LA EDAD MEDIA

La Edad Media, Medievo o Medioevo es el período histórico de la civilización occidental comprendido entre el siglo V y el XV. Su comienzo se sitúa convencionalmente en el año 476 con la caída del Imperio romano de Occidente y su fin en 1492 con el descubrimiento de América, o en 1453 con la caída del Imperio bizantino, fecha que tiene la ventaja de coincidir con la invención de la imprenta (Biblia de Gutenberg) y con el fin de la Guerra de los Cien Años.

En el año 409, suevos, alanos y vándalos invadieron la península Ibérica. Pocos años después, en el 416, los visigodos entraron en Hispania como aliados de Roma, expulsando a alanos y vándalos de la península y arrinconando a los suevos en la Gallaecia.

La primera idea de Hispania/España como país se materializa con la monarquía visigoda. Los visigodos aspiraban a la unidad territorial de toda Hispania y la consiguieron con las sucesivas derrotas a los suevos, vascones y bizantinos. La unidad religiosa vendría con la reconciliación de católicos y arrianos y con los concilios de la Iglesia Visigoda, un órgano en el que, reunidos en asamblea, el rey y los obispos de todas las diócesis del reino sometían a consideración asuntos de naturaleza tanto política como religiosa, con vocación de legislar en todo el territorio nacional. Así, San Isidoro de Sevilla en su Historia Gothorum se congratula porque Suintila “fue el primero que poseyó la monarquía del reino de toda España que rodea el océano, cosa que a ninguno de sus antecesores le fue concedida…”. La monarquía visigoda estableció además una capital que centralizaba tanto el poder político como el religioso en Toletum. Sin embargo, el carácter electivo de la monarquía visigótica determinó casi siempre una enorme inestabilidad política caracterizada por continuas rebeliones y asesinatos.

En el año 689 los árabes llegan al África más noroccidental. El año 711, tras la victoria de los árabes frente a los godos en la batalla de Guadalete, se inició la Invasión musulmana de la Península Ibérica, convirtiéndose ésta en un emirato o provincia del imperio árabe llamada al-Ándalus con capital en la ciudad de Córdoba.

El avance musulmán fue veloz. En el 712 cayó Toledo, la primera capital visigoda. Desde entonces, fueron avanzando hacia el norte, y todas las ciudades fueron capitulando o conquistadas. En el 716 controlaban toda la península, aunque en el norte era más bien nominal que militar. Los visigodos resistieron algunos años en más en la Septimania, hasta el 719. A partir de entonces, dirigieron sus esfuerzos hacia el otro lado de los Pirineos, contra el reino Carolingio. Esto permitió revueltas en la poco controlada zona noroeste de la península.

Después de la caída del reino visigodo la península quedó dominada hasta la cordillera Cantábrica, donde estaban los pueblos astures, cántabros y vascones, escasamente sometidos al reino godo; y dada su escasa importancia, no sufrieron demasiado la presión del Islam, que había sustituido en la península Ibérica al poder ejercido por el reino godo. Muchos de los señores godos o hispanorromanos se convirtieron al Islam, conservaron sus posiciones y poder.

En el año 718 en la actual Asturias un noble llamado Pelayo se sublevó contra los musulmanes. La sublevación fracasa y es detenido. Hacia el 722 vuelve a intentarlo y tiene lugar lo que la historiografía denominó la batalla de Covadonga, donde Pelayo y un grupo de astures (entre los que se encontraban, según algunos historiadores, nobles visigodos; el origen de Pelayo es también incierto)vencieron a una expedición de castigo musulmana. Este hito serviría para marcar el momento de fundación del Reino de Asturias y dar inicio al período conocido como la Reconquista, entendido como el restablecimiento del poderío cristiano en la península Ibérica.

Los siglos VIII y IX significarían un creciente poderío musulmán en la península, a pesar de la oposición los núcleos cristianos del norte. A fines del siglo VIII, el omeya Abderramán I, huido de Siria, hace de al-Ándalus, en lo político, un emirato independiente del Califato de Damasco.

En el siglo X, Abderramán III convierte al-Ándalus en califato independiente de Damasco, ya con autonomía religiosa y no sólo política, como hasta entonces. Es una época de pujanza cultural, gracias a las innovaciones en las ciencias, las artes y las letras; con una especial atención que dedicaron al desarrollo de las ciudades. Las ciudades más importantes fueron Valencia, Zaragoza, Toledo, Sevilla y Córdoba. Ésta, durante el siglo X, con al-Hakam II, llegó a ser la mayor ciudad de Europa Occidental, contando con 500.000 habitantes y mayor centro cultural de la época. Sin embargo, la decadencia de los territorios musulmanes empezó en el siglo XI, cuando comenzaron las pugnas entre las distintas familias reales musulmanas y el califato se desmembró en un mosaico de pequeños reinos, llamados de taifas.

Mientras tanto, cerca de los Pirineos aparecieron otros dos reinos cristianos: Navarra y Aragón. Al avanzar la expansión cristiana por la península, el que hasta entonces había sido reino de Asturias, con su capital fijada en Oviedo desde el reinado de Alfonso II el Casto, se transformó en reino de León en 910 con García I al repartir Alfonso III el Magno sus territorios entre sus hijos. Años después, en 914, muerto el rey, sube al trono Ordoño II de León, que aglutina bajo su corona a los territorios de Galicia, Asturias y León, fijando definitivamente en esta ciudad su capital y confirmando su supremacía como reino de León.

El avance de las conquistas hacia el sur y la aglutinación en torno a León de un territorio cada vez más amplio trae consigo el nacimiento de «subunidades» político-territoriales en su interior: es el caso del Castilla. Este será adquirido por el rey navarro Sancho III el Mayor, que lo dejará a su muerte en herencia a su hijo Fernando. Casado este con la hermana del rey leonés, formará una coalición navarro-castellana que, tras una guerra y la muerte del rey de León en la batalla de Tamarón le permitió acceder al trono de éste. Sin embargo, a su muerte los territorios vuelven a ser repartidos entre sus hijos: son el reino de León, el reino de Galicia, Castilla, que también adquiere el rango regio y la ciudad de Zamora. A lo largo de los siglos siguientes, estos territorios pasarán a manos del mismo o de distintos monarcas en sucesivas ocasiones, conformando la Corona de Castilla, con unas únicas Cortes. Los distintos territorios conservaban su carácter de reino y diversas particularidades jurídicas (el rey que aglutinaba bajo su corona todos estos territorios se titulaba Rey de León, de Castilla, de Galicia… añadiendo sucesivamente los de los nuevos territorios que se iban conquistando), sin que sin embargo conservaran una autonomía similar a la de la Corona de Aragón. Asimismo, nacerá de León otra unidad territorial de gran trascendencia posterior: Portugal, que se constituirá como reino. Cabe señalar, por último, como uno de los momentos más destacados los reinados de Alfonso VI y Alfonso VII en León la adopción del título de emperador, el primero como “emperador de las dos religiones”, el segundo como “emperador de España”.

El devenir de los reinos cristianos peninsulares en las décadas siguientes pasará por la constitución de cuatro unidades monárquicas: la denominada Corona de Castilla, concepto que implica la existencia de un solo monarca sobre diversos y distintos reinos y territorios (León y la propia Castilla, además de Galicia y otros); la Corona de Aragón, que se había constituido mediante la unión dinástica en 1137 del reino de Aragón y el condado de Barcelona; el reino de Navarra y el reino de Portugal. Así como toda una serie de reinos de taifa musulmanes.

En el siglo XIII, la Corona de Castilla, la más pujante de las hispánicas, amplió sus dominios hacia el sur peninsular, mientras que la de Aragón añadiría los reinos de Valencia y de Mallorca con el rey Jaime I el Conquistador, y posteriormente formarían parte de esta Corona: Cerdeña, Sicilia y otros territorios del Oriente mediterráneo.

A finales de este periodo, 1402, y en competencia con Portugal, la Corona de Castilla inició la conquista de las islas Canarias hasta entonces habitadas exclusivamente por los guanches. La ocupación inicial fue llevada a cabo por parte de señores normandos que rendían vasallaje al rey Enrique III de Castilla. Este proceso de conquista no concluirá hasta 1496 y será culminado por la propia acción de la corona castellana.

Mientras en la Corona de Aragón, la gran mortandad provocada por la epidemia de la Gran Peste de 1348, así como de las malas cosechas que empezaron con el ciclo de 1333, provocaron una gran inestabilidad tanto social como económica.

A la muerte del Rey Martín I el Humano (1410), los representantes de los Estados que constituían la Corona de Aragón, eligieron en el Compromiso de Caspe a Fernando de Antequera, de la castellana Casa de Trastámara como futuro rey Fernando I en quien recaían por herencia materna los derechos dinásticos. A pesar de una revuelta protagonizada por el Conde de Urgel, Fernando I fue coronado y comenzó el reinado de los Trastámara en la Corona de Aragón.

Después de la expansión por el Reino de Nápoles en el periodo de Alfonso V el Magnánimo, la Corona de Aragón sufrió una crisis en el Principado de Cataluña provocada por las disputas entre Juan II, hijo de Fernando de Antequera, y la Generalidad de Cataluña y el Consejo de Ciento (Consell de Cent), debidas a la detención de su hijo y heredero Carlos de Viana; así como por las tensiones de las clases sociales entre la Busca y la Biga y las revueltas de los campesinos de Remensa, que coincidieron con la Guerra Civil Catalana (1462 – 1472) y debilitaron a Cataluña, que perdió de ese modo la hegemonía en la Corona aragonesa.

En contrapartida Valencia se convirtió en el puerto marítimo que centralizó la expansión comercial de la Corona de Aragón. Muestra de su pujanza es que alcanzó los 75.000 habitantes a mediados de siglo XV. Paralelamente, la capital levantina experimenta un auge cultural conocido como Siglo de Oro Valenciano.

Aragón, sin salida al mar, quedó como proveedor de cereal, ganado y lana del resto de los estados de la Corona. Su economía era fundamentalmente agrícola y los privilegios de los ricoshombres y nobles impidió el desarrollo de una burguesía competente, por lo que su peso en el marco de equilibrios entre los estados de la Corona aragonesa disminuyó.

Con la subida al trono de Fernando el Católico, segundo hijo y heredero de Juan II, (1479) las tensiones sociales se redujeron; con la firma de la Sentencia Arbitral de Guadalupe (1486) se asentó una nueva estructura en el campo catalán para acabar con la conflictividad del medio rural.

Al final de la Edad Media, con el matrimonio de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, estas dos coronas peninsulares se aliaron, conquistando el Reino nazarí de Granada en 1492 y, posteriormente, el de Navarra en 1512 que continuó siendo un reino, acuñando moneda propia y con aduanas en el río Ebro hasta las guerras carlistas del siglo XIX. Los reyes navarros se refugiaron en sus posesiones allende de los Pirineos y posteriormente se convertirían en reyes de Francia.

También comenzaron una política matrimonial con Portugal que culminó en 1580, cuando Felipe II de España subió a su trono, uniendo por última vez bajo un mismo soberano toda la península Ibérica.

En 1492, se decreta la expulsión de los judíos que no hubiesen aceptado la conversión al cristianismo, imitando a Felipe IV de Francia. El 12 de octubre de ese mismo año Cristóbal Colón, en nombre de los Reyes Católicos, llega, por primera vez, a América con sus naves (en memoria de este hito se estableció el doce de octubre como el día de la Fiesta Nacional de España, antiguamente denominada también de la Hispanidad).

-AL ANDALUS

Se conoce como al-Ándalus al territorio de la Península Ibérica  bajo poder musulmán durante la Edad Media, entre los años 711 y 1492.

Tras la invasión musulmana de la península, al-Ándalus se integró inicialmente en la provincia norteafricana del Califato Omeya, para más tarde convertirse en un emirato y posteriormente en un califato independiente del poder abasí. Con la disolución del Califato de Córdoba en 1031, el territorio se dividió en los primeros reinos de taifas, periodo al que sucedió la invasión de los almorávides, los segundos reinos de taifas, la invasión de los almohades y los terceros reinos de taifas. Con el avance de la Reconquista iniciada por los cristianos de las montañas del norte peninsular, el nombre de al-Ándalus se fue adecuando al menguante territorio bajo dominación musulmana, cuyas fronteras fueron progresivamente empujadas hacia el sur, hasta la toma de Granada por los Reyes Católicos en 1492, que puso fin al poder islámico en la península Ibérica.

Entre los años 711 y 715, los musulmanes ocuparon una parte de la Península Ibérica, aunque sin ningún tipo de dominio efectivo al norte del Sistema Central. La parte mediterránea y la más meridional sufrieron un desbordamiento demográfico de las poblaciones locales, que se adaptaron a la nueva situación.

La entrada de los musulmanes en la península se produjo con el desembarco en Gibraltar (Yebel Tárik), el 27 de abril de 711, de Táriq Ibn Ziyad lugarteniente del gobernador de Tánger (Musa ibn Nusair), lideró un ejército de 9.000 hombres. Poco después, el 19 de julio, los visigodos fueron derrotados y su rey Rodrigo murió en la Batalla de Guadalete. La ocupación del sur peninsular con la implantación masiva de poblaciones norteafricanas se produjo rápidamente. La presencia de los invasores musulmanes al norte del Sistema Central era sin embargo prácticamente anecdótica, limitándose a guarniciones desde las que profundizar sus incursiones militares o razzias.

En el año 756 Abd al-Rahmán I llegó a Córdoba y estableció una dinastía que gobernó al-Ándalus hasta 1031. En el 773 Abd al-Rahmán I creó el Emirato de Córdoba, independizándose política y administrativamente del Califato de Damasco, aunque mantuvo con el mismo una unidad cultural, espiritual y moral. Pese a todo, el verdadero organizador del emirato independiente fue Abd al-Rahmán II, que delegó los poderes en manos de los visires. La islamización fue muy rápida y el número de mozárabes (cristianos en territorio musulmán) se redujo considerablemente.

En el año 912, ascendió al trono Abd al-Rahmán III, cuando ya la decadencia política del emirato era un hecho. Intentando acabar con las sublevaciones y conflictos, se proclamó califa en 929, dando paso al califato de Córdoba.

En el año 929, Abd al-Rahmán III estableció el Califato de Córdoba, declarando la independencia religiosa de Bagdad, capital del Califato Abasí. Esta proclamación del califato contenía un propósito doble: En el interior, los Omeyas querían consolidar su posición. En el exterior, consolidar las rutas marítimas para el comercio en el Mediterráneo, garantizando las relaciones económicas con Bizancio y asegurando la subadministración del oro.

Tras la ocupación de Melilla en 927, a mediados del siglo X, los omeyas cordobeses controlaban el triángulo formado por Argelia, Siyilmasa y el océano Atlántico. El poder del califato se extendía asimismo hacia el norte y en 950 el Sacro Imperio Romano-Germánico intercambiaba embajadores con Córdoba. En el año 939 un ejército cristiano liderado por Ramiro II de León derrotó a las huestes árabes enviadas por Abderramán III en una de sus operaciones de castigo (razias) contra el norte. El resultado de la batalla disuadió a los Omeyas de su intención de instalar poblaciones árabes en las inmediaciones del Duero y sus áreas despobladas.

La de los Omeyas es la etapa política más importante de la presencia islámica en la península, aunque de corta duración pues en la práctica terminó en el 1010 con la fitna o guerra civil que se desencadenó por el trono entre los partidarios del último califa legítimo Hisham II, y los sucesores de su primer ministro o hayib Almanzor. En el trasfondo se hallaban también problemas como la agobiante presión fiscal necesaria para financiar el coste de los esfuerzos bélicos en sucesivas campañas contra el norte cada vez más gravosas. Oficialmente, el Califato de Córdoba siguió existiendo hasta el año 1031, en que fue abolido dando lugar a la fragmentación del estado omeya en multitud de reinos conocidos como Reinos de Taifas.

Las taifas fueron hasta 39 pequeños reinos en que se dividió el califato como consecuencia de la fitna o guerra civil. Cuando el último califa Hisham III es depuesto y proclamada en Córdoba la república, todas las coras de al-Ándalus que aún no se habían independizado se autoproclaman independientes. Cada taifa se identificó al principio con una familia, clan o dinastía. Así surgen la taifa de los amiríes (descendientes de Almanzor) en Valencia; la de los tuyibíes en Zaragoza; la de los aftasíes en Badajoz; la de los birzalíes en Carmona; la de los ziríes en Granada; la de los hamudíes en Algeciras y Málaga; y la de los abadíes en Sevilla. Con el paso de los años, las taifas de Sevilla, Badajoz, Toledo y Zaragoza, constituían las comunidades islámicas peninsulares.

La disgregación del califato en múltiples taifas hizo evidente que sólo un poder político centralizado y unificado podía resistir el avance de los reinos cristianos del norte. Así, la conquista de Toledo en 1085 por parte de Alfonso VI anunciaba la amenaza cristiana de acabar con los reinos musulmanes de la península. Ante tal situación, los reyes de las taifas pidieron ayuda al sultán almorávide del norte de África, Yusuf ibn Tasufin, el cual pasó el estrecho y no sólo derrotó al rey castellanoleonés en la batalla de Zalaca (1086), sino que conquistó progresivamente todas las taifas. Pero su brutal ocupación militar termina en fracaso al resistir los castellanoleoneses la toma de la emblemática capital visigoda de Toledo.

Los primeros indicios del malestar andalusí contra los Almorávides, se produjeron en Córdoba en 1121, cuando la población se rebeló contra los almorávides, sólo la intervención de los fakih pudo evitar un baño de sangre. Otras rebeliones se produjeron en distintas ciudades y a partir de 1140 el poder almorávide empieza a decaer en el norte de África por la presión almohade. A la península llegan esas noticias. En 1144 un sufí, Ibn Quasi empieza un movimiento anti almorávide y empiezan a surgir los llamados Segundos reinos de Taifas.

Los almohades desembarcaron desde 1145 en la Península Ibérica, y trataron de unificar las taifas utilizando como elemento de propaganda su agresión a los reinos cristianos y la defensa de la pureza islámica. En poco más de treinta años los almohades lograron forjar un poderoso imperio que se extendía desde Santarém (Centro de Portugal) hasta Trípoli (Libia) y consiguieron parar el avance cristiano cuando derrotaron a las tropas castellanas en 1195 en la batalla de Alarcos.

A pesar de los esfuerzos de los gobernantes, la dinastía almohade tuvo problemas desde un principio para dominar todo el territorio de al-Ándalus, en especial Granada y Levante. Por otro lado, algunas de sus posturas más radicales fueron mal recibidas por la población musulmana de al-Ándalus, ajena a muchas tradiciones bereberes. La victoria cristiana en la batalla de Las Navas de Tolosa (1212) marca el comienzo del fin de la dinastía almohade, no sólo por el resultado del encuentro en sí mismo sino por la subsiguiente muerte del califa al-Nasir y las luchas sucesorias que se produjeron y que hundieron el califato en el caos político dando lugar a los Terceros reinos de Taifas.

A mediados del siglo XIII al-Ándalus quedó reducido al reino nazarí de Granada. En el año 1238, entra en Granada Muhammed I ibn Nasr conocido, asimismo, como Al-Ahmar, “el Rojo” .Es el creador de la dinastía Nazarí (que tuvo 20 sultanes granadinos) y fue el fundador del Reino de Granada que, si bien al principio, confraternizó con los reyes castellanos, tuvo que convertirse, pasado el tiempo, en tributario de los mismos a fin de mantener su independencia.

En las últimas décadas de la dinastía nazarí de Granada estuvo dividida por una guerra civil interna que enfrentó Al-Zagal, Muley Hacen hermano de Al-Zagal, y su hijo Boabdil.

El último rey de la dinastía nazarí fue Boabdil (Abu ‘Abd-Allāh). Su derrota en 1492 por los Reyes Católicos puso fin a la Reconquista, proceso que comenzó en el siglo VIII con Don Pelayo y la batalla de Covadonga. El Reino de Granada fue anexionado a la Corona de Castilla.

-Economía

La llegada de la civilización islámica a la península Ibérica provocó importantes transformaciones económicas. De una economía esencialmente rural se pasó para una economía marcadamente urbana.

Uno de los lugares más importantes de la ciudad musulmana es el suq (zoco) o mercado. Los mercados conocieron un renacimiento en la península durante el periodo islámico. En ellos se realizaba el comercio de productos diversos, principalmente de los productos de metal y de otros productos de artesanía así como sedas, algodón o tejidos de lana. Algunos artículos de lujo producidos en al-Ándalus se exportaban a la Europa cristiana, al Magreb y hasta el Oriente. Los talleres y tiendas donde se producían esos trabajos eran propiedad del Estado.

-Agricultura

En las zonas secas surgió el cultivo del trigo y la cebada. Se siembran también habas y granos, que eran la base de la alimentación de la población. En períodos de baja producción se recurría a la importación de cereales del norte de África. Fue durante esta época que el cultivo del arroz se introdujo en la península, así como el de la berenjena, la alcachofa y la caña de azúcar. Los frutales ocupaban una área agrícola importante; Sintra era famosa por sus peras y manzanas. El actual Algarve se destacaba por la producción de higos y uvas. También destacaba la producción de la miel y aunque su consumo estaba prohibido por el islam, el vino se producía y consumía en grandes cantidades, por lo menos hasta la llegada de los almohades.

-Ganadería

Menor papel económico tendría la ganadería, destaca su importancia en la alimentación, el transporte y menor en las labores agrícolas. La cría de ganado era también una práctica común, en particular de ganado bovino y caprino. Asimismo, los conejos y las gallinas eran muy apreciados en la alimentación. Los musulmanes cruzaron los sistemas hidráulicos de los Romanos con los de los Visigodos y con las técnicas que trajeron del Oriente. A lo largo de los ríos construyeron molinos de agua y para sacar agua de los pozos introdujeron la noria y la picota.

-Minería

No contó con un nivel técnico demasiado elevado, durante este periodo continúa la explotación de los yacimientos mineros de la península, como se hacía desde los tiempos de los romanos. El oro se extraía de algunos ríos, como el Segre, Guadalquivir o en la desembocadura del Tajo. La plata se encontraba en Murcia, Beja y Córdoba, el hierro de Huelva y Constantina. El gran yacimiento de cinabrio era Almadén, el cobre de Toledo y Granada, el plomo de Cabra y el estaño del Algarve.

Canteras de mármol se citan las de Sierra Morena, aunque seguía siendo deficitario al-Ándalus en materiales de construcción suntuario y había que importarlos.

-Otras actividades

La abundante madera de los bosques se usaba para la fabricación de piezas de mobiliário y para la construcción naval y como combustible. En Alcácer do Sal esta actividad era intensa debido a la existencia de bosques en las proximidades. Citar también la recolección de plantas medicinales y aromáticas y frutos dedicados a la alimentación (castañas avellanas…) o productos como el corcho

La pesca y la extracción del sal eran propiciadas por la existencia de una larga línea costera. En cuanto a la pesca, se daba tanto pesca marítima como fluvial. Aunque el pescado no debió de tener un papel importante en la dieta. Las especies más capturadas eran la sardina y el atún, utilizándose para la captura de este último un tipo de red propia, denominada almadraba.

En cuanto a la sal se obtenía tanto de minas de sal gema en la región de Zaragoza como de salinas (lo más habitual) en las regiones de Alicante, Almería y Cádiz. Gracias a la sal se pudo desarrollar una importante industria de salazón que constituyo uno de los objetos de exportación.

La caza podía aportar también tanto carnes (conejos, perdices…), dedicado a abastecer los mercados urbanos, como pieles destinados a la industria peletera (zorro, nutria…) en zonas escasamente habitadas, situadas en la frontera septentrional. Aunque parece destacar mas la caza a modo de diversión, Se caza con aves de presa, siendo importante los tratados sobre el cuidado y adiestramiento de estas aves.

-Sociedad y cultura

La población de al-Ándalus era muy heterogénea. Desde el punto de vista étnico estaba constituida principalmente por hispanogodos; seguidos por los bereberes, que conformaban la práctica totalidad de los ejércitos invasores y los muy inferiores en número líderes locales árabes. Desde el punto de vista religioso la población era o musulmana o dhimmi (cristianos y judíos). Se conoce como muladíes a los hispanogodos cristianos de al-Ándalus que se habían convertido al Islam, mientras que se llama mozárabes a los que conservaron la religión cristiana. Tanto unos como otros adoptaron costumbres y formas de vida musulmanas. La clase dominante estaba formada por árabes, beréberes y muladíes y la clase dominada lo estaba por cristianos y judíos.

La estructura social andalusí estaba condicionada por el origen étnico de cada grupo y por la clase social. Aunque el islam sólo reconoce un tipo de sociedad, la umma o comunidad de creyentes, los juristas islámicos fundaron el estatuto social sobre la condición de hombres libres y esclavos. La estructuración interna de cada grupo respondía al siguiente esquema: nobleza (jassa), notables (ayan) y masa (amma).

Los mozárabes y los judíos gozaban de libertad de culto, pero a cambio estaban obligados al pago de dos tributos: el impuesto personal (yizya) y el impuesto predial sobre el ingreso de las tierras (jaray). Estos dos grupos tenían autoridades propias, gozaban de libertad de circulación y podían ser juzgados de acuerdo con su derecho. Sin embargo, también estaban sujetos a las siguientes restricciones:

  • no podían ejercer cargos políticos;
  • los hombres no podían casarse con una musulmana;
  • no podían tener criados musulmanes o enterrar sus muertos con ostentación;
  • debían habitar en barrios separados de los musulmanes;
  • estaban obligados a dar hospitalidad al musulmán que la necesitara, sin recibir remuneración.

Ciudades como Toledo, Mérida, Coimbra y Lisboa eran importantes centros mozárabes. La convivencia no siempre estuvo libre de conflictos. En Toledo los mozárabes llegaron a encabezar una revuelta contra el dominio árabe. Algunos mozárabes emigraron a los reinos cristianos del norte, difundiendo con ellos elementos arquitectónicos, onomásticos y toponímicos de la cultura mozárabe. Los judíos se dedicaban al comercio y a la recolección de impuestos. Fueron también médicos, embajadores y tesoreros. El judío Hasdai Ibn Shaprut (915-970), llegó a ser uno de los hombres de confianza del califa Abderraman III. En cuanto a su número, se calcula que a finales del siglo XV había unos 50.000 judíos en Granada y unos 100.000 en toda la Iberia islámica.

Es muy difícil calcular la población del al-Ándalus durante el periodo de mayor extensión del dominio islámico (siglo X), pero se ha sugerido una cifra próxima a los 10 millones de habitantes. Los árabes se establecieron en las tierras más fértiles; el valle del Guadalquivir, levante y el valle del Ebro. Los bereberes, ocuparon las áreas montañosas, como las sierras de la Meseta Cental y la Serranía de Ronda, siendo también numerosos en Algarve (un bereber, Said ibn Harun, daría su nombre a Faro), si bien, después de la revuelta bereber de 740, muchos regresaron al norte de África. En 741 llegaron a al-Ándalus un gran número de sirios con el objetivo de ayudar en la represión de la revuelta berber, que acabarían por asentarse en el este y sur peninsular. Hay igualmente fuentes que apuntan hacia la presencia de familias yemeníes en ciudades como Silves. Cabe aún destacar la presencia de dos grupos étnicos minoritarios, los negros y los eslavos.

Los negros llegaron a al-Ándalus como esclavos o como mercenarios. Desempeñaron funciones como miembros de la guardia personal de los soberanos, mientras que otros trabajaban como mensajeros. Las mujeres negras fueron concubinas o criadas. Los eslavos fueron inicialmente esclavos, pero muchos consiguieron progresivamente comprar su libertad. Algunos alcanzaron importantes cargos en la administración y durante el periodo de los primeros reinos de taifas (siglo XI) algunos eslavos formarían sus propios reinos.

Las casas de las clases más acomodadas se caracterizaban por su confort y belleza, gracias a la presencia de divanes, alfombras, almohadas y tapices que cubrían las paredes. En estas casas las noches se animaban con la presencia de poetas, músicos y bailarines.

En las zonas rurales y urbanas existían baños públicos (hammam), que funcionaban no sólo como espacios para la higiene, sino también de convivencia. Los baños árabes presentaban una estructura heredada de los baños romanos, con varias salas con piscinas de agua fría, tibia y caliente. En ellos trabajaban masajistas, barberos, responsables de guardarropa, maquilladores, etc. La mañana estaba reservada a los hombres y la tarde a la mujeres. Con la Reconquista cristiana muchos de estos baños se cerraron al entenderse que eran locales propicios a la conspiraciones políticas, así como a la práctica de relaciones sexuales.

El pan era la base de la alimentación del al-Ándalus, consumiéndose también carne, pescado, legumbres y frutas. Los alimentos eran cocinados con hierbas aromáticas, como el orégano, y especias (genjibre, pimienta, comino…). La grasa usada era el aceite (al-zait), siendo famoso el producido en la región de Coimbra. Los dulces eran también apreciados, como las queijadas (qayyata), el arroz dulce con canela y diversos pasteles hechos con frutos secos y miel, que son aún hoy característicos de la gastronomía de ciertas regiones de la península.

La cultura andalusí alcanzó un alto nivel, hasta el punto de que al-Ándalus se convirtió en referencia para el resto del mundo islámico. El árabe se impuso como idioma culto, aunque gran parte de la población empleaba lenguas romances o hebreo. Esta diversidad lingüística se reflejó en la literatura, concretamente en la moaxaja.

Gracias al uso del papel, que permitía copias económicas, la biblioteca de al-Hakam II en Córdoba (una de las 70 en la ciudad), contenía 400.000 volúmenes, entre ellos, los tesoros de la antigüedad greco-latina y aportaciones originales de pensadores musulmanes como Avempace y Averroes.

-Ciencia

A semejanza de lo que sucedió en el dominio artístico, los árabes y berberes que se asentaron en la península Ibérica el siglo VIII comenzaron por recurrir a los saberes legados por la civilización visigoda. Progresivamente, fruto de los contactos con Oriente (en el contexto, por ejemplo, de la peregrinación anual a La Meca) y del deseo de algunos soberanos del al-Ándalus en hacer de sus cortes centros de saber que rivalizasen con las ciudades del Oriente Medio, se desarrolló en al-Ándalus una ciencia que presentó aspectos de gran originalidad. Así, mientras que el resto de Europa permanecía en la Edad Oscura del conocimiento, al-Ándalus florecía. La ciudad de Córdoba era uno de los centros culturales más importantes del Imperio islámico clásico (y de toda Europa), el otro fue Bagdad.

Todas las disciplinas científicas se impartían en madrasas (del árabe madrasa), en las que el intercambio de estudiantes con el mundo islámico del otro lado del Mediterráneo era importante.

Abderramán II fue uno de los primeros gobernantes que se esforzó por convertir la corte cordobesa en un centro de cultura y sabiduría, reclutando con este objetivo a varios sabios del mundo islámico. Uno de ellos fue Abbás Ibn Firnás, que aunque fue sido contratado para enseñar música en Córdoba, brevemente se interesó por otros campos del saber, como el vuelo; él sería el autor de un aparato volador hecho de madera, con plumas y alas de grandes aves (una especie de ala delta). Decidido a probar su obra, se tiró de un punto alto de la ciudad y según los relatos, consiguió volar durante algún tiempo, pero acabó por despeñarse, sufriendo algunas heridas. En su casa, Ibn Firnas construyó un planetario, en el cual no sólo se reproducía el movimiento de los planetas, sino también fenómenos como la lluvia y el granizo.

En el campo de la astronomía, deben destacarse los trabajos de Al-Zarqali que vivió en Toledo y en Córdoba el siglo XI y que es conocido en Occidente por su nombre en latín, Azarquiel. Se hizo notable por la construcción de instrumentos de observación astronómica, habiendo inventado la azafea, un tipo de astrolabio que fue usado por los navegadores hasta al siglo XVI. Defendió también que la órbita de los planetas no era circular, pero elíptica, anticipándose a Johannes Kepler en este campo.

Al-Zahrawi (936-1013), más conocido como Albucasis, médico de la corte del califa Alhakén, fue un importante cirurjano de al-Ándalus. Es conocido como autor de la enciclopédia Tasrif, en la cual presentó sus procedimientos quirúrgicos (amputaciones, tratamientos dentários, cirugías oculares…). Esta obra sería traducida al latín y usada en Europa en la enseñanza de la medicina durante la Edad Media.

En la botánica y farmacología, Ibn al-Baitar (nacido en Málaga en finales del siglo XIII) estudió las plantas de la península Ibérica, el norte de África y Oriente gracias a los viajes que realizó en estas regiones. Fue autor de la obra Kitab al-Jami fi al-Adwiya al- Mufrada, en la cual listó 1400 plantas con sus respectivos usos medicinales; aunque se basó en los antiguos tratados griegos de botánica, Ibn Baitar presentó el uso medicinal de cerca de 200 plantas hasta entonces desconocidas. Ibn al-‘Awwam, residente en la Sevilla del siglo XII, escribió un tratado agrícola titulado Kitab al-fila-hah, uno de los trabajos medievales más importantes en esta área. En él listaba 585 especies de plantas y 50 de árboles de fruto, indicando cómo debían ser cultivadas.

En el período que se extiende entre el siglo X y el siglo XII surgieron los grandes geógrafos peninsulares, de los cuales destacan Al Bakri, Ibn Yubair y Al Idrisi. al-Bakri trabajó esencialmente con fuentes escritas y orles, sin dejar nunca al-Ándalus. Fue autor del Libro de los Caminos y de los Reinos en el cual listaba todos los países conocidos en la época. El libro estaba organizado por entradas, cada una relatando la geografía, historia, clima y pueblo del país en cuestión. Ibn Jubair, secretario del gobernador de Sevilla, realizó en 1183 la peregrinació a La Meca, habiendo aprovechado la ocasión para describir el Mediterráneo oriental, haciendo referencia a los acontecimientos políticos que aquella región del mundo vivía, expresamente las Cruzadas. Al-Idrisi, nacido en Sabtah (Ceuta), recibió su educación en la Córdoba de los Almorávides, pero tuvo que abandonar la ciudad por motivos de persecución política y religiosa, para instalarse en la Sicilia de los Normandos. En esta isla escribió el Libro de Rogelio, (cuyo nombre deriva del nombre del patrono de al-Idrisi, el rey Rogelio II de Sicilia), donde describía el mundo conocido hasta entonces. Las informaciones de la obra serían plasmadas en un planisferio de plata.

-Filosofía

Al-Ándalus sirvió de puente entre Oriente y Europa para la difusión de las obras de los filósofos clásicos griegos, en especial Aristóteles, que seguramente se habrían perdido a no ser por las traducciones realizadas en al-Ándalus.

El principal pensador de al-Ándalus fue Ibn Rusd (Averroes) (siglo XII). Entre sus obras cabe señalar los comentarios realizados sobre la obra de Aristóteles, del que fue su traductor, de Platón y una enciclopedia médica. Sus ideas influyeron notablemente en el pensamiento renacentista. En la Universidad de París el pensamiento de Aristóteles, en el siglo XIII, llegará fundamentalmente gracias a Averroes.

-LOS REINOS CRISTIANOS. LA RECONQUISTA

1. Los núcleos de resistencia cristiana

Las únicas zonas que no quedaron bajo el dominio musulmán en la península fueron las áreas cantábricas y pirenaicas, en el norte. Nuevos reinos cristianos se formaron entre los siglos VIII y IX: reino astur-leonés, el reino de Navarra y los condados aragoneses y catalanes. Coexistieron durante ochocientos años con Al-Andalus, comerciaron e intercambiaron conocimientos, pero también pelearon por el territorio peninsular.

2. La formación del reino astur-leonés.

Surgió en la primera mitad del siglo VIII, eligieron como rey a don Pelayo, se enfrentó a los musulmanes en la batalla de Covadonga (722). La corte se estableció en Oviedo. Los reyes asturianos fueron ampliando sus tierras. La máxima expansión coincidió con el reinado de Alfonso III, en el siglo X la capital del reino se trasladó a León y el reino pasó a llamarse reino de León.

3. El nacimiento de Castilla

En la época del califato de Córdoba, Castilla, la región oriental del reino, se independizó. Era la zona de defensa frente a las incursiones musulmanas procedentes del valle del Ebro, estaba dividida en condados. La progresiva decadencia leonesa desde finales del siglo X aumentó el poder y la influencia de los condes de Castilla y de los reyes de Navarra, en 1035 Castilla se convirtió en un reino propio.

4. De la Marca Hispánica, a los reinos y condados pirenaicos.

La región pirenaica formó parte del imperio carolingio. Allí, Carlomagno fundó la Marca Hispánica, un territorio dividido en condados, cuya misión era proteger su imperio del avance musulmán. En el siglo IX estas regiones se independizaron. Se formaron tres núcleos: Navarra, Aragón y los condados catalanes.

4.1. Reino de Navarra.

Siglo IX, origen del reino de Navarra, momento de mayor esplendor fue el reinado de Sancho III el Mayor, que llegó a ser el rey cristiano más poderoso de la Península. Incorporó a su reino los condados aragoneses, Castilla y parte de León. Pero su reino se fragmentó a su muerte.

4.2. Condados de Aragón.

Año 922, Aragón quedó bajo el dominio de los monarcas navarros, de los que se independizaron a la muerte de Sancho III.

4.3. Los condados catalanes.

Año 874, Wilfredo el Velloso reunió los condados catalanes, los gobernó con autonomía de los reyes francos y los legó a sus descendientes, época de estabilidad en Cataluña, que consolidó su independencia del poder franco en el siglo X.

5. La organización de los territorios cristianos

El rey tenía la máxima autoridad. Tomaba las decisiones políticas y dirigía el ejército. La corte era ambulante, los consejeros del rey se trasladaban allá donde estaba el monarca. La guerra era una práctica habitual, se construyó una red de fortalezas para defender el territorio. Nobles y jefes militares, se encargaba el control de las tierras repobladas para su defensa. No existía un ejército permanente, los guerreros se vinculaban al rey mediante vasallaje. Los territorios conquistados fueron poblados con campesinos libres a quienes los reyes reconocieron la propiedad de las tierras, empleaban una agricultura atrasada y el comercio casi desapareció.

6. El avance de los reinos cristianos.

6.1. El avance hasta el Duero

Durante los siglos IX y X los reinos cristianos avanzaron por el sur hasta el valle del río Duero. Esta zona no interesó a los musulmanes, el avance cristiano no fue militar, se basó en la colonización de la tierra.

6.2. La conquista de los valles del Tajo y del Ebro.

En el 1031, el califato de Córdoba se disolvió. Cristianos aprovecharon la debilidad de las taifas para extenderse hacia el sur. Para evitar ataques, los reinos musulmanes pagaban parias. Siglos XI y XII, Portugal y Castilla llegaron más allá del río Tajo. Al este, Aragón consiguió conquistar Zaragoza y Teruel, mientras que Cataluña se expandió hasta Tortosa. Los reyes cristianos llamaron a estos avances Reconquista, por considerarse los herederos del reino visigodo. Para favorecer la emigración, los reyes concedían privilegios llamados fueros o cartas puebla a estas villas.

6.3. La conquista del valle del Guadalquivir, Levante y Baleares.

En 1212, la batalla de las Navas de Tolosa abrió el territorio de Al-Andalus a los ejércitos cristianos. Portugal conquistó el Algarve, Castilla se apoderó de Andalucía y Murcia, la Corona de Aragón se expandió por Valencia y Baleares.

La escasez de pobladores convirtió en grandes señoríos gran parte de todo ese territorio.

7. Las tres culturas.

Los reinos cristianos no tenían una población homogénea. En ellos coexistían tres culturas: la islámica, la crsitiana y la judía. Vivían en barrios separados, no se casaban entre ellos y mantuvieron sus costumbres.

  • Los cristianos eran el grupo dominante.
  • Los mudéjares eran musulmanes que permanecían en territorio cristiano. Los reyes respetaron sus costumbres, pero su situación empeoró desde el siglo XIII y muchos emigraron a Granada.
  • Los judíos tuvieron tensas relaciones, sobretodo a partir del siglo XIV, y fueron perseguidos.

Esta diversidad fomentó el enriquecimiento cultural, que tuvo una especial huella en ciudades como Toledo.

8. La Corona de Castilla

En 1230 se produjo la unión definitiva, cuando Fernando III reunió ambos reinos y fundó la Corona de Castilla.

8.1. Gobierno.

La Corona de Castilla estaba constituida por un único Estado, con unas mismas instituciones y una misma ley. El rey castellano gozaba de más poderes que los demás. Tenía potestad para elaborar las leyes, declarar la guerra y juzgar. Las Cortes castellanas no podían legislar. Su facultad consistía en la capacidad de aprobar o negar nuevos impuestos solicitados por el monarca.

8.2. Economía y sociedad.

La economía se basaba en la agricultura y la ganadería. La ganadería dependía de la cría de la oveja merina, exportada a otros países o destinada a la industria textil. Los rebaños circulaban por una red llamadas cañadas. Los ganaderos se reunían en asambleas, llamadas mestas, para resolver las cuestiones de su oficio. La Mesta tuvo un gran poder. La venta de la lana y de paños elaborados con ella hizo que la artesanía y el comercio se desarrollaran mucho. El auge económico provocó el desarrollo de ferias, entre las que destacó la de Medina del Campo.

8.3. El esplendor cultural.

En Castilla hay muestras muy interesantes de estilo románico, las iglesias de San Martín de Frómista ( Palencia ) y San Isidoro de León y parte de la catedral de Santiago de Compostela. También góticos, como las catedrales de León, Burgos y Toledo, edificadas en el siglo XIII.

9. La Corona de Aragón

La Corona de Aragón se creó en el siglo XII, el primer rey fue Alfonso I. Tuvo una expansión por la península Ibérica menor que la de la Corona de Castilla. Alfonso I el Batallador conquistó las tierras del valle del Ebro. Jaime I el Conquistador tomó Valencia, Alicante, Murcia y Baleares. A partir del siglo XIII la expansión por el Mediterráneo fue muy importante, conquistaron Sicilia, Cerdeña y Nápoles.

9.1. Economía y sociedad

La mayoría de la población vivía de la actividad agrícola.

La Coronoza de Aragón mantenía contactos comerciales con muchos países. Los mercaderes contaban con delegaciones o consulados en numerosas ciudades europeas, asiáticas y africanas. En las grandes ciudades, se crearon los cónsulados del mar, que juzgaban las causas relativas a la navegación y el comercio.

9.2. El esplendor cultural

El estilo románico apareció muy pronto, ejemplos son las pequeñas iglesias pirenaicas, como San Clemente de Taüll, y el monasterio de San Juan de la Peña (Huesca).

El estilo gótico tuvo un gran desarrollo, como la iglesia de Santa María del Mar (Barcelona) y la catedral de Palma de Mallorca, las lonjas de Valencia y Palma.

10. El reino de Valencia

10.1. La conquista de las taifas valencianas

La debilidad política y militar de las taifas valencianas posibilitó su conquista por el rey Jaime I entre los años 1233 y 1245. El territorio valenciano pasó a formar parte de la Corona de Aragón.

En 1296, Jaime II se adueñó del reino de Murcia y, en pocos meses, tomó Alicante, Elche, Orihuela y Cartagena.

10.2. Colonización Cristiana

La repoblación valenciana fue un proceso que duró varios siglos, se implantó una nueva sociedad feudal y desaparecieron los vestigios de la civilización musulmana. El reparto de tierras y casas entre los pobladores cristianos se anotó en el “Llibre del Repartiment“, una especie de inventario que incluía las donaciones de casas y tierras hechas por el rey Jaime I en función de la categoría social. Las ciudades fueron masivamente colonizadas por los cristianos, excepto en pequeños barrios llamados morerías. En el campo no sucedió lo mismo, en amplias zonas rurales permaneció la mayoría de la población musulmana.

10.3. El nacimiento del reino de Valencia y su gobiern0

El rey Jaime I creó en las tierras valencianas un nuevo reino autónomo, con sus propias leyes y órganos de gobierno. Estas leyes fueron los Furs (fueros).

El rey estableció un órgano de representación de los diversos estamentos del reino: las Cortes. En ellas se reunían los representates de la Iglesia, de los nobles y de algunas ciudades. Funciones: recibir y prestar juramento al rey, y compartían con él el poder de hacer las leyes.

Otro órgano de gobierno del reino fue la Generalitat, asumió la defensa del sistema foral y del orden interno.

El rey ejercía su poder en el reino de Valencia a través de: el Virrey, a quien correspondía la dirección política y militar del reino; el Batlle o Baile General, encargado de gestionar los bienes del patrimonio real y los impuestos del reino; y el Maestre Racional, controlar a todos los funcionarios que administraban el patrimonio real.

Las ciudades tenían su propio gobierno. Constituido por los Jurats o Jurados que ejercían el poder, y el Consell, que era un órgano asesor o consultivo.

-Tras leer todo lo concerniente a la Edad Media en la Península Ibérica, pasemos a realizar las siguientes actividades y a ver los siguientes vídeos:

http://nea.educastur.princast.es/caballeros/principal.htm

http://ares.cnice.mec.es/ciengehi/c/04/animaciones/a_fc_anim02_2_v00.html

http://www.educa.jcyl.es/educacyl/cm/gallery/Recursos%20Infinity/aplicaciones/maquina_tiempo/popup.htm

http://catedu.es/chuegos/historia/historia.swf

http://www.youtube.com/watch?v=_8cxQ4TPgDk&feature=player_embedded

http://www.youtube.com/watch?v=wOFqnWQRGUk&feature=player_embedded

http://www.youtube.com/watch?v=0l3TnxKs_C8&feature=player_embedded

http://www.youtube.com/watch?v=DrC_BcoItDE&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=vOovE29Katc&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=OtUfFScenWM&feature=related

http://www.juntadeandalucia.es/averroes/recursos_informaticos/proyectos2004/andalucia/FORMATO%20WEB/arabes.htm

http://www.terra.es/personal2/pfigares/historia.htm

http://www.ceipjuanherreraalcausa.es/Recursosdidacticos/QUINTO/datos/02_Cmedio/datos/05rdi/ud15/02.htm

http://www.librosvivos.net/smtc/homeTC.asp?TemaClave=1149

http://www.librosvivos.net/smtc/homeTC.asp?TemaClave=1213

http://www.clarionweb.es/5_curso/c_medio/cm516/cm51601.htm

http://cplosangeles.juntaextremadura.net/web/cmedio5/el_comienzo_de_la_edad_media/indice.htm

http://213.0.8.18/portal/Educantabria/ContenidosEducativosDigitales/Primaria/Cono_3_ciclo/CONTENIDOS/HISTORIA/DEFINITIVO%20EDAD%20MEDIA/Publicar/index.html

http://cplosangeles.juntaextremadura.net/web/cmedio5/el_final_de_la_edad_media/indice.htm

http://www.juntadeandalucia.es/averroes/html/adjuntos/2007/09/13/0030/edadmedia/presentacion.htm

http://www.ceipjuanherreraalcausa.es/Recursosdidacticos/QUINTO/datos/02_Cmedio/datos/05rdi/ud15/03.htm

  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s