reino suevo se mantuvo independiente hasta finales del siglo VI. El resto de la península pasa a manos visigodas, pasando a formar parte del Reino visigodo de Tolosa, con capitalidad en Tolosa (Toulouse, actual Francia). Las oleadas de conquista se sucederán con posterioridad, pero ahora para ocupar espacios donde domina todavía el Imperio romano. En el año 476, los visigodos ya se habían asentado en la península Ibérica, poniendo fin a la dominación romana en la misma, coincidiendo con la conquista de Roma por los pueblos bárbaros y desapareciendo así el gran Imperio Romano.

-Una vez repasado todo lo concerniente a la Edad Antigua en la Península Ibérica, pasemos a realizar las siguientes actividades y a ver los siguientes vídeos:

http://cplosangeles.juntaextremadura.net/web/cmedio5/la_edad_antigua/indice.htm

http://catedu.es/chuegos/historia/historia.swf

http://www.juntadeandalucia.es/averroes/centros-tic/14002984/helvia/aula/archivos/repositorio/1500/1548/imperio_romano.swf

http://www.juntadeandalucia.es/averroes/centros-tic/14002984/helvia/aula/archivos/repositorio/750/915/dominios_roma.swf

http://www.juntadeandalucia.es/averroes/recursos_informaticos/proyectos2004/andalucia/FORMATO%20WEB/tartessos.htm

http://www.juntadeandalucia.es/averroes/centros-tic/14002984/helvia/aula/archivos/repositorio/1250/1269/sociedad_romana.swf

http://www.juntadeandalucia.es/averroes/html/adjuntos/2007/09/13/0030/roma/presentacion.htm

http://www.librosvivos.net/smtc/hometc.asp?temaclave=1015

http://www.enciclopedia-aragonesa.com/monograficos/historia/epoca_romana/multimedia/domus/default.asp

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LA PREHISTORIA

El termino Prehistoria designa el periodo de tiempo transcurrido desde la aparición del primer ser humano hasta la invención de la escritura, hace más de 5.000 años (aproximadamente en el año 3.000 A.C). Desde el punto de vista cronológico, sus límites están lejos de ser claros, pues ni la aparición del ser humano ni la invención de la escritura tienen lugar al mismo tiempo en todas las zonas del planeta.

Podemos distinguir tres etapas fundamentales dentro de la Prehistoria:

-PALEOLÍTICO

El Paleolítico es una etapa de la prehistoria caracterizada por el uso de útiles de piedra tallada; aunque, también se usaban otras materias primas orgánicas para construir diversos utensilios: hueso, asta, madera, cuero, fibras vegetales, etc. (mal conservadas y poco conocidas). Es el período más largo de la historia del ser humano (de hecho abarca un 99% de la misma), se extiende desde hace unos 2,5 millones de años (en África) hasta hace unos 10.000 años.

-Modo de vida

La economía era cazadora-recolectora muy sencilla, con ella conseguían comida, leña y materiales para sus herramientas, ropa o cabañas. La caza era escasamente importante al principio del Paleolítico, predominando la recolección y el carroñeo. A medida que el ser humano progresa física y culturalmente la caza va ganando importancia:

  • Los primeros homínidos apenas sabían cazar, especialmente los australopitecos y Homo habilis. Vivían de la recolección de vegetales comestibles (tubérculos, raíces, cortezas y brotes tiernos, frutas y semillas); de capturar pequeños animales (insectos, reptiles, roedores, polluelos, huevos…) y de animales muertos o enfermos que encontraban (carroña, sobre todo). Eran muy oportunistas.
  • Más tarde ya cazaban, pero su verdadera base alimenticia siguió siendo la recolección y la carroña o las capturas oportunistas y con trampas. De hecho, los grandes yacimientos de Torralba y Ambrona (provincia de Soria, España), donde los humanos despiezaban enormes elefantes antiguos (de hasta 20 tn de peso), no eran cazaderos, sino lugares de carroñeo.
  • Los verdaderos humanos cazadores son los neandertales y los humanos modernos que, sin embargo, nunca dejaron de comer vegetales, pequeños animales o carroña. La caza casi siempre se hacía por medio de trampas. El Hombre de Neandertal y el hombre moderno también aprendieron a pescar por medio de arpones, redes o anzuelos.

Sin embargo, nunca se llegaba a romper el equilibrio del ecosistema, pues los cazadores y recolectores del Paleolítico no eran agresivos con el medio natural; no lo expoliaban ni acumulaban alimento innecesariamente. Al contrario, a menudo actuaban como un regulador, eliminando animales viejos, enfermos o extraviados, incluso, reciclando la carroña. La presión poblacional era escasísima, la naturaleza proporcionaba lo suficiente. No se trata de idealizar este modo de vida, sino de que nos demos cuenta de que el ser humano ha vivido en este planeta sin dañarlo el 99% de su existencia, y en sólo el 1% restante lo está destruyendo.

-Los utensilios

En esencia, las técnicas de fabricación de utensilios no cambian demasiado a lo largo del Paleolítico, a pesar de la multitud de culturas que han llegado a diferenciarse; lo que sí ocurre es que se perfecciona mucho y se llega a un nivel de destreza asombroso. Para fabricar estas herramietas golpeaban la piedra cuidadosamente hasta obtener la forma deseada.

  • Existieron útiles de hueso como los punzones, las azagayas o puntas de lanza, los arpones para pescar, propulsores, agujas de coser, anzuelos, bastones perforados (a menudo llamados “bastones de mando”), etc. Sin embargo los útiles de hueso sólo son abundantes con la aparición de los humanos modernos, en el denominado Paleolítico Superior.

Los útiles de piedra también evolucionan, por supuesto; pero, siempre se fabricaron por medio de diversas técnicas de talla, sobre todo la percusión, es decir, se golpeaba el núcleo  con un percutor de piedra (percutor duro) o de cuerna de cérvido (percutor blando o elástico), para dar forma a las herramientas líticas, como un escultor. En el Paleolítico superior se llega a tallar la piedra no sólo por percusión, sino también por presión, consiguiendo un mayor control sobre el resultado. En cualquier caso, obtenían filos cortantes o, bien, esquirlas afiladas llamadas lascas. Al principio se fabricaban herramientas de piedra muy simples, los cantos tallados, después aparecieron los bifaces o hachas de mano, que servían para hacer de todo: cortar, cavar, romper, perforar… Más adelante, los útiles se especializaron, apareciendo las raederas (para curtir pieles), los cuchillos (para desollar animales), las puntas de lanza de piedra, etc.

Canto tallado, el utensilio más antiguo y sencillo que fabricó el ser humano en el Paleolítico Inferior

El bifaz supuso una auténtica revolución tecnológica

El hendidor, de apariencia sencilla, pero conceptualmente muy avanzada

La raedera, una lasca preparada para curtir pieles, se generaliza en el Paleolítico Medio

Utensilios del Paleolítico Superior: hoja de sílex, raspador y perforador

Hoja de laurel con talla bifacial por presión

Arpón con microlitos, arpón de doble hilera y azagaya

Pequeños útiles de hueso del Paleolítico Superior: aguja de coser y anzuelo

-Grupos humanos

No debía existir división del trabajo ni especialización, salvo para casos que requerían habilidades especiales (el chamán, el artesano…). Cada miembro del grupo era capaz de hacer de todo para sobrevivir, al margen de las capacidades individuales, mayores en unos individuos que en otros. Dado el dimorfismo sexual, es posible que hubiese cierta división del trabajo entre hombres y mujeres (en aquellos casos en los que la potencia física fuese esencial o se produjese un embarazo). También debió existir división del trabajo en función de las edades. Aunque esto, sin duda, favoreció la productividad, no implica necesariamente una jerarquización social. El hecho de que los hombres fuesen más fuertes que los niños, las mujeres o los ancianos no implica que ellos fuesen privilegiados o jefes.

El liderazgo no implicaba privilegios, ni era vitalicio o hereditario. La igualdad social es la única opción en una economía en la que no existen los excedentes, en la que no se puede acumular riqueza. Por la misma razón, es ilógico el robo, la guerra o la conquista. Los datos arqueológicos parecen corroborarlo. No hay señales de conflictos bélicos, tampoco había motivos, ya que la densidad de población era mínima. Se estima que el máximo poblacional era de 10 millones de seres humanos en todo el globo. La integración en la naturaleza era sólo posible gracias a la cohesión de un grupo igualitario en el que todos trabajan, no por propio beneficio, o por obligación, sino voluntad, por convencimiento.

-Creencias y arte

La espiritualidad quizá aparece en esta etapa: los de la Sima de los Huesos, uno de los yacimientos de la Sierra de Atapuerca, pues podría ser un santuario en el que, tal vez, fueron depositados los cadáveres, en vez de abandonarlos en el campo. Más tarde, los neandertales enterraban a sus muertos con ofrendas para el más allá, una de cuyas manifestaciones es el arte paleolítico, que nació hace 30 000 años. Las obras de arte paleolítico están pintadas o esculpidas en las paredes de las cuevas (arte parietal) o decorando objetos de uso cotidiano (arte mobiliar): sobre todo, de hueso, como arpones, puntas de lanza, bastones, etc. Todavía no se sabe para qué servían las obras de arte paleolítico, pero es seguro que tenían una finalidad mágica o religiosa.

La religión era, a menudo, protectora. Las Venus, figuras que aparecen en el registro arqueológico del Paleolítico Superior, proporcionan un indicio, ya que podrían haberse utilizado para asegurar el éxito en la caza o para lograr la fertilidad de la tierra y mujeres. Las Venus paleolíticas del Paleolítico superior se han explicado a veces como representaciones de la Madre Tierra, similar a la diosa Gea.

-NEOLÍTICO

El Neolítico en la Península Iberica corresponde al período comprendido, aproximadamente, entre el 6000 a. C. y el 3000 a. C., momento en el que se generaliza la fundición del cobre y se da paso a un nuevo período. Puede decirse que los yacimientos neolíticos más antiguos de la Península Ibérica se han datado en torno al 5500 a. C.

Mayoritariamente se acepta que, al igual que en el resto de Europa, se trata de un desarrollo procedente del exterior, principalmente de Oriente Próximo, que irá penetrando hacia el interior a través del mar Mediterráneo, fusionándose con los rasgos autóctonos de cada región.

Durante el Neolítico surgen la agricultura y la ganadería, y con esta nueva economía la población comienza a establecerse permanentemente en un lugar, se sedentariza. En la Península la ganadería fue la actividad predominante en la mayor parte de las zonas, dadas las propicias condiciones del terreno. Las diferentes tareas agrícolas y ganaderas provocaron una mayor especialización y la división del trabajo, y con ello las diferencias sociales. Se desarrollaron útiles agrícolas, como las azadas, hoces y molinos de mano, y adquirieron un gran desarrollo de los instrumentos de madera, asta y hueso, pero sobre todo se extendió la cerámica, que fue primordial para la conservación de los alimentos y su cocción.

La agricultura del trigo y la cebada está comprobada indirectamente, por haberse encontrado útiles como molinos de mano o molederas; pero también directamente, a partir de semillas de trigo cultivadas. El inicio de la ganadería se deduce de la comprobación del consumo de vaca, oveja y cerdo.

El modelo de hábitat más extendido en el Neolítico peninsular es el de la ocupación de cuevas, con muchos ejemplos en la geografía peninsular como la Cova de l’Or, Los murciélagos de Albuñol, Caldeirão, Nerja o Dehesilla, por señalar algunos. No obstante, no faltan poblados al aire libre que se están documentando recientemente en toda la Península Ibérica, como la Draga, Mas d’Is o La Lámpara, entre otros, que demuestran la generalización del poblamiento en diversos tipos de ocupaciones.

-Cultura neolítica

Desde el VI milenio A.C. se comienza a trabajar en la península la cerámica, caracterizada por su decoración impresa mediante conchas de berberecho. Se han encontrado yacimientos en Cataluña, Levante y Andalucía. En ellos hay muestras de prácticas agrícolas, aunque todavía predominaba la economía ganadera. También en esta fase se encuentran cerámicas decoradas. En algunos casos, las cerámicas están adornadas con representaciones humanas.

A partir del 4000 a. C. comienza una segunda fase neolítica. Esta etapa fue la de la expansión por el resto de la Península, con asentamientos en las dos mesetas, en el valle del Ebro y el País Vasco. Se desarrolla la cultura de los sepulcros de fosa en Cataluña hasta el sur de Francia, y se caracteriza por las tumbas individuales con ajuar, cubiertas por enormes losas. También poseían una técnica cerámica muy avanzada. En esta cultura predominaba la agricultura, y los restos funerarios demuestran que se trataba de una sociedad dividida en grupos sociales, posiblemente a través del trabajo.

Más al sur, en torno al 3700 a. C., aparecen la cultura megalítica y una tendencia paulatina hacia los enterramientos colectivos, con presencia desde lo que sería hoy la zona de Almería, haciendo un semicírculo que recorre la fachada atlántica hasta el norte de la península en el sentido de las agujas del reloj. Aparece la agricultura y se reduce la actividad errante de las tribus.

También la pintura levantina es característica del Neolítico peninsular. Está localizada en abrigos rocosos de las sierras interiores, normalmente al descubierto, y representa escenas de grupos, con mucho dinamismo y con figuras humanas estilizadas, reflejo de un mayor grado de esquematización y abstracción que la pintura cantábrica del Paleolítico.

-EDAD DE LOS METALES

El empleo de los metales supone un gran avance en el marco cultural, en el ocaso de la época neolítica. La utilización del cobre da nombre a la primera fase de la llamada Edad de los Metales: el Calcolítico o la Edad del Cobre.

-Edad del Cobre

Al Calcolítico se asocian dos culturas en la Península. Entre los años 2.500 y el 1.800 a. C. surge en la zona murciana y almeriense la Cultura de los Millares, nombre del principal yacimiento. Pertenecía a una sociedad densamente poblada, con una agricultura de regadío más desarrollada. En el poblado se pueden observar inmensas murallas y otras obras de fortificación.

Otra cultura dentro de la Edad del Cobre es la Cultura del vaso campaniforme, desarrollada entre el 2.200 y el 1.700 a. C., cuya principal característica es su distribución por toda Europa. Hay una gran presencia de cuencos y vasijas cerámicas con la forma de campana invertida y una serie de objetos de ajuar de cobre en tumbas que evidencian la existencia de élites sociales diferenciadas por su nivel de riquezas. Se han encontrado restos en la desembocadura del río Tajo, en Portugal, Cataluña, Madrid (Ciempozuelos) y el Guadalquivir.

En el centro peninsular hallamos también la cultura de Las Motillas, elevaciones defensivas situadas en el entorno del Guadiana.

Sin embargo, el fenómeno cultural de más importancia es el de los monumentos megalíticos. Son grandes enterramientos colectivos, también comunes en el resto de Europa y que aparecieron en la zona atlántica, relacionados con el desarrollo de las creencias religiosas. Los monumentos son muy diversos, desde el dolmen hasta las tumbas de corredor, construidas con enormes piedras y techadas posteriormente con una gran losa plana, aunque a veces preferían elementos más pequeños. Se encuentran por todo el territorio peninsular, pero los más significativos se sitúan en Andalucía oriental. Tienen su origen en el Neolítico, a comienzos del cuarto milenio y se prolonga hasta mediados del tercero, ya en la Edad del Bronce.

También comenzó el desarrollo de la cultura talayótica hacia el año 2.000 a. C. en las Islas Baleares. Su nombre deriva de las grandes torres defensivas, troncocónicas y construidas con enormes piedras en torno las cuales se establecían los poblados. Además, había otro tipo de monumentos llamados taulas, que al parecer eran altares de sacrificio situados al aire libre, de tres o cuatro metros de altura, de las que se conservan una treintena en Menorca. El tercer tipo de monumento caracterizado por su vastedad era la naveta, edificio rectangular terminado en ábside y construido con grandes bloques de piedra, que servía como lugar de enterramiento colectivo.

-Edad del Bronce

Los intercambios en el mediterráneo aproximan los descubrimientos desde oriente a occidente y a la inversa. En Almería, Granada y Murcia se desarrolla la cultura de El Argar. La ciudades fortificadas son de planta rectangular, más grandes, y a su alrededor se desarrolla una importante agricultura y ganadería junto a la industria metalúrgica donde desempeñan un papel fundamental el cobre, la plata, el oro y las distintas aleaciones que dan lugar, por ejemplo, al estaño y al bronce. Aparece el poder político superior a los clanes y familias, y cambia de manera brusca la organización social. Aquí se fija la aparición de una vida urbana en un sentido más próximo a nuestros días. El control de las materias primas es elemento constitutivo de castas.

La Cultura del Argar tiene intensos contactos, hacia el Guadiana, con otras vecinas y coetáneas como la Cultura del Bronce Manchego, en Albacete y Ciudad Real. En un principio se creyó que no era más que una expresión diferente de la cultura argárica, resultante de su expansión hacia el interior; pero actualmente se tiende a caracterizarla como horizonte cultural diferenciado aunque con fuertes relaciones con el Argar y el Bronce Valenciano. Los asentamientos de esta cultura suelen ser numerosos y, aunque dispersos y extensivos dentro de un territorio, mantienen relaciones entre sí creando agrupaciones de asentamientos. Los caracterizados como morras (en Albacete) y motillas (en Ciudad Real), fortalezas circulares dispuestas en anillos concéntricos en torno a una gran torre central, constituyen lugares de habitación sin parangón en el resto de la Península. Son propios de esta cultura otros tipos de asentamientos como los castellones, los asentamientos en cuevas o los llamados de fondos de cabaña. Incluso existen algunos muy singulares, como el crannóg (especie de palafito) de El Acequión, que sugieren una gran versatilidad de esta Cultura para adaptarse a las condiciones de habitabilidad más dispares desarrollando diferentes soluciones. Constituye uno de los substratos culturales indígenas sobre los que, posteriormente, se desarrolló la Cultura Ibera. La red de relaciones y comunicaciones, creada por estos pueblos entre sí, se va a mantener casi intacta hasta época romana.

Los contactos de la cultura Argárica también se extienden hacia el Guadalquivir, dando lugar más tarde a Tartessos. Las penetraciones a través del Pirineo de otras culturas es constante y durará centenares de años. El impacto de estas migraciones es mayor en el interior y norte de la península que todavía no tiene el desarrollo de la zona meridional. Los nuevos pobladores son diestros en la explotación y fabricación de instrumentos de hierro. Las oleadas de inmigrantes se acercan por dos puntos: por las actuales Navarra y País Vasco por un lado, y por la zona oriental hasta Cataluña por otro. Traen mejores técnicas agrícolas y ocupan los espacios de la Meseta que son los que menos población tienen en esos momentos. Usaron los yacimientos de hierro del norte de España, y aplicaron la cultura cerealista y una ganadería extensiva. Siendo dominantes en el centro y parte noroccidental de España, lograron finalmente ser la clase dirigente en la zona de norte del Mediterráneo español, mientras que las culturas del sur y del sureste permanecieron más ajenas.

Hacia el final de este periodo (1200-1000 a. C.) se extienden desde el otro lado de los Pirineos los primeros asentamientos de la Cultura de los Campos de Urnas.

-La Edad del Hierro

La Edad del Hierro transcurre desde el año 800 a. C. hasta aproximadamente el comienzo de la conquista romana de Hispania, en el 218 a. C. Esta es la última etapa prehistórica que, en el territorio peninsular, coincide con la colonización de los pueblos mediterráneos (fenicios, griegos y cartagineses) y de los pueblos del norte de Europa (los celtas).

En el transcurso de esta etapa, se mezclan los rasgos autóctonos de las culturas indígenas con la influencia cultural llegada del exterior. Generalmente, no existe una gran discontinuidad entre las culturas del Bronce y las del Hierro; los restos arqueológicos nos hacen pensar en una paulatina evolución, y solamente las aportaciones tecnológicas y culturales externas provocaron una progresiva diferenciación entre los pueblos mediterráneos, mucho más avanzados, y las culturas del interior.

Los orígenes de la metalurgia del hierro no son claros. Como en el caso del bronce, hubo una elaboración rudimentaria de hierro meteórico, a la que posteriormente siguió la del mineral de hierro propiamente dicho, que debió de aparecer a mediados del II milenio adC en Asia Anterior, aunque otros estudiosos se decantan más por África. De una manera práctica, el hierro no comenzó a trabajarse hasta el año 1.200 a. C., y durante siglos todavía compartió con el bronce (a veces más estimado) la primacía de material para la fabricación de armas, útiles y adornos.

La metalurgia del hierro tardó mucho tiempo en descubrirse, pues aunque la materia abundaba en muchas zonas, la elevada temperatura a la que se funde (unos 800ºC) determinó que sólo la casualidad hiciera posible el hallazgo. Primeramente se tostaba en fuego de carbón y luego se fundía en un pozo en el que habían colocado capas alternas de carbón vegetal y hierro a las que se prendía fuego avivado mediante fuelles. Se conseguían así lingotes de hierro puro que, tras un nuevo calentamiento, eran golpeados con martillo para separar la escoria y darles la forma deseada. Lamentablemente, este método no podía proporcionar armas ni objetos tan eficaces como los de bronce. Solo una verdadera especialización hizo factible la mejora de la metalurgia del hierro y su predominio sobre los antiguos artículos de bronce.

En la Península es prácticamente imposible precisar la entrada del nuevo metal, principalmente porque durante algunos siglos coexistió con el bronce. Es posible que lo trajesen los fenicios al establecerse en la península hacia el año 1.000 a. C., o bien los griegos, que fundaron su primera colonia en este país, probablemente Rhodes (Rosas, Gerona), en el siglo VIII a. C. Tampoco hay que olvidar que a partir del 900 a. C. comenzaron las oleadas célticas en la península, cuyo metal ya conocían, además de ir armados con espadas, lanzas, escudos y cascos del mismo.

-PUEBLOS PRERROMANOS

Aunque al menos desde época neolítica ya existían unos elementos básicos de la población peninsular, la falta de referencias a aquellos periodos imposibilita darles nombres. Hay que aclarar que, aunque algunas culturas conocían la escritura, estas aún se consideran parte de la Prehistoria de España.

-Tartessos

Tartessos es la cultura más antigua del primer milenio adC. Sus límites geográficos se situaban entre el sur de Portugal y la desembocadura del Río Segura. Parece que tenía dos centros de irradiación política y cultural diferentes, uno al Oeste situado en el valle del Guadalquivir, y otro al este, en la ciudad de Mastia Tarseion, presumiblemente Cartagena.

Lo poco que se conoce con certeza es debido a las fuentes griegas y romanas, así como algunos hallazgos arqueológicos que no guardan apenas relación con los testimonios escritos. Alcanzaron cierta importancia, en un principio a través de una economía ganadera y agraria y más adelante mediante la explotación de las minas de la región. El auge de esta cultura tuvo lugar entre los siglos IX y VII a. C., coincidiendo con la etapa en que los fenicios se asentaron en factorías costeras para la adquisición de metales a cambio de productos elaborados que eran adquiridos por la élite tartésica.

Estos intercambios contribuyeron al desarrollo de la sociedad autóctona. Modificaron los ritos funerarios tartésicos y, probablemente, acentuaron la estratificación social. Hay pruebas que indican que la aristocracia tartésica explotó a la población que trabajaba en las minas y en los campos en su propio beneficio.

A partir del siglo VI a. C., Tartessos entra en una etapa de decadencia. El motivo más plausible, aunque aún muy controvertido, es el agotamiento de las vetas de mineral aprovechables, que habría acabado con el comercio colonial fenicio y habría llevado a las culturas nativas de nuevo a una economía exclusivamente agrícola y ganadera.

-Íberos

Los iberos se extendieron por toda el área levantina, desde los Pirineos hasta Gades (Cádiz), aunque su zona de influencia abarcaba una importante franja interior, desde el valle del Ebro hasta el valle del Guadalquivir. Fue una cultura homogénea, con influencias de los griegos y cartagineses. Sus rasgos básicos, sin embargo, proceden de una evolución autóctona de los pueblos del Bronce: poblados fortificados de tamaño variable, desde ciudades a aldeas, a menudo en colinas y elevaciones de terreno, vivían de una economía agrícola y ganadera, aunque también del comercio con productos artesanales y minerales que intercambiaban con los comerciantes extranjeros.

Entre los siglos V y III a. C., los distintos pueblos iberos adquirieron grados de desarrollo social y político diversos. La mayor parte estaban dirigidos por una aristocracia que controlaba la producción del campesinado e imponía su dominio mediante la fuerza militar: los ajuares funerarios, cargados de armas y de imágenes que enardecían los valores guerreros, así nos lo demuestran. En ciertos pueblos hubo líderes, quizá cercanos a la figura de un rey. La conquista de cartagineses y romanos impidió su desarrollo y sometió a todos ellos al dominio externo.

En el ámbito cultural, eran pueblos avanzados, con una lengua propia aún sin descifrar, ritos religiosos y funerarios característicos y, en determinadas ciudades, un cierto desarrollo de la planificación urbana. De las muestras artísticas que se conservan, destacan una serie de esculturas, entre las que destacan la Dama de Elche, la de Baza, la del Cerro de los Santos o la llamada Bicha de Balazote.

-Los Celtíberos

Los celtíberos son, en realidad, un conjunto de pueblos que habitaban ambas mesetas cuando se produjo la conquista romana. Sus orígenes son inciertos, con restos arqueológicos muy dispares y en ocasiones confusos. Eran pueblos con una economía agraria, más bien pobre, que se agrupaban en confederaciones de tipo tribal y con grupos aristocráticos. Se establecían en poblados pequeños pero muy bien fortificados, poseían una metalurgia del hierro avanzada y una artesanía textil muy apreciada por los antiguos romanos.

A pesar de la apariencia defensiva que presentaban sus asentamientos (por ejemplo, los castros gallegos), no hay ninguna prueba concluyente que apoye la idea de que hayan sido pueblos organizadamente beligerantes. Desde los lusitanos, en el centro del actual Portugal, a los vascones, en Navarra, pasando por los galaicos, astures y cántabros, que personifican la influencia del mundo atlántico del Hierro en la Península.

-PUEBLOS COLONIZADORES

Las colonizaciones en la Península Ibérica se limitaron, fundamentalmente, a pequeños asentamientos muy escasos y breves. Los pueblos que llevaron a cabo la empresa, fenicios, griegos y cartagineses, dieron mayor importancia a comerciar y asegurarse el control de las riquezas mineras para sus metrópolis, que de asentarse de una forma estable en el territorio peninsular.

-Fenicios

La aparición de las culturas del occidente peninsular coincide hacia el siglo XII a. C. con la expansión fenicia por todo el Mediterráneo. La presencia fenicia está limitada a la costa de Andalucía y a una limitada zona de influencia interior y estuvo asociada al pueblo de Tartessos. A los fenicios se les atribuye la fundación de Gádes (actual Cádiz), en una fecha un tanto controvertida que las fuentes griegas y romanas remontan hacia el año 1100 a. C. Dicha ciudad habría sido la principal fuente del comercio fenicio con Tartessos.

Aunque hay objetos más antiguos, sólo se han encontrado asentamientos fenicios a partir del siglo VIII a. C. en las costas de Málaga y Granada. Eran factorías comerciales que se empleaban para traficar con los centros de producción de metales del interior de la Península, aunque también es probable que también hayan mantenido una economía agraria autosuficiente. Probablemente fueron ellos quienes introdujeron la metalurgia del hierro, bastante compleja, y el torno de alfarero.

-Griegos

Respecto a los griegos, se han encontrado bastantes objetos, principalmente vasijas cerámicas, en el territorio de Tartessos, pero sólo a partir del siglo VI a. C. son lo suficientemente abundantes como para pensar que fueron los propios griegos quienes los introdujeron, fundamentalmente a través del puerto de Huelva. Es posible que reemplazasen a los fenicios en esa tarea, aprovechándose de su creciente decadencia.

Se citan numerosas colonias griegas en los textos, pero de la mayoría de ellas no se conserva resto alguno. Es probable que se tratasen de enclaves iberos o fenicios utilizados por los navegantes griegos para pernoctar, aprovisionarse y comerciar con los pueblos indígenas del interior, y a los que acabaron por dar sus propios nombres griegos. Los arqueólogos sitúan la mayor parte de los enclaves en la costa de Alicante. El único asentamiento seguro es el de Emporion (Ampurias), en la costa de Gerona, fundada por los colonos procedentes de la ciudad griega de Massalia (actual Marsella) hacia el año 600 a. C. Muy pronto se convirtió en una colonia rica y próspera, que realizaba intercambios con el interior: los griegos proporcionaban cerámicas, vino y aceite a cambio de sal, esparto y telas de lino. Entre los siglos V y IV a. C. la colonia aumentó de tamaño, se amuralló y se dotó de una zona sagrada. Su convivencia con los iberos fue, hasta la época romana, bastante pacífica.

La influencia del pueblo griego sobre las tribus iberas con las que comerciaba es evidente, dados las muestras en el arte, la lengua y los signos culturales que los iberos suministran. Su situación de entendimiento entre ambos pueblos y el reino de Tartessos favoreció una época dorada en la que se produjo un proceso que se ha llamado de “mediterranización” de las culturas indígenas peninsulares.

-Cartagineses

La época de mayor presencia púnica en la Península Ibérica transcurre durante los siglos IX y III a. C. El pueblo cartaginés sustituyó a los comerciantes fenicios y se instalaron en las factorías comerciales costeras mediterráneas desde las que controlaban los productos del interior, principalmente las minas de Cástulo (Linares), mientras que dejaban su influencia sobre las culturas ibéricas. Existen abundantes cerámicas, objetos funerarios y restos de la influencia cultural cartaginesa, como el culto a la diosa Tanit y a otras divinidades en los antiguos asentamientos fenicios, sobre todo en Baria (Almería) y en Gades.

Según las fuentes clásicas, el general cartaginés Asdrúbal el Bello en el año 227 a. C. fundó la ciudad de Qart Hadasht, actual Cartagena, posiblemente sobre un anterior asentamiento tartésico denominado (Mastia Tarseion. Cartagena fue amurallada y reurbanizada y se convirtió en la principal base púnica de la Península Ibérica.

Además cabe destacar la colonia de Ebusus (Ibiza), enclave estratégico para el dominio naval de Cartago en el Mediterráneo occidental.

La influencia cultural que pudo ejercer Cartago en la Península parece escasa. Es posible que interviniesen en los alfabetos tartesio e ibero, y ciertas mejoras en la industria o en el cultivo.

-Una vez repasada la Prehistoria, es hora de realizar las siguientes actividades y ver los siguientes vídeos:

http://www.juanjoromero.es/prehistoria.swf

http://catedu.es/chuegos/historia/historia.swf

http://www.atapuerca.org/

http://www.cantabria.com/altamira/altamira.swf

http://www.enciclopedia-aragonesa.com/monograficos/historia/prehistoria/multimedia/animaciones/Paleolitico.htm

http://www.isftic.mepsyd.es/w3/eos/MaterialesEducativos/mem2001/huellas/origenes/main.html

http://www.educared.net/concurso2004/1680/Azorin-Club/Azorin-Club/index.htm

http://www.nuestrosorigenes.com/

http://ares.cnice.mec.es/ciengehi/c/04/animaciones/a_fc_anim01_1_v00.html

http://www.isftic.mepsyd.es/w3/eos/MaterialesEducativos/mem2000/arqueologia/index.html

http://www.youtube.com/watch?v=4TqdMEo4vXU&feature=player_embedded

http://www.youtube.com/watch?v=PsoT68hMtRs&feature=player_embedded

http://www.youtube.com/watch?v=92lK4wN-gjw&feature=player_embedded

http://www.youtube.com/watch?v=SHceXEs4jgs

http://www.youtube.com/watch?v=qsAmywqyfcg&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=UrV_VvsibLU&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=B3T0ycX-Y24&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=V5R54r2aeDg&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=DbzwzQHpW10&feature=related

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